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En cuanto a los rasgos lingüísticos generales del caló se dice que:
a) la morfología es básicamente española (morfemas -ico, -ito, -ísimo, -mente) y prefijos verbales (a-, en- de-, des-) derivados del andaluz. También conservan del romaní los morfemas -pen (forma sustantivos abstractos a partir de verbos y adjetivos), -i(fem), -o(masc), -ia/s(fem) y -e/s para adjetivos nominalizados, b) el léxico: entre 1977 y 1985 se estableció que el 68 % provenía de la India, el 22 % del español con muchas palabras distorsionadas, y que el resto eran préstamos del armenio, persa, griego, checo y polaco, húngaro, sinti, anglorromaní, árabe, y palabras de origen desconocido (Bakker 1995: 132).
El español de Andalucía difiere del español estándar en varios aspectos: a) la 'll' ortográfica se pronuncia 'y' (yeísmo), b) debilitación o desaparición de consonantes finales: libertá por libertad , c) los sonidos 's' y 'z' varían libremente: así o azí, sielo o zielo, sombra o zombra, d) los sonidos 'd' y 'g' entre vocales desaparecen (amarrao, mieo, etc.), e) confusión entre 'r' y 'l' (mi arma por mi alma), f) cambios 'h' por 'f': ajuera por afuera, h) morfemas a- des- en- es- (Bakker 1995: 129).
Aquí hay puntos para investigaciones: la incidencia del caló en el español de Andalucía, y la influencia de esta variante andaluza en el español del Nuevo Mundo.
Germanía
La germanía es el lenguaje secreto más importante de España, y su léxico viene de varias fuentes: español distorsionado, lenguas extranjeras incluyendo el romaní y muchas palabras de origen desconocido. El vocabulario de la germanía puede buscarse en el latín, italiano, sánscrito o gitano ruso, árabe, turco, griego y alemán (Bakker 1995: 139). Las cárceles son zonas de contacto tradicionales entre criminales y grupos marginados, así el caló y la germanía se interinfluyeron en aspectos lexicales, pero son diferentes. En 1915 Pabanó expresa con claridad que aunque la Academia de la Lengua define el caló como "jerga que hablan los rufianes y gitanos", eso no es cierto: hay una gran diferencia entre el caló puro y la jerga germanesca (Pabanó 1915: 178). En el Diccionario Gitano - Germanesco de Pabanó hay muchas palabras que que pertenecen al caló y a la germanía al mismo tiempo:
abanico pantalla; acatáo adjunto asociado reunido; acurdáo ebrio; agilarasistir socorrer; arredomáo sagaz astuto; atraco asalto; avispáo suspicaz; andoba el aludido el tal; bailaor ladrón; babosa babosa; birlar estafar; bisnar cambiar vende; bisnaró vendedo; boliche casa de juego garita; bolichero coimero dueño de garito; camelar enamorar querer consentir comprende; cantaor declarante en el tormento; cibáo enhiesto asombroso; coba persuasión zalamería; coimero dueño de casa de juego; cuatrero ladrón de bestias; curelar castigar penar trabaja; currelar hurtar trabajar; chavó muchacho niño; chingar cohabitar reñir guerrear; fanfarrón presumido; foyar cohabitar; fuña pendencia; ganapierde juego naipe; gáo lugar población; garito casa de juego; gerifalte ladrón; germaní rufianesca; jacaranda lenguaje de rufianes; jacarandina jácara, junta de rufianes música para cantar y bailar; jarana diversión fiesta; jamar comer; jerez tierra de desgracia; juncal dadivoso rumboso; mara muchedumbre de gente tumulto; menda yo; menguar faltar; milanés pistolete; mogoyón comer sin pagar; murcio ladrón; paripé cosa de teatro; parlé moneda dinero; pimpípimpó seductor embaucador; pirar andar caminar marchar; reguilete tieso derecho; sandunga donaire gracejo.
Muchas de estas palabras de la lista de Pabanó pasaron al léxico de Latinoamérica. Por ejemplo en Cuba, en el léxico popular encontramos estas palabras excepto juncal que es literario y algo anticuado: bisnero negociante callejero (¿del inglés business, del caló-germanesco bisnar?), jarana broma diversión, jamar comer, menda yo, paripé farsa, pirarse irse, sandunga gracia coquetería, etc.
Son notables las vacilaciones del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española a la hora de clasificar los términos del caló o de la germanía castellana. Señala que se ha dado una gran ósmosis lingüística entre los gitanos que se asentaron en Andalucía llamada Pinacendá en caló y el pueblo andaluz, producto de una buena convivencia. Se refiere al habla popular gaditana donde se encuentran numerosas palabras del caló como: acurdarse, camelar, canco, canguelo, currelar, chipén, chunga, diñar, espichar, guipar, jamar, longui, mollate, najarse, parné, pirar, apoquinar, sandunga, trola, etc.(Payán Sotomayor en Dávila 1994: 9).
En el DRAE desde la edición de 1780 hasta la vigésimo segunda edición en el año 2001, no se documenta claramente si estas voces provienen del caló o de la germanía, o si son voces híbridas, a imitación de lo gitano: chunga, mengue (diablo), camelo, chalado, chaval, chunguearse, sandunga, juncal, curda, churumbel, parn, camelador, chingar, fulastre, paripé, de buten, jalar, majareta, mangar, pirarse, mangue, menda, currar, gilipollas, jama, romaní, soba (Buzek 2005- 2006: 51).
Uso del caló
Mientras eran nómadas, el uso de su propio lenguage estaba más extendido. Los gitanos de Europa Central que continúan viajando conservan mejor el romaní. Sin embargo, el lenguaje no es crucial para la sobrevivencia de la cultura gitana, pues ésta se ha centrado en la cohesión de la familia y de sus costumbres más que en el lenguaje. Los gitanos han adoptado el idioma del lugar donde se establecen de forma más o menos permanente. Entonces la lengua romaní, en este caso el caló se restringe al uso interno, como instrumento de defensa contra la población no gitana.
En 1984 se reportó que la comunidad gitana usaba caló, que el número de hablantes estaba entre 65 000 y 170 000 fundamentalmente en España, con pequeñas cantidades en Francia, Portugal y Latinoamérica, que dondequiera que se usara era hablado por personas mayores como autodefensa, que su uso no era homogéneo, pues variaba en dependencia del lugar de vivienda, e incluso de la familia que lo hablaba, que todo el vocabulario era compartido por todos los hablantes (Marzo 2001: 226).
En 1995 se reporta como extinto o próximo a la extinción. Se estimó la cifra de hablantes entre 300 000 y 700 000 gitanos en la península, básicamente en Madrid y Andalucía, y el lenguaje dominante era el español andaluz. Los gitanos que conocían más caló sabían un promedio de 50 o 100 palabras. Parece que el caló declinaba, básicamente usaban español con algunas palabras del caló (Bakker 1995: 125 -127).
En el 2001 se reporta que los gitanos no usan caló como lenguage normal de comunicación en la familia, sino en ocasiones específicas en que un gitano se dirige a uno de más edad o con más prestigio social, o cuando habla en presencia de alguien no gitano, para evitar que comprenda.
Entre 1984 y 2001, en menos de veinte años, hubo una reducción rápida y drástica en el uso del caló en España. Por mucho tiempo los gitanos no querían que se estudiara esa lengua en la escuela, para conservarla como autodefensa, pero últimamente algunos han propuesto que se enseñe en la escuela. En algunos casos, entre los gitanos más escolarizados, y aquellos en contacto con otros gitanos europeos, se ha desarrollado un tipo de caló con afinidad con el romaní. Pero para muchos de ellos, el caló es un residuo lexical que se mantiene o que ha evolucionado de acuerdo con el territorio y la familia, que ha sido hecho gitano mediante el empezar o el terminar de las palabras, y subrayando la gramática o la sintaxis en las que se puede reconocer el español (Marzo 2001: 227).
Este es el presente de indicativo del verbo terelar: terelo, terelas, terelamos, tereláis, terelan, que significa haber y también seusa como ser o estar(Payán Sotomayor en Dávila 1994: 8). Nótese que en América Latina es muy común el uso de habemos en vez de somos o estamos.
Coplas en caló:
Malagueña
La copla que canto, A gachaplá sos jabelo
La copla que canto A gachaplá sos jabelo
al compás de mi guitarra al son e man bajañí
se la canto a mi amor se a jabelo a man jelén,
porque la adoro y la quiero sos que bujiro y camelo
con todo mi corazón. sat soró man garlochín.
Poema
Todo en amor es triste; Saró an jalén sin fané;
más triste y todo, bus fané y saró,
es lo mejor que existe. sin o fendi sos charniqué
(Dávila 29).
Organización socioeconómica
Después de la Guerra Civil, los gitanos se establecieron en las áreas rurales y en barrios pobres. La expansión económica de los 60 los atrajo a las áreas urbanas donde había trabajo y a fines de esa década se aglomeraron en las afueras, donde realizaban actividades marginales como venta de pedazos de metal y de cosas usadas, así como mendicidad. La crisis económica de la segunda mitad de 1970 propició nuevos éxodos hacia áreas menos competitivas y se fueron a Galicia y Asturias, esta vez en sus van, y no en caballos ni en vagones de tren como antes.
Tradicionalmente han tenido trabajos mal remunerados de estatus profesional bajo: caldereros, herreros, obreros agrícolas de estación, artesanos, músicos, cantaores y bailaores. En el 2001 el porcentaje de desempleo es alto. El trabajo en el campo es competitivo con los payos pobres y los inmigrantes. La agricultura, el intercambio y las artesanías han declinado, y hay gitanos en un rango muy amplio de trabajos: taxistas, panaderos, mecánicos, choferes, guardas, vendedores, doctores, maestros, parlamentarios, enfermeras, artesanos. Algunos tienen trabajos bien remunerados, y esto les da una estabilidad contradictoria con la tradición nómada.
En el año 2001 se observa que los gitanos siguen viajando en busca de mejores condiciones de vida. En España aparecen muchos nómadas inmigrantes de Europa del Este aún en el 2008. También hay muchos grupos ex-nómadas que se establecieron en España en un proceso de sedentarización en el que han conservado su identidad y sus lazos, pero que ha sido la causa fundamental del debilitamiento del caló. En el 2001 se reporta que en España hay 400 000 gitanos, un 1% de la población española. De esa cifra había cuatro veces más gitanos en las áreas urbanas que en las rurales. Además, el 90 % eran gitanos sedentarios o temporalmente establecidos, frente al 10 % nómada.
Durante centurias y hasta hoy, los gitanos han mantenido su identidad que se expresa a través de la conservación de su raza, eraté, ratí, raté, o linaje en el matrimonio. La vida social es alrededor del hogar, del grupo doméstico y de la comunidad local de familiares y del vecindario, donde se desarrollan su actividad económica como el trabajo y actividades lucrativas; las relaciones sociales internas y externas como viajes, matrimonio, salud y muerte, las relaciones afectivas de cercanía y disputas o quimeras; y la actividad cultural como el tiempo de recreación y los viajes. El rol del varón y la autoridad paterna son primarios en la vida social, el hombre toma las decisiones, posee a la mujer y a los hijos, y su autoridad es notable en las generaciones jóvenes. Participan en peregrinajes, reuniones y concursos.
La vivienda y la educación son problemas importantes en la comunidad gitana: las familias, con un promedio de seis miembros viven en lugares inadecuados e insalubres.
Aunque hay intentos de proveerles una adecuada instrucción, el sistema educacional dista mucho de ser lo que ellos necesitan y el nivel de instrucción de los gitanos es mucho más bajo que el del resto de la población. El sistema educacional ha ignorado y desacreditado la contribución cultural de los gitanos, por lo tanto, ellos ven la escuela como algo ajeno, y eso explica la falta de motivación. En una escuela normal, donde son minoría, la identidad tiende a disminuir. En una escuela especial, donde los gitanos pueden usar su propio lenguaje, no se reconoce la contribución cultural de ellos, no se usan las palabras y las analogías del lenguaje y de la cosmovisión gitana, y en su lugar se emplea un lenguaje conceptual que debe resultarles completamente ajeno.
En parte forzados por la administración o gobierno, en parte por la sociedad paya en sí misma, en los últimos 20 años (2001) ha habido una pacificación, por ejemplo, los jóvenes gitanos están en contra de la venganza. La participación en trabajos remunerados regularmente y la influencia de los grupos religiosos aleluyas han contribuido a la sedentarización, y al debilitamiento de ese rasgo importante de la raza, que es la defensa y el control del territorio, aunque debemos añadir que hay muchos gitanos dedicados al tráfico de drogas, lo que le da un carácter contraditorio y bilateral a la vida diaria.
Estos últimos 20 años señalan un proceso de aculturación con el incremento de la ayuda social al pueblo gitano, más interés en la educación, mejor situación de la mujer y de las personas de todas las edades, la tendencia a la reducción del grupo de personas relacionadas, y la adopción de patrones consumistas, aunque se nota la tendencia al mantenimiento de la identidad propia (Marzo 2001: 216-223).
La instrucción escolar de los gitanos
Podemos comentar que el nomadismo tradicional implicó una falta de tradición de asistencia a la escuela. En el 2001 se observan problemas que ponen en peligro la sobrevivencia y la identidad de la comunidad gitana: dificultad para encontrar trabajo formal o marginal por la competencia con payos pobres o con inmigrantes, la obstinación del gobierno en concentrar en la misma área a todos los gitanos aunque vinieran de diferentes grupos, la adicción a la droga, lo que asimila a los gitanos al resto de la sociedad. La cultura gitana es aún poderosa, y hay esperanzas de ayuda del gobierno y de coexistencia pacífica con el resto de la sociedad y de respeto a sus tradiciones. La comunidad gitana ha tratado de ser tomada en cuenta en la sociedad española, y eso se refleja en las variaciones y adaptaciones históricas, lingüísticas y espaciales que han desarrollado mientras han sido expulsados, oprimidos y marginados. Otros han descrito esas adaptaciones como cultura de resistencia al rechazo de la sociedad española que históricamente ha ejercido presión para asimilar su cultura y organización social. Quizás es tiempo de que la sociedad española respete a la comunidad gitana como otra alternativa enriquecedora de la España multicultural (Marzo 2001: 232).