Lírico Jazz

Sobre la antologíaFruta extraña

Jorge de Arco

Fruta extraña
Casi un siglo de poesía española del jazz

VV.AA
Fundación José Manuel Lara. Vandalia. Sevilla,  2013

 

fruta-extraña-librario-otrolunes31Fruta extraña contiene en sus adentros una excepcional antología de poesía española del jazz. Con los lógicos reparos a la hora de determinar la fecha en la que nació este innovador e imprescindible estilo musical, sí que se tiene certeza de que fue en 1917 cuando se grabó el primer disco. La Original Dixieland Jazz Band -una de las numerosas formaciones creadas y crecidas en Nueva Orleáns-, pareció dar con su `Livery Stable Blues´, el pistoletazo de salida a un género donde la libertad creativa, la improvisación y la influencia de los ritmos afroamericanos se erigieron en claves para definir su común intención.

En la década de los años veinte, y guiados por la excepcional figura de Louis Amstrong -sin duda, el más grande  genio del jazz de todos los tiempos-, la difusión y notoriedad de esta expresión alcanzó las grandes ciudades, Chicago, Nueva York…, y fue calando lenta y progresivamente en muchos de los artistas e intelectuales de la época, y en un público ávido de escuchar en los clubes de moda una música nueva y seductora.

Juan Ignacio Garrido, compilador del material lírico que aquí se reúne, y autor de un extenso y revelador estudio jazzístico previo, ha recogido para este florilegio a casi 130 poetas que, de una u otra manera, han rendido homenaje a este sugerente género. Desde Emilio Carrere (nacido en 1833) hasta el más joven, Rodrigo Olay (1989), la nómina de autores es sobresaliente y conforma un amplísimo abanico donde no caben tendencias ni estéticas, tan sólo, la pasión y el respeto por un modo de entender y amar esta música cómplice y compañera.

Los primeros poemas antologados datan de 1919, y los más recientes de este mismo año, algo que confirma lo oportuno de abrir de par en par las páginas de esta compilación y sumergirse en los diversos músicos, temas, instrumentos…, que han servido de inspiración a tantos poetas durante este tiempo.

El propio Juan Ignacio Garrido anota en su prefacio que “en las últimas décadas, escribir sobre jazz le permite a un poeta ahondar en temas trascendentes y eternos inherentes a la condición humana. Por suerte para la historia de nuestra literatura, a lo largo de casi un siglo de relación, el jazz y la poesía han ido estrechando paulatinamente sus lazos, como puede comprobarse en las páginas  de `Fruta extraña´.

En lo que respecta a nuestro país, cabe recordar que en 1948 se fundó el Hot Club de Madrid, que organizaba jam-sessions, publicaba discos y editaba la revista “Jazz”, y en 1963 Radio Nacional empezó a emitir el programa “Club de Jazz”, presentado por Matías Prats. Incluso años antes, Gómez de la Serna, ya había dejado escrito: “¿Fecha del nacimiento del jazz? ¿Qué importa el origen si se ha adaptado a la época y ha roto la enervadora música de los halagos mustios? Todo nos entusiasma en el jazz. En el jazz sentimos el abrazo de dos civilizaciones”.

No es posible -manda la lógica- dar cuenta de todos los poetas presentes en este volumen, pero como ejemplo de la comentada y notable variedad de nombres y épocas, anoto los de Moreno Villa, Pedro Salinas, García Lorca, Jardiel Poncela, Gabriel Celaya, Salvador Espriu, Juan Eduardo Cirlot, Gil de Biedma, Ángel García López, Rafael Guillén,  Carlos Pujol, Joan Margarit, Pere Gimferrer, Luis Alberto de Cuenca, Juan Carlos Mestre, Carlos Aganzo, Luis María Murciano, Antonio Lucas y Vanesa Pérez-Sauquillo.

Por último, dejar constancia de que el título del volumen está tomado del mítico tema de Billie Holiday, “Strange fruit”, que sirve también como epígrafe e inspiración a la versión libre que hace de la canción el poeta Pere Rovira: “El árbol del sur da una fruta extraña,/ sangran sus raíces y sus hojas sangran./ La brisa del Sur baila muy despacio/ con la fruta extraña que pende del álamo (…) Aquí hay una fruta que gusta a los cuervos,/ que empapan las lluvias, que secan los vientos./ Cuando el sol la pudra, caerá de las ramas./ Aquí hay una fruta extraña y amarga”.