

Debe ser difícil, casi con seguridad imposible, encontrar a alguien que no se sienta seducido y maravillado por las ilustraciones de Fernando Vicente. Ya sea por esas pin-ups que rompen nuestro corazón a primera mirada o por esas ilustraciones que nos cuentan oscuras e intrincadas historias con apenas unos esbozos, cualquiera de sus dibujos es motivo de albricias y celebración. Aunque si se busca y rebusca, seguro que encontraremos un pequeño y reducidísimo colectivo que ve cada nueva ilustración de Fernando Vicente con un poco de resquemor y algo de envidia contenida. Somos aquellos lectores de historieta que, en su día, descubrimos su elegancia en Madriz, a los que nos pasmó con esas historietas de dos páginas de estética de hombreras inmensas y trazo glamouroso, en pugna difícil y batalladora con otros monstruos llamados Javier de Juan o Ana Juan. Guerra nominal que nos tenía a todos atrapados y en la que Fernando (de Vicente en aquella época), nos dejaba anodadados mes sí y mes también. Pero ¡ay! tras el cierre de Madriz esperamos y esperamos que en las librerías apareciese una nueva historieta de Fernando que nunca llegó. Nos olvidó y se dedicó a despertar admiración, con razón, en todos aquellos medios por los que aparecía. Y hoy, cada una de sus ilustraciones, maravillosas, preciosas, hermosas, son un pequeño puñalito clavado en nuestro corazón, que sigue esperando inasequible al desaliento volver a ver una historieta suya. La cosa está difícil, lo sabemos, pero ya se sabe, la esperanza es lo último que se pierde. Mientras, seguiremos descubriendo esa literatura dibujada, esas pin-ups, ese arte majestuoso de Fernando Vicente.
(Barcelona, 1966) Es crítico de historieta español y profesor universitario, con una amplia labor en el campo de la divulgación y la crítica de la historieta. Su labor como crítico de historieta comenzó en el fanzine El Maquinista (La General, 1990), que continuaría después en EMM (La General, 1991). Ha colaborado en diferentes fanzines sobre historieta como Otaku Press!, Imágenes, Volumen, Nemo, La Guía del Cómic o Dolmen. Desde 1999, es responsable de la sección Tebeos que nunca te dije en la revista valenciana Cartelera Turia. Ha colaborado en libros como Neil Gaiman, tejedor de sueños (Global Ediciones 1994) o Alan Moore, el Señor del tiempo (Global Ediciones, 1994). En 2002 creó el weblog La Cárcel de Papel, que daría pie a una importante actividad de blogs alrededor de la historieta. Este weblog recibió en 2003 la mención especial del Foro de cómic europeo y en 2005 el premio de Expocomic a la mejor web. Como divulgador, ha recibido el Premio Diario de Avisos 2004 al mejor comentarista de cómics y el premio popular a la mejor labor de divulgación del XV Saló Internacional del Cómic de Barcelona (2007). Ha colaborado en las publicaciones teóricas International Journal of Comics Art (2004) y en Boletin Galego de literatura (2007).
En 2007 publicó el libro Viñetas a la luna de Valencia, historia del tebeo valenciano 1965-2007 (Edicions de Ponent), que continúa el trabajo emprendido por Pedro Porcel (escritor) en su imprescindible Clásicos de Jauja.