

«Lorenzo Mena es uno de esos pintores que no pasa inadvertido y que puede provocar tanta admiración como rechazo, a causa de su actitud anticonvencional para hacer de sus cuadros y esculturas, o muñecos como él los llama, entrañables y tiernos monstruos animados por la poesía y la más descarnada humanidad. Otro lunes deja hablar a este "monstruo" de la pintura cubana y muestra algunas de sus criaturas.»
Lorenzo Mena y algunos amigos
1. Desde temprano supe que me dedicaría al mundo de la pintura. Ahora bien, si no fuera pintor y tuviera que elegir entre taxidermista y chofer de autobuses como Acosta León, el gran pintor cubano, seguro que elegiría ser guagüero como él, incluso escogería algo más si pudiera extenderme en las peticiones: PAYASO. Alguien ya me dijo que lo era, y puede que tenga razón.
2. Si tuviera que hablar de la pintura actual, diría que prefiero lo que me gusta, sin que importen demasiado las tendencias. Y que aborrezco toda aquella pintura que se realiza en función del dinero y con la intervención del negocio. Actualmente hay demasiado dinero en torno al arte y no es este el que determina su propio futuro, sino el dinero.
3. A estas alturas no puedo ni discrepar ni estar de acuerdo con los que dicen que soy un pintor expresionista. Yo me limito a pintar según mi estilo. Lorenzo Mena será, al igual que todos, lo que diga cada cual. Para unos será expresionista y para otros una mierda.
4. Me gustaría decir que nací siendo un pintor de monstruos, pero no es así. Quizás sean muchos los factores que me llevaron a ser un pintor de esas criaturas; ya desde que uno nace le dan una cachetada en el culo, luego el entorno ayuda haciéndotelo pasar mal y vienen otros dolores, los vacíos, el exilio... Pero no quiero decir que le estoy agradecido a Castro por haber contribuido, arrojándome al exilio, a ser un pintor de monstruos, que como todos tienen una extraña belleza.
5. En efecto, dicen que en el Museo de Bellas Artes de La Habana, mi ciudad, no hay colgado ningún cuadro mío. Eso ni me duele ni me quita el sueño. Yo, cuando no puedo dormir me tomo un Orfidal. Por otro lado no pinto para que me pongan en ningún museo. Pocas veces llegan a pagártelo como deben. Y si hipotéticamente el Ministro de Cultura de Cuba no pudiera dormir por mala conciencia u otro problema, pues yo le recomendaría que se tomara un frasco de Orfidal de una vez y de un golpe, verá como duerme de un tirón. Con más suerte habrá otro ministro que ponga un cuadro de los míos.
6. Hay quienes dicen que mi obra está llena de genitales masculinos y me asombra. Mi obra está llena de ojos, bocas, narices, genitales y otros órganos; sólo que la vista del espectador mira más hacia los genitales y la gente a veces ve lo que quiere ver.
7. Se me ocurrió la idea de hacer una obra tan políticamente incorrecta, ¡trabajando!, que es como uno puede hacer su obra, cualquiera que sea. Ni siquiera sé si es cierto que mi obra es políticamente incorrecta, no es a mí a quien concierne hacer esa definición. Lo único que he hecho es trabajar y trabajar en muchas otras cosas distintas para no pintar lo que los demás querían: cosas bonitas, casitas, florecitas, etcétera. No me considero un provocador per se y menos un niño travieso de esos que no quieren envejecer, más bien un VIEJO TRAVIESO que tira piedras a todos los tejados, porque hacerlo a uno solo sería aburrido, ¿no les parece?
8. Un amigo me dijo que en una ocasión, durante una de mis exposiciones, que un cura, al pasar frente a uno de los cuadros que se veían desde la calle, se detuvo frente a él y se persignó. Hoy yo le diría a ese cura que se encierre en un convento y que no vaya a buscar a la calle lo que no debe. Respecto a que si el Papa podría excomulgarme por mi obra. ¡No creo que sea para tanto! Él viaja más que un curita de a pie y habrá visto muchas cosas, incluso peores. Así que no creo que yo tenga que pensar en irme al infierno a seguir pintando mis monstruos.
9. Hay quienes dicen que Lorenzo Mena es un pintor expresionista, otros lo niegan. También están los que me tratan como un pintor que hace esculturas, no como un pintor que también es escultor. Sin embargo, prefiero mantenerme al margen de las definiciones. En definitiva, yo sé bien lo que soy. Soy un pintor que hace esculturas y que sería feliz si pudiera tener aunque fuera un solo cuadro que emocionara a alguien. Con mis muñecos o esculturas siento lo mismo, me gustaría que emocionaran a la gente.
10. Tres nombres de la amistad:
Lorenzo Mena y Bola de nieve
11. "Monstruos" y criaturas monstruosas:
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Imagen de portada:
"El hombre II con la mano en el pecho" (detalle)
Lorenzo Mena