Armas Marcelo

Sobre su labor como periodista

Olga Álvarez de Armas

juancho-abc-otrolunes-29Admiro a Juancho Armas Marcelo, paisano nuestro nacido allí enfrente y que vive en Madrid, no sólo porque yo admiro a la mayoría de mis amistades, sino porque ha logrado hacer con su vida lo que quiere incluso en estos momentos tremendos que nos están tocando vivir y en los que la mayoría solo hacemos lo que podemos.

Además de ser un excelente escritor, editado y traducido por esos mundos de Dios por donde él campa a la intemperie como Pedro por su casa, que es, por cierto, la casa enorme de los escritores de verdad, de los que saben escribir que no es poner palabras una detrás de la otra como creen muchos escribidores y demás escribientes…; es dominar la Lengua Española con toda su gran riqueza en el enorme “territorio de la Mancha” como lo llamaba Carlos Fuentes, es decir, en todos los países de habla hispana de cuya Real Academia, por cierto, la Hispanoamericana de las Ciencias, Artes y Letras, Juancho es miembro. Y es además un cronista brillante, informado, atrevido, divertido, mordaz muchas veces y, sobre todo, con muchas cosas que contar y que sabe contarlas como sólo lo sabe hacer un gran escritor o un gran periodista. Bueno, pues ahora decidió dejar con gran dolor de su corazón y del corazón del ABC -porque los periódicos también tienen su corazoncito que ahora mismo debe estar sangrando ante la situación presente y futura del periodismo escrito y de la información misma-, pues decía que Juancho, después de catorce años haciéndolo, dejó de escribir su excelente artículo para el Cultural del ABC sencillamente porque se va a hacer otra cosa que ahora le ilusiona más -además de continuar dirigiendo la Cátedra Vargas Llosa, que también está ya en Brasil, Portugal y Perú- y que es un proyecto de grandes vuelos en medio del cual él va a ser como un Ícaro redivivo y feliz. Es un enorme y fantástico proyecto de comunicación en el que participan varias empresas internacionales y nacionales que nada tienen que ver ni con la política ni con otros medios, que comenzará en unos meses y en el que Juancho va a tener la responsabilidad de todo lo cultural. No puedo contar más por ahora. Créanme que eso es así les guste o no a algunos. Y es que quienes están convencidos de que el mundo termina en la punta del muelle Norte no solo no tienen información ni, en consecuencia, rigor en lo que dicen sino que hacen una demostración permanente de ello diciendo cosas absurdas que, eso sí, le hace a Armas Marcelo una gracia -reconozco que en cambio a mí no tanta- que se pasa tres días a carcajada limpia cosa que siempre es muy saludable, sí. Ensancha los pulmones y nos relaja en estos tiempos en que ya no sabemos para qué lado volvernos.

Pero Juancho sí ha sabido para qué lado volverse aunque haya tenido que dejar su “a la intemperie” del Cultural del ABC. Lo siento mucho porque para mí como para muchísima gente ese artículo era la razón primera para comprar el ABC los sábados. Aunque no la única, todo hay que decirlo.

Me alegro mucho de sus triunfos -y del de todas mis amistades e incluso aunque no lo sean pero se lo merezcan por su trabajo bien hecho- entre los cuales el mayor, me parece a mí, es hacer con su vida lo que quiere. ¡Qué gustazo! Y es que alegrarse del bien ajeno es un ejercicio que nos hace mejores personas y por consiguiente más felices.