Juana Vázquez es una catedrática de literatura y escritora que aúna la palabra en sus diferentes géneros: artículos, reseñas, entrevistas, ensayos, novelas, periodismo y sobre todo, poesía, de la que lleva publicados seis poemarios. Doctora en Filología, periodista y profesora, comenzó a escribir en la infancia. De sus obras se ha hecho eco la crítica muy positivamente .Podemos destacar de su cuantiosa y variopinta obra, su ensayo: El Madrid cotidiano del siglo XVIII (2011) , sus poemarios: En el Confín del nombre (1998), Gramática de Luna (2006) y Tiempo de caramelos (2012), así como su primera novela: Con olor a naftalina (2008), de la que El País y el ABC Cultural se hicieron eco como de una novela rompedora que podía abrir nuevos caminos en la narrativa.
Su última novela, Tú serás Virginia Woolf es la historia de una familia caótica. Las obsesiones del padre, la realidad melancólica de la madre, la normalidad aparente de Susana y las surrealistas historias de Matilde, sobre un pueblo perdido de Extremadura, se mezclan con la anarquía errática de la protagonista Irena, un personaje visionario y atormentado.
Tú serás Virginia Woolf es tu segunda novela, pues que yo sepa tú tienes otra que se titula Con olor a naftalina, una novela con sesgo poético…¿Tienen algo en común?
No se parecen en nada, excepto que se trata también de la historia de una extraña familia muy peculiar, pero nada más. La primera transcurre en una pequeña ciudad, bella y convencional de provincias, un lugar mítico donde todo está clasificado hasta las calles: la de las flores, los libros, los zapatos, los deportes…
Esta, mi última novela, tiene como telón de fondo un barrio en el extrarradio de Madrid, y claro lo cutre está al día.. Quizá la transgresión en todo lo que sucede de puertas para dentro acerque también a estas dos novelas, ya digo muy diferentes. Y sobre todo, son distintas en sus personajes, extraños y ficcionados los de la primera, reales como la vida misma, los de la segunda. El estilo las diferencia también mucho, Tu serás Virginia Woolf está escrita en una prosa realista, y con lenguaje de tribu ,la otra, Con olor a naftalina, tiene una prosa que se acerca en muchos aspectos a la poesía. En fin, dos mundos diferentes.
¿Como fue el proceso de esta novela tan singular?
Pues mira, fueron los personajes los que llamaron a mi puerta cuando viajaba en un autobús destartalados por el sur del Sahara, en esos viajes que se hacen programados, y que te tiras la mitad de ellos por carretera. Y en ese medio tan incómodo, como era el autobús que nos llevaba, me asaltó a la mente, en primer lugar, una chica desorientada que anhelaba algo en la vida y que no sabía muy bien que era. Se trataba de una adolescente que estaba un poco “pallá”. Y saqué mi cuaderno y me puse a escribir como una posesa a pesar de los saltos y vaivenes del dichoso autobús, y así sin parar todos los días que duró el viaje y que fueron diez.
Bueno, pues si esto hiciste en el autobús supongo que al llegar a casa seguirías a toda marcha con la historia.
Te extrañarás si te digo que fue sentarme frente al ordenador y quedarme vacía, algo así como si “quien” que me dictaba en el autobús me hubiera abandonado. Se me fue la inspiración por muchos meses. Pero de pronto un día me levanté con una algarabía de voces interiores, y me fui rápido a verterla en las páginas de mi ordenador. Y allí fueron saliendo Marián, Alfredo, Susana, Matilde, etc.
La novela es por un lado coral, donde las voces de los personajes se intercalan, y por otro lado está el monólogo de Marián a través de sus Diarios.
En la parte coral están los distintos puntos de vista que tiene cada uno del otro, o de los otros, pero en el Diario de Marián, que escribe por prescripción facultativa, está la visión de todos, incluso, y sobre todo, la de su mundo interior. Es la parte más intensa donde se ve como la familia va degenerando en el caos por culpa , según Marián, de Alfredo, que es el motor del declive familiar, y que no parece darse cuenta de que por alcanzar su gran sueño está llevando a la familia al desastre.
¿ Por qué los miembros de esta familia tan extraña y desclasada son todos tan soñadores?
Tienes razón, no era consciente de ello. Pero cada uno lo es a su manera. Irena sueña con escribir una novela de culto, Susana lucha por el placer en el amor, en lo prohibido, en definitiva, está enrollada con un casado. Matilde vive en el pasado, en el recuerdo de su pueblo. Ese pueblo, Salvaleón, es el objeto de sus sueños, la arcadia total para ella, el paraíso. Alfredo, para mí, es el más soñador con esa obsesión porque su hija sea una escritora de culto y por llegar a un alto cargo en un banco del centro de la capital. Creo que es un soñador patético y casi más que un soñador un obseso, y lucha por esos sueños a brazo partido, claro que tiene un secreto por el que quiere que sus sueños se conviertan en realidad. Los necesita, no puede ser un mediocre bancario. Y por fin, la madre, Marián, tiene un sueño y es un amor secreto por el médico que le da ilusión y luz a su vida, y le ayuda a estar viva. Y me preguntabas por qué eran soñadores. Pues yo creo que porque todos, a su manera, son unos fracasados.
Yo no creo que sean todos fracasados. Por ejemplo Matilde, Susana…
Yo diría que sí, pues ninguno de ellos alcanza su sueño, y si lo alcanza es un sucedáneo. Pero también como familia es una familia frustrada donde no hay una relación de afecto ni una unidad, es más casi todos están enfrentados. Alfredo contra su mujer por no ser ambiciosa y no haber sacado la plaza de catedrática. Irena a contra su padre pues la fastidia constantemente para que sea una escritora de culto, Matilde contra Alfredo, pues no la deja contar cosas de su pueblo a Irena que es la única que la oye. Y Maríán contra Alfredo, pues cree que está volviendo loca a Irena. Y en fin, Susana contra su hermana pues ve que está llevando la familia al caos.
La novela tiene su espacio en un barrio lejano de Madrid, un barrio ” de segunda mano” como dice Alfredo ¿Tiene alguna justificación el lugar donde vive la familia?
Bueno los barrios son menos impersonales, allí se conocen casi todos, el del kiosko, la pequeña tienda, el jardinero, la boticaria… y en definitiva, porque la familia no tenían dinero para poderse comprar uno en el centro de Madrid, que era otro de los sueños de Alfredo, vivir en el Barrio de Salamanca. En fin, el barrio es otro personaje más, forma parte de la trama de la historia. Por eso tenía que suceder en un barrio y en un barrio alejado de Madrid.
Hay dos personajes que sobresalen y son opuestos, el padre como Quijote, siempre en los sueños, y la madre como Sanchopanza en la realidad dura y pura, aunque con alguna pequeña concesión.
Son antogistas, y uno a otro se echan la culpa del caos y las desgracias de la familia. Alfredo no piensa que su actitud obsesiva está generando mucha tensión en su hija y por ende en toda la familia. Y Marián tampoco reconoce que su forma de ser apática, puede ser causa de muchos males que aquejan a la casa, pues está siempre ausente de todos los problemas.
¿Por qué la anciana criada, Matilde, es un caso aparte?
Porque ella vive en el pasado y vive para contar historias de su infancia y juventud en su pueblo de Extremadura. En sus historias, este pueblo aparece como un paraíso lejano, donde todo se magnifica: flores, hierbas, arroyos, gatos, olores, sabores… Pero también se magnifica lo malo o menos bello, los curas gordos que necesitan “andas” para apoyar la barriga, los lagartos como caimanes, las labores de la matanza de los cerdos, los disparos desde el cementerio de novios celosos de otros jóvenes… Todo es puro surrealismo que crea un mundo mágico, inquietante y extraño. Y ese mundo lo contrapone con el mustio y degenerado del barrio donde vive esta familia. “Nada que ver “, dice muchas veces.
Susana es el contrapunto de toda la familia.
Sí ella representa a la joven convencional y responsable, estudia periodismo, tiene sus cosas ordenadas, ayuda todo lo que puede en casa, y con las vecinas y los habitantes del barrio tiene sus charlas normales y sus saludos y adioses. Pero tampoco Susana es lo que parece, Susana tiene escondido un secreto de la infancia, un secreto relacionado con la sexualidad del que está orgullosa, además también vive en secreto sus relaciones amorosas transgresoras, de las que nada saben en su casa, pero es que Susana, ante una familia extraña y que “pasa” de vecinos, del barrio, de tiendas, etc. y transgrede en todo a ojos vista, ella quiere poner la nota de la normalidad en la familia Atienza. No están todos “pallá”, al menos Susana es una chica normal, podrán decir los que la conocen.
Ahora que dices “pallá”, el lenguaje de la novela es de lo más moderno y juvenil, y por supuesto transgresor.
Bueno lo es en boca de Irena, ya que Irena era una gotica-punk que pasaba de todo en todos los aspectos, vestimenta, estudios, alcohol, amigos… ¿cómo no iba a utilizar el lenguaje de su tribu?… Por eso la novela está lleno de frases como las de “ir a su bola”, “mogollón”, “no me des la brasa”, “esto está petao”, “yo me abro” , etc. etc. Susana, como joven también a veces participa de ese lenguaje pero mucho menos, y los padres tienen el lenguaje convencional y normal de los adultos. Por último, la criada no es el lenguaje en sí el transgresor son las historias surrealistas que cuenta de su pueblo.
¿Tienes algún nuevo proyecto en mente?
Estoy terminando un libro de poesía en el que me desnudo demasiado, a veces, creo que no es para publicar, otras pienso que la poesía tiene que ser así, sin mascaras. Ya veremos. También tengo en mente una novela que creo será corta, no sé, pues a mí los personajes me van llamando y configurando su vida, por eso no puedo decir con certeza nada de ella, ni siquiera como terminará. Esto se me va dando a través de la escritura, soy como un medium, algo raro, pues yo nunca puedo organizar antes de escribir nada de lo que será la obra una vez terminada.