En la playa de Arena negra

Pedro Crenes Castro

Arena negra
Juan Carlos Méndez Güedez
Casa de Cartón, 2013

 

arena-negra-otrolunes-29En su última novela, Juan Carlos Méndez Guédez (Venezuela, 1967) nos invita a pasear por la playa. Pero no es esta invitación un veraneo, ni esta novela suya una novela de verano. Es una novela de tardes amplias, de otoños reflexivos, de esquivas paradas de Metro. “Arena negra” (Casa de Cartón, 2013) es un paseo largo por el alma, por la escritura y por la nostalgia.

Una novela de letras, unos capítulos que juegan con las vocales y con el abecedario para traer la memoria de un padre, una vida en una isla y su exilio, un viaje hacia el Dorado.

Una mujer recuerda, lo hace a ráfagas. Ha venido a Madrid en un exilio circunstancial desde Las Canarias y se trae a su padre en la memoria. Méndez Guédez nos pasea por las ilusiones, los temores, los falsos recuerdos, las pocas certezas y la construcción de una novela.

En Arena negra, los tiempos viajan. Las escenas nos pasean por las vidas de estos personajes y su cotidianidad salpicada de recuerdos y anhelos. Hay una búsqueda de respuestas en medio de un paseo sobre la playa, la misma playa desde donde hace años partió el padre de la protagonista hiriendo a si madre de ausencia para siempre

Para el lector, esta novela debe constituir disparadero de la nostalgia, una invitación a la introspección y a la memoria propia que, se construye, según como le han contado a uno su propio pasado. ¿Qué es si no recordar? Es vivir, como dijo Terenci Moix, en la memoria de otro, es verse ser en las palabras del que nos recuerda. En un momento de la novela, la propia protagonista da la clave: me gusta mi padre tal y como me lo ha contado mi madre.

Otra esquina de esta playa es la del novelista que recoge las historias de la protagonista. Le intriga esa memoria fragmentaria, como de mosaico romano, en la que se va dibujando el pasado de ella. Un atisbo de lo que es la creación literaria, del origen de las historias y de cómo la literatura transforma lo vivido y lo pretendidamente recordado en ficción.

Juan Carlos Méndez Guédez es un escritor que mezcla, con sabrosos resultados, el humor y el drama. Lo ha demostrado en sus anteriores novelas y cuentos y aquí no es diferente. La veta irónica, el giro que te hace sonreír a pesar del momento álgido del drama, dan descanso en el paseo sobre la arena negra de esta playa.

Y Venezuela, ese país que tiene todas las vocales y que para la protagonista de la novela representa una suerte de “El Dorado”, ese mítico lugar donde reside la memoria del padre. Venezuela como destino, como territorio para emprender otra vida, donde una veta del realismo mágico deslumbra convertida en sueño o en recuerdo imposible.

Acepten el paseo por la playa del alma, sobre la arena negra que es esta novela de Juan Carlos Méndez Guédez. Una playa donde nunca se está solo, donde nos acompañan las letras, la nostalgia y la ficción al más alto nivel. Una de las novelas del año en Venezuela y aquí, una de las pocas novelas que no deben perderse.