

Orlando González Esteva no es “el poeta cubano más importante de la actualidad”, como leí hace poco en algún lugar, pero sí uno de los más extraños de su generación, y de las promociones que lo suceden. Su recurrencia a las formas clásicas (métrica, rima), lo convierte en una suerte de “llanero solitario” o Robinson Crusoe puesto en la tarea de no dejar morir algunos de los misterios más hermosos de la Isla (la redondilla, el romance, la décima, el soneto), sin que por ello evada la exigencia de misterios nuevos, más cercanos a la ruptura que a la tradición. “A griegos y romanos, a antiguos y modernos, a todos soy deudor”, dijo San Pablo.
Hay en los textos de González Esteva algo más que Martí, Dulce María, Lezama, Eliseo, Sarduy, Ballagas, Guillén, y toda la “cubanía” que eso implica. Su apego u opción por la brevedad –podríamos llamarlo deverbalización del verbo o mester de brevería-, ya sea desde la sutileza del haiku o desde el minimalismo casi irracional del aforismo, no aligera la intensidad dramática de su poesía. Decir más con menos, poner a la vista lo que no se ve, darle protagonismo a las pequeñas cosas, parecen ser su búsqueda y derrotero permanentes, y su sueño el sueño de Calvino: ver inmensas cosmogonías, sagas y epopeyas encerradas en las dimensiones de un epigrama. Habría que recurrir en este caso extraño dentro del panorama de la poesía cubana actual al ya muy socorrido “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, y eso nos llevaría a agregar que Gargantúa tiene razones que Pantagruel no entiende (o viceversa). ¿Orlando González Esteva sí? /p>
(La Habana, 1962). Poeta, ensayista y narrador. Ha publicado Todas las jaurías del rey (Premio David de Poesía, 1987), Otros poemas (Premio Nacional de la Crítica, 1992), El viaje (Ediciones Catapulta, Colombia, 2003), Escrito sobre el hielo (La Pobreza Irradiante Editorial, Colombia, 2006), Las derrotas (Ediciones Unión, 2008). Llegó a Bogotá en 1994 invitado al III Encuentro de Poetas Hispanoamericanos organizado por la revista Ulrika. Desde entonces reside en Colombia. Ha sido escritor y director de programas de radio, profesor universitario y editor general de varias publicaciones colombianas de periodismo cultural. Actualmente dicta clases en el Departamento de Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.