"Boligán es un guajiro nacido en el pueblo
de San Antonio de los Baños"

Entrevista en exclusiva para OtroLunes

Dossier
Por Amir Valle

angel-boligan-entrevista-otrolunes29Conocí a Boligán en 1997, cuando la vida nos hizo coincidir alrededor de un proyecto: crear la revista Aeromusa, de humor y publicidad turística. Un hermoso proyecto. En ese entonces, Boligán todavía no era considerado el clásico vivo del humor gráfico cubano que es actualmente. Era conocido en Cuba, había ganado algunos premios, y su modo de crear lo colocaba como uno de los humoristas más genuinos y, por ello, más mencionados por la crítica nacional, pero su carrera estaba aún por despegar.

Nuestro sueño no se pudo concretar más allá de un primer número de Aeromusa, pero la amistad y el respeto siguió allí: yo, primero desde Cuba y luego desde Alemania, ví crecer la fama, el prestigio y el reconocimiento internacional de Boligán (ahí están para demostrarlo sus más de 139 premios internacionales), y me sentía orgulloso diciendo en todas partes: “Boligán es un viejo amigo”  y, como él me confesó en nuestro más reciente encuentro en la Feria Internacional del Libro y la Cultura en Medellín, “yo te seguía los pasos y cada triunfo tuyo era una alegría para mí, un orgullo”.

Dieciséis años han pasado desde nuestro último encuentro en La Habana. En Medellín volvimos a compartir el afecto y la complicidad de aquellos años y ahora, en esta entrevista, retomamos para nuestros lectores qué ha sido de su vida y quién es ese hombre que firma, en trazos humorísticos, Boligán.

 

A modo de presentación hacemos siempre una pregunta que obligue al artista a explicar a los lectores de OtroLunes que no te conozca ¿quién es Ángel Boligán? Pero la respuesta debe dirigirse a dos aspectos inseparables pero que, con todo propósito, quiero que respondas por separado: Ángel Boligán, el ser humano y Ángel Boligán, la artista, teniendo en cuenta en qué sentidos se contraponen o complementan estas dos “áreas” de tu vida.

Boligán es un guajiro nacido en el pueblo de San Antonio de los Baños, Cuba, en 1965, hijo único de familia campesina por ambos padres, sus primeros 12 años de vida transcurrieron en una finca a 4 kilómetros de este pueblo en un sano ambiente bucólico, rodeado de primos, charcos, tomeguines y ranas, una infancia con sabor a guayaba y mango.

A los 12 años de edad pasa a vivir a San Antonio de los Baños, pueblo con poco mas de 40 mil habitantes ubicado a unos 20 km al oeste de la Habana donde termina sus estudios de secundaria, bachillerato y estudios superiores, allí comienza su aventura de vida, de amor, de profesión.

En esta etapa de su vida conoce de cerca la caricatura y a los caricaturistas. En 1980 comienza una carrera primeramente en su pueblo, posteriormente publicando en medios de prensa nacionales, exponiendo en importantes galerías de la capital, participando en concursos nacionales e internacionales y obteniendo reconocimientos que ayudaron al crecimiento de su carrera.

En 1992 viaja invitado a la Ciudad de México para realizar una exposición personal en el Museo de la Caricatura de esta Ciudad, inmediatamente tiene oferta para colaborar en el diario El Universal donde hasta hoy continúa laborando como caricaturista editorial.

Sus raíces campesinas lo han acompañado siempre y temas como el Medio Ambiente y La Ecología han sido recurrentes durante toda su carrera, actualmente y desde ese 1992 reside en la Ciudad de México, trabaja para el diario El Universal como caricaturista editorial e ilustrador, también colabora en diversas revistas mexicanas, el diario argentino La Nación, el puertorriqueño El Nuevo Día, la revista francesa Courrier Internacional y con agencias de Estados Unidos, Francia y México que distribuyen sus dibujos por todo el planeta.

 

Siempre hay un inicio: ¿cuándo Boligán supo que podía transitar los caminos del humorismo gráfico?
Boligan según otro grande del Humor gráfico cubano: Nuez.

Boligan según otro grande del Humor gráfico cubano: Nuez.

En 1979 (cuando ya tenía 14 años y 2 de vivir en el pueblo) se inaugura el Museo Internacional del Humor de San Antonio de los Baños y se realiza la 1ra Bienal Internacional del Humor, todo esto porque aquí, en San Antonio habían nacido grandes caricaturistas de la isla y creado importantes personajes de la historia del humor gráfico, además de que la primera exposición de caricatura en Cuba se había realizado en este pueblo, en fin, declararon a nuestro pueblo como “La Villa del Humor”

Como adolescente fue mi primer contacto directo y avasallador con el humor gráfico, con la caricatura y los caricaturistas.

Durante varios días recorría fascinado la avenida principal del pueblo descubriendo a estos artistas realizando caricaturas personales al público, pintando murales en las paredes e infinidad de exposiciones y eventos relacionados con esta rama de las artes plásticas, fue tal la motivación que desde ese momento supe lo que querría hacer el resto de mi vida.

Terminado el evento me acerque al recién estrenado Museo del Humor donde me abrieron las puertas, me recibieron y brindaron todo el apoyo y motivación necesaria para el inicio de mi carrera, ya en 1980 realizo mi primera exposición personal y en 1981 participo como un caricaturista más en la 2da Bienal del Humor.

 

Y el nombre de Boligán: ¿recuerdas cómo y cuándo decidiste firmar así tus obras?

No me fue difícil decidirme, pues no es un apellido común, los amigos siempre me han llamado por mi apellido y excepto mi familia donde no hay antecedentes de artistas plásticos no tengo otra competencia con semejante o parecida firma.

 

Los maestros suelen ser olvidados, quizás por esa ley no escrita que anuncia que cada alumno siempre mata al maestro. Pero quiero, en tu caso, que me hables de quiénes y de qué forma se convirtieron en tus maestros.

En el transcurso de una carrera que ya pasa los 30 años nos damos cuenta que somos alumnos de todos, hasta del mas desconocido dibujante hay algo que aprenderle, al final nuestro estilo es el resultado de esa mezcla, un ajiaco donde combinamos los condimentos que con el tiempo fuimos descubriendo y batiendo hasta lograr nuestro propio sabor.

Por supuesto hay firmas que siento han marcado mi carrera como son los cubanos Juan David (maestro de la caricatura personal), José Luis Posada, Carlucho, Ajubel, Nuez, por solo mencionar a algunos, los clásicos norteamericanos David Levine, Steinberg y el actual Ralph Steadman, los mexicanos Posada, Naranjo y Helio Flores, los argentinos Hermenegildo Sabat, Crist, Nine, Quino, son solo algunos de mis caricaturistas de cabecera a los que siempre se les está aprendiendo.

 

Nadie es profeta en su tierra, algo que nos viene de la Biblia, de lo vivido en carne propia por Jesucristo. Sé bien que aunque tu nombre es referencia obligada en múltiples escenarios fuera de la isla, allá, en nuestra Cuba, no tienes la promoción que tu amplia obra merece. Te hago esta pregunta con una doble intencionalidad: ¿a qué crees se deba que tu obra no sea muy conocida en Cuba? y ¿por qué si tenemos tan buenos humoristas gráficos, no es algo que tenga a nivel nacional la resonancia que debiera tener?

Realmente mi trabajo no es ampliamente conocido en la isla principalmente por la población, mas lo siento lógico, hace 21 años que resido en la Ciudad de México donde he desarrollado la mayor parte de mi vida profesional, mis dibujos no se publican en Cuba desde entonces, salvo pocas excepciones en publicaciones regionales o alguna que otra vez a modo de ilustrar una nota en medios nacionales o websites, además de no hacer yo intento alguno por tener mas presencia en esos espacios, pues son muy reducidos y más en los años recientes post caída de Europa del este, por lo que siento que sería quitarle un espacio y la posibilidad a un colega que viva en la isla de que su trabajo sea publicado.

Por otro lado la caricatura y su difusión libre y global ha crecido inmensamente en los años mas recientes gracias al internet y las redes sociales que nos brindan una autopista “peligrosa”, pero muy útil si se conduce correctamente por ella para difundir nuestra obra y llegar en segundos a cada rincón del planeta, también para tener información sobre lo que hacen los colegas al otro lado del mundo, sabemos que en Cuba aún hay muchas limitaciones con el internet y el acceso libre para la población en general, por lo que se hace curioso que mi obra sea conocida en lugares tan distantes como Irán, Turquía, China o Singapur y muy poco en Cuba.

Cada vez más colegas y amigos cubanos van entrando a esta autopista por los medios posibles y reencontrándonos en nuestro quehacer.

Los 80 creo fueron los años dorados de la caricatura cubana, tanto por la creación del Museo del humor, la Bienal Internacional así como una serie de publicaciones humorísticas de prestigio internacional como el -DDT- que motivaron a toda una generación de humoristas; la caricatura y sus autores tenían una presencia constante en todos los medios de difusión. Dada la crisis de los 90 y la reducción de publicaciones y frecuencias de estos medios, la caricatura también se ha visto muy reducida en sus espacios, muchos caricaturistas hemos emigrado y todo esto ha llevado, a mi parecer y comparado con los años 80, a una menor resonancia a nivel nacional.

 

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Me asombra bastante comprobar en tu obra una universalidad que traspasa las fronteras de lo cubano… ¿es el humor de Boligán un humor cubano o podemos hablar de un humor universal?

Mi humor siento que es universal con raíces cubanas, el vivir tanto tiempo en otro país, otra cultura, tener la posibilidad de viajar por todo el planeta y sobre todo tener el acceso a la información visual de lo que se hace en otras partes, poder colaborar con medios de diferentes países han llevado a que mi trabajo sea mas universal. Estoy consiente al realizar cada dibujo que este lo verán miles de personas de muchos idiomas, culturas, religiones etc., que no estoy haciendo un chiste para hacer reír a mi familia o a los amigos del barrio, que aunque es mas frío y no recibiré la palmada en el hombro de mi vecino riéndose del chiste de hoy, sé que estoy llegando a lugares y personas que no veré físicamente pero que mi dibujo y mensaje sí, y esto me complace mucho. Aunque trate un tema local tengo presente que lo verán estas personas de otras partes por lo que intento hacerlo de lectura gráfica, sin texto, con humor pero con un mensaje y una reflexión siempre implícita.

 

¿En qué sentido México te ha alimentado como humorista, como caricaturista…, en fin, como creador?

Desde Cuba veía a México como lo que es, una potencia latinoamericana del humor gráfico; firmas tan importantes como Naranjo, Helio Flores, Rius, siempre estuvieron presentes en mis referencias. Al llegar a este país encuentro una gran tradición, respeto y espacios para el humor gráfico, “vine a bailar a casa del trompo”, y de eso se trata: de tener a tu lado, a modo de referencia o competencia sana, a grandes artistas que te marquen una pauta. Durante todos estos años he pasado por muchas publicaciones y experiencias que han enriquecido mi trabajo y criterio, he aprendido de tolerancia, de libertades y de respeto al derecho y la opinión ajena. Creo que el ritmo de creación que me ha dado este país ha sido fundamental en el aprendizaje y crecimiento de mi obra, he trabajado mucho y adquirido experiencias; siento que ha jugado un papel muy importante el diario El Universal donde colaboro desde el momento mismo en que llegué a esta ciudad; en sus páginas he tenido la posibilidad de desarrollarme como caricaturista editorial, también como ilustrador, caricaturista personal o historietista, y ha habido un respeto donde he podido realizar mi obra con toda libertad de opinión y de creación.

 

Cuba y nuestra convulsa y cambiante problemática vista desde el humor gráfico: ¿podemos hablar de un choteo cubano en el humorismo gráfico igual que hablamos de ese “choteo” que acuñó Mañach mediante el cual nos reímos de los buenos y los malos momentos?

El choteo cubano ha existido permanentemente en nuestra sociedad; es una especie de válvula de escape de nuestros problemas, de una forma jocosa, burlona y crítica pero siempre con un ingenioso humor que caracteriza al buen cubano. Siento que de modo verbal a través de cuentos principalmente ha mantenido un nivel en el que se convierte en un retrato de la realidad política y social, en una especie de vox populi; sin embargo, el humor gráfico publicado en Cuba es más moderado, predominando el choteo principalmente al enemigo extranjero y después a nosotros mismos, una especie de autocrítica donde tocamos los problemas de abajo y vemos reflejados al bodeguero, al taxista, al burócrata corrupto, etc.; se critican y chotean las consecuencias, no las causas.

 

Tu obra se mueve con igual facilidad en cuatro escenarios creativos bien diferenciados, cada uno con exigencias muy marcadas: el humor, la caricatura, la ilustración y la historieta… ¿qué retos te representa cada una de estas modalidades en el sentido de mantener ese sello de identidad que has logrado?

Mi formación profesional fue como Artista Plástico, para mí es muy importante el contenido de un dibujo pero es igual de importante su forma. Desde mis inicios quise probarme en todas las ramas del humor gráfico donde de alguna u otra forma he incursionado. Las circunstancias y los medios en los cuales he laborado me han llevado a trabajar y destacar más en ciertas ramas que en otras, por ejemplo, el dibujo de humor y opinión, donde tengo espacios permanentes en la prensa mexicana; esto mantiene la mente ejercitada y enriquecida con antecedentes y criterios que me facilitan un mensaje al menos lo mas honesto posible.

La ilustración ha ido ganando terreno en mi carrera y en los medios en que colaboro: dibujo conceptual en el que con fuerza gráfica se motiva la atención del lector por leer lo que ilustro y enriquece el diseño de la página, cosa que pasa igual con la caricatura personal a modo de ilustración.

En la historieta sucede que no tenía espacios para publicarla y sentía que no contaba con un gran acerbo en esta rama. Hace algunos años me invitaron a publicar en una revista de humor político y aproveché para ofrecer una historieta quincenal de una plana, y ya llevo poco menos de un centenar realizadas recientemente.

El estilo y el sello de un artista gráfico no sólo lo define la forma gráfica: hay temas, opiniones, formas de expresarlos, simbolismos, recursos hasta literarios o cinematográficos que, bien utilizados en su conjunto, aunque te muevas por diferentes modalidades pueden hacer que tu obra sea reconocida como un todo.

 

En nuestros encuentros he notado que hablas con un singular amor de San Antonio de los Baños, de tu gente allí, de tus primeros recuerdos, y a veces parece como si nunca te hubieras ido… ¿qué es para Boligán, el ser humano y el artista, San Antonio de los Baños?

Como te cuento en el inicio de esta entrevista tuve una infancia bucólica y feliz en este pueblo, además fue donde descubrí a temprana edad la pasión de mi vida, lo que quería ser el resto de mi existencia, donde descubrí el amor y la amistad, donde he tenido siempre muchas manos que apretar. Allí continúan ese Museo del Humor de mis inicios tratando de motivar a otros jóvenes, sus Bienales Internacionales del Humor que al menos continúan siendo cita para reencuentro con viejos y nuevos colegas, continúan sus tomeguines, ranas, charcos y el sabor a guayaba y mango, esas son mis raíces que nunca mueren.

 

Cuéntale a los lectores de OtroLunes un día normal de trabajo del creador Ángel Boligán.

Realmente el caricaturista en activo no tiene horario de trabajo, somos cazadores de ideas que andan sueltas entre nosotros y en cualquier momento pueden aparecer, por lo que literalmente hasta en sueños puede aparecer una de estas ideas y debemos tener en la cabecera de nuestra cama una libreta para anotarla y en la mañana revisarla a ver si vale la pena.

Pero mas o menos trato de llevar una rutina de trabajo: desde temprano en el día trato de informarme por diferentes medios y noticieros de los acontecimientos, nuevas noticias o dar seguimiento a otras, estoy consciente de que mis dibujos no van a dar la noticia, realmente ya ni el diario impreso la da, ese espacio ya nos lo ganaron los medios electrónicos con su inmediatez, por lo tanto trato de concentrarme en la opinión, en escoger un tema y crearme un criterio, durante el día trato de no dedicar tiempo a crear y dibujar, pues este oficio requiere mucha concentración y en estos horarios diurnos estamos expuestos constantemente a ser interrumpidos por llamadas telefónicas, llamadas a nuestra puerta, etc.

Por lo general me siento en mi mesa de dibujo en la noche, pasadas las 9 pm, hasta que la musa quiera posarse en mi cabeza con una buena idea y en silencio estoy rayando a veces hasta el amanecer.

 

Aunque parezca un tópico: ¿qué le aconsejarías a alguien que decida incursionar en el difícil pero apasionante camino del humorismo gráfico?

No somos muchos los humoristas gráficos a nivel mundial; realmente somos muy pocos per cápita en relación a la cantidad de habitantes de cada país, a diferencia de los músicos, pintores, actores, etc., que se pueden contar por miles. Aunque nos vaya bien, los humoristas seremos unos cientos en algunos países; en otros, apenas unas docenas. No sé si se deba a lo difícil que es poder vivir de este oficio debido a los pocos espacios de prensa y sus bajos pagos.

Sin embargo hay caricaturistas solamente de oficio, otros de vocación; si eres un caricaturista de vocación que, además la puedes ir construyendo, tienes un largo y hermoso camino que recorrer. Claro, trabajando las 24 horas sin descanso, en tu mochila debes llevar la mayor información posible, que será tu alimento y deberás renovar diariamente; el resto de la mochila llénala hasta el tope de constancia y perseverancia.