

El ilustrador Fernando Vicente (Madrid, 1963) es conocido principalmente por sus colaboraciones en el diario El País, en especial aquellas publicadas en el suplemento cultural Babelia. En la actualidad también trabaja con regularidad en otras cabeceras, como Letras libres, Cosmopolitan o DT, así como con como Alfaguara, Espasa o Sins Entido.
De forma adicional a la ilustración periodística y literaria ha realizado múltiples series de pinturas (“Átlas”, “Anatomías”, “Vanitas”) que se han podido ver en diversas exposiciones. Su obra está recogida en los volúmenes “Los pin-ups de Fernando Vicente” (2004, Dibbuks) y “Literatura ilustrada” (2007, Ediciones Sins Entido y Diputación de Sevilla).
Ha ganado tres premios “Award of Excellence” de la “Society for News Design”.
En los últimos meses ha sido noticia por las exposiciones “Literatura ilustrada” (Sevilla y, posteriormente, Madrid) y “Vanitas” (Madrid).
¿Cuál es el proceso que sigues para realizar una ilustración para El País? ¿Te entregan el artículo y, a partir de él, tú mismo decides el contenido de la ilustración o recibes, adicionalmente, alguna indicación de en qué aspecto debes centrarte? ¿Presentas varias propuestas previas o te lanzas a realizar la ilustración directamente? ¿Has tenido (si se puede saber, claro) algún problema con la publicación de una ilustración ya finalizada?
La verdad es que tengo total libertad sobre las ilustraciones, nunca me han puesto ninguna traba a ese respecto y sí, se puede saber, nunca me han censurado ninguna ilustración.
El proceso es el de cualquier encargo, me envían un texto, en alguna ocasión solo el tema (porque el texto se está escribiendo al mismo tiempo), a partir de ahí la única dificultad es el poco tiempo con el que cuento para realizar el dibujo. Para las ilustraciones del suplemento Babelia, suelo tener un par de días (por desgracia, siempre en fin de semana) y en las de opinión, el margen se reduce a un día y a veces tienes que entregar el mismo día del encargo. El record está en un par de horas.
Simplificando, podríamos decir que la realización de una ilustración conlleva una parte más conceptual (o narrativa), consistente en decidir qué dibujar, y una parte más física (o artística), que sería la plasmación en papel de la anterior idea. ¿Qué valor das a cada uno de estos aspectos, los consideras de igual importancia o crees que uno prevalece sobre el otro?
Sí, la parte creativa, lo que es parir la ilustración suele ser bastante rápida, generalmente surge la idea mientras leo el texto, si no en una primera lectura, en la segunda. Aquí no puedes atascarte, porque cuanto más tardes en tener la idea menos tiempo tienes para realizar la ilustración, que muchas veces se complica y además tienes que contar con tiempos adicionales de escáner, corregir, limpiar y enviar.
Con respecto a la segunda pregunta, la creación es la más importante. Si la idea no es buena no existe realización que la salve, y en la parte técnica aplicas el oficio.
Imagino que tu forma de trabajar varía mucho (desde la propia concepción de la imagen, pasando por el plazo temporal y la técnica utilizada, hasta la libertad creativa) entre una ilustración de prensa diaria o revista y otros trabajos más personales, como las series de pinturas. ¿Es muy diferente, además las evidentes cuestiones técnicas comentadas anteriormente, el cómo te enfrentas al trabajo en uno y otro caso?
Sin duda alguna, cuando pinto o cuando abordo un trabajo personal me lo planteo de forma muy distinta, en realidad no hay encargo por medio y el cliente eres tú mismo, no por ello menos exigente, bueno en realidad la exigencia que tienes es siempre la misma.
Cuando comienzas algo personal te lo planteas como un proyecto más a largo plazo y con una dimensión mayor que un encargo con plazo y temática. Las exposiciones en concreto es algo que están siempre presentes en mi día a día. Comienzan con la idea y se desarrollan hasta el momento en que cuelgas los cuadros, en algunos casos pueden ser 2 o 3 años. Me ayuda mucho que la técnica que empleo es la misma (pinto con acrílico) solo varia el formato y el soporte, estoy acostumbrado a trabajar siempre en caballete lo que me permite alejarme y acercarme al dibujo y todo lo hago así, incluso los dibujos más pequeños, uso una tabla donde pongo el papel para las ilustraciones y solo tengo que quitarla y poner un lienzo para pasar a pintar un cuadro. A pesar de ello, procuro que sean muy distintas las ilustraciones de las exposiciones, cuando pinto un cuadro huyo de hacer una ilustración en grande. Mis exposiciones siempre son temáticas, reflejan mis obsesiones y todos los cuadros están ligados unos con otros.
¿Te sientes, en cierta forma, constreñido al ilustrar por encargo trabajos de terceros o crees, por el contrario, que te queda suficiente espacio para desarrollar un trabajo personal pese a las limitaciones impuestas? ¿Disfrutas más con la inmediatez y difusión de la ilustración para prensa o con la libertad de las series de pinturas?
La verdad es que a lo largo de los años se han ido complementado bien la una a la otra. El trabajo de encargo me deja bastante tiempo para dedicarme a la pintura. Todo tiene su punto, disfruto mucho con la realización de portadas de libros, con las que tengo más tiempo que con la ilustración de prensa, la que a su vez es muy excitante por que la rapidez te exige agilidad mental y física que te mantiene despierto y además las ves inmediatamente publicadas. Por otra parte, pintar una serie de cuadros tiene más de cocina; te permite investigar sobre la materia y los hallazgos formales los empleas después en las ilustraciones.
En tu trabajo, especialmente en las pinturas (“Vanitas”, “Atlas”, “Anatomías”), es muy habitual y reconocible la mezcla de ilustraciones propias (normalmente figuras humanas) con otros elementos (mapas, dibujos anatómicos o esquemas mecánicos), consiguiéndose, al tiempo, tanto un contraste como una simbiosis entre el trazo libre de la ilustración y la exactitud y mayor frialdad del gráfico. ¿Existe un mensaje común qué pretendes transmitir con esta conjunción de elementos aparentemente opuestos o es un recurso estilístico más con el que cuentas?
En realidad es una forma más de separar o desvincular la ilustración de la pintura y de unir mi pasión por temas como la anatomía, la mecánica y mi afición a coleccionar carteles, mapas y atlas geográficos y anatómicos con mi trabajo. Llevo años surtiéndome de este material en el rastro de Madrid, en tiendas y ferias de antigüedades e incluso en mi primera exposición (que algún día colgaré en la Web) eran pinturas sobre carteles de publicidad, los que van en las marquesinas de autobuses y los carteles que anuncian conciertos que arrancaba de las paredes.
La exposición de Anatomías, pintada sobre carteles de mecánica de taller, surge de un conjunto extraordinario de carteles de la marca Mercedes Benz que conseguí en un anticuario; de hecho compré varios en una feria y tardé años en conseguir el resto, indagando lo indecible hasta dar con el paradero del vendedor. La completé con otros que compré en el rastro, Renault, SIMCA 1000 y curiosamente no he vuelto nunca a toparme con ningún otro.
La exposición Atlas son mapas escolares de aquellos que nos colgaban en la pizarra cuando estudiábamos, que tienen una increíble riqueza de colorido.
Y la seria Vanitas se basa en Atlas Anatómicos que colecciono con pasión desde hace muchos años.
En la exposición “Literatura ilustrada”, en que se mostraban originales de tus ilustraciones literarias, se podía comprobar que utilizas técnicas tradicionales (gouache) y que, sólo al final del proceso, utilizas el ordenador para agregar tipografías u otros elementos (planos, esquemas mecánicos, etc.,…) ¿Cuál es la relación de tu trabajo con las nuevas tecnologías? ¿Ha variado con el tiempo, al surgir las facilidades ofrecidas por estas?
Ha sido progresiva en el tiempo nunca pensé que usaría tanto el ordenador. Al principio comencé usándolo solo para escanear y mandar los trabajos, luego te das cuenta de cómo puedes enriquecer tu trabajo con las herramientas que te ofrece y ahora lo tengo permanentemente encendido en el estudio. En realidad para lo único que no lo uso es para dibujar y lo encuentro muy efectivo para realizar collages sin usar el cutter.
Con lo que estoy realmente encantado, que colgué hace un año, es con la pagina Web lleva más de 20.000 visitas de todas partes del mundo lo que no deja de sorprenderme. Pienso que es un medio extraordinario para difundir tu obra.
En el prólogo del catálogo de dicha exposición, Peio H. Riaño cita a Paul Colin como uno de los artistas por los que sientes especial aprecio. ¿Qué otros dibujantes admiras?
Uff…… me gusta mucha gente, igual que Colin, Cassandre…..me gustan mucho los grandes del cartelismo francés, me gustan los ilustradores de las revistas de moda de los años 50 como René Grau y en pintura, la figuración actual, Lucien Freud, John Currin y Jenny Saville y del mundo del comic sigo el trabajo de Mignola y me gusta mucho el trabajo de algunos autores franceses como Blutch o Nicolas de Crécy.
Muchas Gracias.
Nota del editor:
Si desea ver las ilustraciones que acompañan a esta entrevista pinche aquí.