

Con el optimismo de los espíritus sanos y la sonrisa a flor de piel, el cubano Orlando González Esteva, cuya obra fue reconocida ampliamente por el Nobel de Literatura Octavio Paz, acepta con humildad que "he vivido con la incertidumbre de saber si soy o no poeta". Entrevistado por teléfono desde Miami, donde radica, el bardo señaló que "ni siquiera sé si soy poeta, aunque durante años me ha inquietado mucho la posibilidad de serlo; probablemente soy como el burro de la fábula, quien aprendió a tocar la flauta, por una mera casualidad", bromeó el escritor de fama internacional. Sobre su relación con el malogrado Nobel mexicano, Octavio Paz, dijo el entrevistado que fue una fortuna inesperada. "Yo no lo conocía y menos él a mí. Todo comenzó el día que le envié por correo unas décimas mías, con la intención de que las leyera. El resultado fue totalmente sorpresivo para mí". Explicó que a vuelta de correo, recibió un ejemplar de la Revista Vuelta que editaba Paz, en la que se habían incluido las décimas suyas. "Pensé que nada perdía con enviar mi trabajo, y no sólo se publicó, sino que mereció una reseña amable por parte de Octavio, de donde nació una amistad que duró años". González Esteva es autor de "¿Qué edad cumple la luz esta mañana?", edición antológica del Fondo de Cultura Económica (FCE) que ya está en el mercado, con prólogo de Alberto Ruy Sánchez y epílogo de Juan Malpartida. El libro integra la obra de este cubano, quien a los 12 años comenzó a escribir poesía. El vate recordó con cariño a Octavio Paz y al lazo de amistad que los unió hasta la muerte del autor de "El laberinto de la soledad". "Cultivé una gran amistad con él, y esa relación fue clave para mi desarrollo personal y de escritor, porque la mayoría de mis amistades y conocidos son herencia de él", recordó. Luego habló de que para un cubano exiliado como él, quien escribe poesía en un país de habla inglesa, "es poco menos que imposible abrirse camino, porque escribo español y poco suelo cultivar las maneras tradicionales de la poesía. Por eso, la llegada de Octavio Paz a mi vocación fue decisiva". Agradecido para toda la eternidad por el apoyo recibido por el malogrado poeta mexicano, ahora González Esteva dedica gran parte de su tiempo y esfuerzo a orientar a los jóvenes de este país que desean abrirse camino en la brecha de las letras, particularmente por el sendero de la poesía. Lo explicó:"Si se hace una pesquisa en México se podrá ver que apoyo a maestros que se dedican a enseñar poesía en esta nación. Mi labor ha sido tratar de enseñar a esos profesores cómo se puede contagiar el amor a la poesía; una vez que lo asimilan, ellos pueden jugar un papel clave en los niños y adultos", subrayó. De ninguna manera la poesía no es un fenómeno anacrónico, ni ñoño, ni inútil, aseveró el entrevistado, quien agregó que tiene estrecha relación con poetas jóvenes mexicanos y que es más importante enseñar a apreciar la poesía, que enseñar a crearla, pues de esa forma la persona se descubre, y se pone a escribir. Se calificó, acaso, como anticuado, pero no como un cursi, "porque amo las formas tradicionales. Hay generaciones antes y después que yo que confunden las formas clásicas de la poesía con formas de un pasado caduco. Yo encontré siempre una forma de liberación en la forma personal como hago la poesía". Concluyó al sostener que es mentira que uno escribe como uno quiere, "porque si yo pudiera hacerlo como quisiera, mi escritura fuera como la de Borges; el poeta nace, no se hace, pero necesita cultivarse, leer, reflexionar y ser muy fuerte para poder afrontar la hostilidad de la sociedad moderna hacia la poesía".