

La noche pesa
lo que un punto en la vida
de algunas letras.
La noche es tal,
que ha cerrado los ojos
para ver más.
Noche, sé breve,
que la Muerte está lejos
y aún me quiere.
No escribo, junto
fragmentos de la noche:
señales de humo.
Anochecía.
El silencio era un frasco
de tinta china.
¡Ni un astro más,
que esta noche se muere
de claridad!
Pluma sin pájaro
cae la noche, se abisma
entre mis párpados.
La noche suma
demasiadas ausencias.
Es, toda, Cuba.
La superficie
de la noche me tienta.
Gruño ¿quién vive?
La noche es tanta
que si no amaneciera
¿cómo encontrarla?
Hay tanta luz
que no veo la noche.
Luna: jaikú.
Cerrar los ojos,
impedir que la noche
lo sea todo.