Poesía china moderna

Sobre la antologíaEl cielo a mis pies

Jorge de Arco

El cielo a mis pies
Antología de la poesía china moderna

VV.AA
Hiperión Poesía. Edición bilingüe, 2013.

 

el-cielo-a-mis-pies-librario-otrolunes31La reciente aparición de `El cielo a mi pies. Antología de la poesía china moderna´, permite acercarse de primera mano al sugestivo y amplísimo universo lírico de este inmenso país.

Por belleza, historia y tradición, los poetas chinos han sido, a lo largo de los siglos, un poderoso referente cultural, y la influencia de sus escritos ha calado con hondura, sobre todo en el quehacer de un buen número de escritores de estos dos últimos siglos.

Blas Piñero Martínez se ha encargado de la traducción, selección, introducción y notas de esta compilación, que acota algo más de treinta años, desde 1918 hasta 1949.

En su profuso e imprescindible estudio previo, Piñero Martínez da cuenta de las características principales que conforman el quehacer de estas tres décadas, y además, expone su particular tesis sobre lo que es la modernidad en la poesía.

En el caso de la lírica china, tal proceso de modernización tuvo que pasar por un cambio de registro en la denominada “lengua clásica” (wenyan). La adopción de la “lengua blanca” (baihua), es decir, la lengua hablada, fue sin duda necesaria para iniciar dicha trasformación. En 1917, arranca el Movimiento de la Nueva Cultura, que se hace eco de la insatisfacción de los intelectuales con la tradición confucionista y apuesta por renovar las distintas y anquilosadas tradiciones del país.

El discurso literario tenía, pues, una importante misión de cara a afrontar la construcción de un nuevo pensamiento. “Dos principios van a regir esta revolución en el quehacer poético: la búsqueda del subjetivismo y el individualismo (…) La modernidad conlleva en el poema chino las formas del sujeto y de su individualidad, la cual se expresa en la ironía, la burla, la negación solitaria, la cólera, la truculencia, la lucidez apasionada o la adhesión solidaria”,  como condición sine qua non del poema”, anota Piñero Martínez. Y al par de los versos de los cincuenta y tres autores aquí reunidos, se puede apreciar cómo los poetas van dejando atrás los rígidos conceptos impuestos y encontrando nuevos artificios que integraran y modelaran su remozado cántico personal, y al cabo, colectivo.

Fundamental resultó, a su vez, la aparición de los “ismos” llegados de Occidente, y de quienes impulsaron su posterior  desarrollo: Guo Moruo (1892 – 1978), importó el romanticismo alemán en los años 20; Li Jinfa (1900 – 1976) hizo lo propio con el simbolismo francés y Dai Wangshu (1905 – 1950),  acercó también, por entonces, el modernismo galo y español.

Muchos otros escritores tienen la posibilidad no sólo de leer poesía extranjera, sino de viajar por Europa, Estados Unidos.., lo que les aportaría estéticas, propuestas, ideas y simbologías muy enriquecedoras.

Es lógico, hacer referencia a las dificultades que el antólogo ha encontrado a la hora de traducir esta nutrida selección, y agradecer el empeño en salvar tres complejos obstáculos: el carácter connotativo que se deriva de la “lengua hablada” o baihua, las frecuentes repeticiones  de los poemas chinos -que en castellano pueden resultar “cargantes” mientras que en la lengua original es sonoro, y eficaz respecto al mensaje-, y por último, el poder determinar a quién o quiénes iban dirigidos estos textos y qué público sería su receptor.

Al margen de  las consideraciones históricas, lingüísticas, sociales… citadas, queda la certidumbre de una excelente antología, donde el lector podrá recrearse en la bella desnudez de tantos y variados poemas. La inclusión de una temática más cotidiana y más íntima, hace que los versos tengan un latido, un espíritu más humano, más vitalista. El ámbito de lo personal sustituye al habitual y manido distanciamiento, y ayuda a corroborar que la modernidad está realmente en el día a día de cada ser humano.

Organizado en función de la fecha de nacimiento de cada uno de los poetas, este florilegio se abre con Liu Dabai (1880 – 1932), y se cierra con, Zeng Zhuo (1922 – 2002), a quien pertenece este inquietante poema: “Dios ha venido/ con el viento huracanado/. Dios, gracias./ Te agradezco que la visita no sea una mera formalidad y te doy la bienvenida./ Con toda el alma: en ti cada día tiene su mañana./ En el futuro yo seré quien te visite./ Igual nos encontramos por casualidad, / en silencio, sin hacer ruido”.