Esa franja de luz

Del libro homónimo inédito

Recaredo Veredas

veredas-otrolunes31Veredas es un notable cuentista y un genial microrrelatista, lo que quiere decir que está especialmente dotado para el fogonazo y la sugerencia. Ello implica jugar con la elipsis sin renunciar a la precisión. Menciono estas aptitudes de Veredas porque Nadar en agua helada, conjunto de poemas en prosa que se leen, o que yo he leído, con gusto y admiración, y también como si cada poema fuera un cuarto vacío con vistas que le agradarían a un gótico, conserva estas actitudes trasladándolas al territorio poético. No nos movemos aquí en la concreción de las microhistorias a las que Veredas nos tiene acostumbrados, sino, y no podía ser de otra manera tratándose de poesía, en un territorio abstracto donde lo que prima es la descripción evocadora y la inmersión en la conciencia de la paradoja. Parece que Veredas quiera señalarnos que no hay otro punto de partida más que aquel que lleva a desmentir una y otra vez cualquier interpretación previsible y unilateral…

Elvira Navarro

 

VII

Cuando abre los ojos la realidad se despliega como un paisaje liberado de la niebla. Ve la alfombra de algodón, manchada con el vómito de su hijo y al fondo, aún en neblina, la desidia de su mujer. Ella, hundida en el sofá, juega con abalorios y piedras de plástico. Compone paisajes nórdicos, rodeados por lagos cristalinos donde reman hombres honestos. Sus manos ansían el agua helada, nadar hasta que los brazos caigan.

 

*****

 

IX

Levantarse pese a las nevadas que ciegan los campos, al hielo que nubla los senderos y el renacer del barro. Levantarse aunque quienes habitan la muerte sujeten a quienes pisamos la tierra y cada mañana imaginemos las últimas palabras y los últimos estertores. Porque los objetos y las familias permanecerán, como permanecen los árboles, los galápagos o -así lo demuestran las ánforas- los extraños dibujos asirios.

 

*****

 

XIX

No es difícil hablar con los muertos. No es difícil descubrir sus lechos y descansar a su lado, sin miedo al despertar. Duermen en las mismas camas y cruzan las mismas calles. Mantienen los rostros (ajenos, es el único matiz, al tallado del tiempo) las zozobras y las certezas. Sus costumbres son perezosas -han olvidado las prisas y los cumplimientos- pero disfrutan las puestas de la sol y el vuelo de los pájaros.

 

*****

 

XXII

Cuando anochece los jabalíes y las garduñas ocupan las sendas del bosque. Los alisos y los cedros respiran hondo, libres del fragor de los hombres. Los muertos también poseen sus bosques. Desde los sueños -profundos e infértiles- nos recuerdan el calor de sus labios.

 

*****

 

XXVIII

Las novia quemada ya no cultiva el silencio. Se dedica a trabajar la tierra y esconde sus pagas en un jubón de cuero. Pronto regresará a la ciudad y cruzará sus túneles con el torso erguido. Solo una cicatriz, con rasgos de lagarto, definirá su pasado. Se moverá lenta entre las sombras de su espalda, abandonando un rastro de saliva y polvo.

 

*****

 

XLI

En un centímetro de tu piel hay senderos infinitos, borrados por una procesión de mujeres con los labios partidos. Su sombra es la de cien árboles con olor a cieno. En un centímetro de tu piel hay rincones de luz, vértebras quebradas y ciudades con planta de araña. Hay -por supuesto- fracasos ajenos, éxitos mudos, sentencias sin plazo y revanchas compartidas. Ignoran, todos, que habitan en un centímetro de tu piel.

 

*****

 

LI

En cada hogar se esconde un infarto. Suele dormir bajo la cama de matrimonio. Es un animal pequeño, peludo, a veces confundido con el polvo. Por la noche rueda sobre las sábanas y contempla con medida distancia –la maldad no habita en sus células- a su víctima. Calcula, junto a otros parámetros, el peso de los ventrículos y la densidad de las arterias. Nadie conoce sus caprichos. Un día cualquiera, irrelevante, desviste el cuchillo, sujeta el corazón del hombre y dibuja su extraña firma.

Del Autor

Recaredo Veredas
Escritor y editor español, Recaredo Veredas estudió Derecho y Edición, así como creación literaria en Escuela de Letras, donde ha sido profesor. Colaborador de medios como Quimera, ABC o Revista de Libros, Veredas ha trabajado para Alfaguara o Siruela. A lo largo de su carrera ha publicado tanto narrativa como poesía y ensayo, los más recientes: Actos imperdonables (relatos, Bartleby Editores, 2013) y Deudas vencidas (novela, Salto de página, 2014).