Una memoria humanísima sobre el trauma de una nación

Prólogo al libro Out of Cuba. Memoir of a Journey

Amir Valle

regina-anavy-otrolunes29-4Un gran caleidoscopio de la más cruda, triste y lamentable realidad cubana: eso es este libro. Más que la historia personal de la escritora, de dos cubanos o de algunos otros personajes reales que aquí aparecen, se trata de un canto a los sueños de un pueblo traicionados por quienes detentan el poder; son un grito de aviso a quienes hoy siguen oteando hacia la isla con la mirada ilusionada con que el mundo contempló a Cuba en los años sesenta, queriendo restar importancia a que han pasado 54 años de desastre en desastre; son, simplemente, un brevísimo pero muy humano muestrario de esas terribles historias íntimas que cuentan en el exilio casi tres millones de cubanos que se han visto forzados a huir, como diría el gran Virgilio Piñera, de “la maldita circunstancia del agua por todas partes”.

También Piñera dijo a Fidel Castro en junio de 1961, en una reunión del entonces mesiánico “Comandante” con intelectuales celebrada en la Biblioteca Nacional: “Yo quiero decir que tengo mucho miedo. No sé por qué tengo ese miedo pero eso es todo lo que tengo que decir”. Y esa es la marca más visible de las historias que cuenta este libro: el miedo, cómo se vive en una isla donde el miedo, igual que las aguas del mar, rodean a los cubanos por todas partes, atándoles las manos, los sueños, las esperanzas, la rebeldía histórica. Y como Piñera, la mayoría de quienes habitan las páginas de este libro sienten ese temor que crea el peligro omnipresente, omnipotente; un peligro que, por suerte, y quizás para demostrarnos que muchas veces existen los finales felices, dejan de sentir los protagonistas cuando ya están lejos y a salvo de la fuente maligna de los miedos.

Regina Anavy, como todo buen periodista, como todo buen escritor, ha sabido buscar el camino mejor para que sus memorias de viaje se salven de caer en los estereotipos tan usuales a la hora de escribir sobre la realidad cubana. No es este, en lo absoluto, un libro que analiza esa realidad en blanco y negro: es un libro lleno de matices, de análisis muy objetivos, de juicios que sólo buscan establecer los límites de las verdades posibles, de anécdotas cargadas de reflexión. Y logra algo así porque cada uno de los capítulos está narrado desde una perspectiva humanística, donde el ser humano, sus contradicciones, sus problemas, sus miedos, sus vacilaciones, sus dudas, constituyen el centro mismo de lo que se narra. En palabras más simples: no es un análisis frío de la sociedad cubana y sus contradicciones, ni es el melodrama personal o familiar de un país donde cada familia puede contar historias que harían palidecer a las telenovelas. Es, sencillamente, la historia de una ilusión política (esa que tenía Regina cuando, como tantos otros extranjeros, acudieron a Cuba llamados por el engañoso canto de sirenas de una Revolución que decía pretender cambiar el mundo por uno más humano y justo), pero es, al mismo tiempo, la historia de la desilusión de cubanos y extranjeros que lucharon, creyeron, e incluso murieron por un ideal que otros, aferrados al poder, traicionaron miserablemente.

Esa mirada humana que Regina lanza sobre determinados aspectos de la vida cotidiana, política y social cubana con los que tuvo contacto en sus viajes; su empeño en conocer la verdadera vida del cubano (que es bien distinta a esa que se ve desde los hoteles, en los cuales suelen alojarse la mayoría de los intelectuales, periodistas, actores y artistas que todavía hoy defienden una dictadura como la cubana) es lo que le permite acceder fácilmente a la puerta donde se encuentra el cofre de la verdad: el sufrimiento diario, los miedos inyectados por los organismos represivos y por el férreo control del Partido Comunista y del Estado, los cauces sucios de la delación como método de ascensión social, la satanización exacerbada del que piensa distinto, la pérdida de los sueños de realización personal, la propaganda engañosa de que se vive en el paraíso pues el universo se hunde en el más deshumanizado de los caos… el sueño de conocer qué hay realmente más allá de esas aguas que se estrellan contra el malecón habanero o contra las playas y costas de la isla entera; ese sueño de irse a algún sitio, adónde sea, pero lejos, sintiendo la inestabilidad de lo desconocido pero sabiendo que al menos existe la esperanza de que pueda ser un sitio mejor. Algo que, por cierto, nos recuerda esa máxima que hasta ahora nunca ha fallado: “el primer eslabón para medir la prosperidad de una nación, la felicidad de un pueblo, es la cantidad de personas que quieren emigrar a otras partes”.

Más allá de la claridad de la prosa con la que Regina Anavy escribe estas páginas; más allá de ese excelente fresco mural que nos ofrece sobre aristas muy específicas de la historia y la realidad cubana; más allá del análisis que realiza siempre desde el más profundo humanismo, y más allá de la historia personal (la suya) y colectiva (la de esos otros protagonistas), este libro constituye uno de los más claros testimonios de una época. Es, ¿quién lo duda?, un libro con una visión aportadora, profesional y necesaria sobre el trauma de una nación: Cuba.

Amir Valle, Berlín, 2013.