Las pajas del pesebre,
Niño de Belén,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.Lope de Vega
Supongo que habrá adultos a los que les guste la Navidad (hay gente para todo); adultos que disfruten con la imbecilidad reinante (dense un paseo por el casco viejo de este Madrid más degradado que nunca para comprobar lo que digo), el consumismo desaforado, las comilonas que arrasan los estómagos y empozan la inteligencia debido a la compañía de seres triviales a los que poco o nada nos une. Desde luego, no es mi caso. Por suerte, y quizá sea una de las pocas ventajas que tiene la senilidad, yo ya estoy exento de toda obligación y vivo estas fiestas con relativa calma. Recuerdo las Navidades cuando era niño. Mi padre me llevaba al campo a recoger musgo para luego decorar el belén. Mi madre se quedaba en casa adornando las naranjas con puntas y clavos, preciosas bolas que después colocaba en recipientes de cerámica pintada. Leer más…