

La primera vez que me acerqué a la obra de Orlando González Esteva fue cuando el pintor Ramón Alejandro me ofreció el formidable libro Cuerpos en bandeja, que no era más que un mano a mano estético entre las naturalezas muertas (vivas, cabría decir) concebidas por este artista y los deliciosos y oportunos textos sobre frutas cubanas escritos por González Esteva. Esos textos, poesía en prosa más que prosa ensayística, viajaban con un sentido histórico y erótico por la turbulenta historia de Cuba. Como si al cantar y contar las frutas de la Isla el autor estuviera marcando, con olor, sabor y color, hechos puntuales de la cronología, la literatura y la vida cubanas. La piña, la papaya, el mamey, el aguacate, la guayaba, la cañandonga, el mango, el caimito, la caña, el mamoncillo y otras delicias para el paladar desfilaban en esas páginas, con una majestuosidad venida de otros tiempos, que, a mi juicio, constituye el más profundo sentido de la estética con que el poeta ha colmado su obra. De hecho, cada vez que caen en mis manos textos (poéticos o de otro género) escritos por González Esteva, preparo mentalmente un espacio de lectura similar a un salón en donde la gastronomía rinda tributo al paladar. Su obra, en este caso y aún cuando no aborde temas gustativos, puede saborearse como una receta perdida en los trasiegos de la historia o como un antiguo manual de costumbres abandonado, que nos remite, incontestablemente, al tiempo de nuestros ancestros. Son textos en bandeja lustrada que sólo se pueden degustar si acicalamos la mesa con aquellos enseres y utensilios de los buenos tiempos.
(Cuba, 1968) Licenciado en Historia del Arte y en Civilización Hispanoamericana de la Universidad de La Sorbona-París IV. Ha publicado una docena de libros de los cuales se hayan: La chanson cubaine: textes et contexte (París, 2000), Cuba: la musique en exil (París, 2004), 1902-2002. Centenario de la República Cubana (editor, libro colectivo, Miami, 2002) Insulas al pairo. Poesía cubana contemporánea en París (antología, Cádiz, 2004), Edad de miedo al frío (poesía, Cádiz / Toscana, 2005), Versi tra le sbarre (antología, Toscana, 2006), Catalejo en lontananza (Valencia, 2006), Canti ai piedi dell'Atlante (poesía, Milán, 2006). Y en 2008: Aldabonazo en Trocadero 162 (33 autores cubanos sobre José Lezama Lima), La canopea del Louvre (cuentos) y Lumbres veladas del Sur (poesía) y Visión crítica de Humberto Calzada (monografía). Todos en las Ediciones Aduana Vieja, Valencia, 2008. Colabora para El Nuevo Herald y otros periódicos y revistas. Reside en París.