

De todas las definiciones de patria que conozco, sólo existe una que realmente amerite el sacrificio y la entrega que siempre asociamos a los actos por la nación.
Es un poema, se intitula Cuerpo a la vista y su autor es el escritor mexicano Octavio Paz. Y al leerlo, para mayor tranquilidad, quedamos libres de cualquier imposición o compromiso contraído de antemano. La «patria» (y en este punto la boca no saliva, tampoco la voz se engola) queda establecida como un pacto voluntario, incluso, reverencial. La declaración del poeta la prefigura como un gesto de independencia, como un territorio pródigo en alabanzas y lealtades. La patria es pedestal y loa (no cabe el ara ante el placer), la tierra donde hemos de guardar las ilusiones y los mejores sueños. Y cito:
"Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta,
negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca de horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra,
de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección
y el día de la vida perdurable).
Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito."
Posdata 1: Conozco otra muy buena. La leí en los Cuadernos de apuntes del escritor ruso Sergei Dovlatov, muerto por alcoholismo en New York en 1990, pocos días antes de cumplir cuarenta y nueve años:
Un punto de vista liberal: "La patria es la libertad". Hay una variante: "La patria es aquella donde el hombre se encuentra a sí mismo".
A uno de mis conocidos lo despidieron algunos amigos cuando se fue al extranjero. Alguien le dijo:
— ¡Recuerda, viejo, donde hay vodka, allá está la patria!
Posdata 2: El resto de las acepciones de «patria» las dejo para la utilidad de los ideólogos, los panfletarios, y los políticos. Ellos sabrán de qué se trata. Y también, para los otros, para los dispuestos a salir de paseo con banderitas, gritando eslóganes, y con la vista fija al frente, sin reparar en el hermoso culo que, justo en el instante más desacertado, siempre termina cruzando frente a ellos.
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Imagen de portada:
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