Fue la brillante obra de un escritor centroamericano la que dio fisonomía, vigor, significación y alcance al despertar de la modernidad artística hispanoamericana. Me refiero al genial escritor nicaragüense Rubén Darío. Desde este sobrevenir de lo moderno que abriese el autor de Azul, la literatura centroamericana ha contado con grandes portales artísticos que han venido a constituirse en una gran herencia para las letras universales. Este riquísimo caudal literario—del cual anotaré sólo algunos de sus representantes—puede rastrearse desde Miguel Ángel Asturias a Sergio Ramírez, Alfonso Chase y Horacio Castellanos Moya; desde Carmen Lyra a Carmen Naranjo, Ernesto Endara y Julieta Pinto; desde Augusto Monterroso a Julio Escoto y Rima de Vallbona; desde Salarrué a Dimas Lidio Pitty y Osvaldo Sauma; desde Ernesto Cardenal a Bertalicia Peralta, Claribel Alegría, Manlio Argueta, Ana Istarú, Roberto Sosa, Roberto Quesada y Gioconda Belli; desde Rafael Arévalo Martínez a Juan Aburto y Lizandro Chávez Alfaro; desde Mario Monteforte Toledo a Roberto Castillo y Fernando Durán Ayanegui, desde José María Méndez a Jacinta Escudos y Arturo Arias; desde Álvaro Menéndez Leal a Rafael Ángel Herra y Rodrigo Rey Rosa; desde Rogelio Sinán a Anacristina Rossi y Tatiana Lobo. A esta fértil tradición de la producción literaria centroamericana pertenece la obra de Enrique Jaramillo Levi (Colón, 1944), escritor distinguido, oriundo de un pequeño país—Panamá—cuya destacada literatura creciente merece comenzar a situarse ya en el amplio mapa de las letras hispánicas de nuestro tiempo.
Veinte colecciones de cuentos, doce libros de poesía, nueve de ensayos y dos obras de teatro constituyen la admirable producción literaria de Jaramillo Levi cuya presencia en las letras hispanoamericanas ocupa ya una trayectoria de cuarenta y siete años desde la publicación de su primer libro de cuentos Catalepsia en 1965. El reconocimiento de su obra cuentística ha sido señalada en numerosos ensayos y la gravitación de la narrativa breve del conocido escritor panameño se ha ido haciendo sentir a través de los diversos períodos en los que se extiende su obra, desde los años sesenta del siglo pasado hasta la segunda década de este siglo. Enrique Jaramillo Levi es, sin lugar a dudas, un brillante y prolífico cuentista cuyos libros más recientes Secreto a voces (2008), Justicia poética (2008), Mirada interior (2009), Todo el tiempo del mundo (2010), Escrito está (2010), y Con fondo de lluvia (2011) han seguido nutriendo el imaginario cultural hispano con un talento narrativo excepcional y una rica visión existencial que pone de manifiesto los aspectos más complejos de nuestro acaecer socioantropológico posmoderno.
Su obra cuentística ha sido incluida en selectas antologías del cuento centroamericano como también en exigentes compilaciones comprensivas de la narrativa breve en Hispanoamérica, selecciones donde se ha reunido lo más ilustre y distinguido del cuento hispanoamericano, formando así parte de una pléyade de escritores tales como Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Sergio Pitol, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Jorge Edwards, Cristina Peri Rossi, José Lezama Lima, Antonio Skármeta, Elvira Orphée, Roberto Arlt, Alejo Carpentier, Luisa Valenzuela, Augusto Roa Bastos, María Luisa Bombal, José Revueltas, Carlos Fuentes, entre otros grandes nombres asociados a la cuentística latinoamericana. La inclusión de su obra en libros que han congregado a lo más notable de las letras hispanoamericanas no puede ser sino el resultado de una obra polifónica que engloba significativos atributos artísticos que le han permitido convocar un prestigioso reconocimiento tanto entre especialistas en literatura y crítica literaria como entre otros notables escritores, así como en el público en general.
Enrique Jaramillo Levi es un escritor que cuenta con una obra sobresaliente en la que destacan sus cualidades de narrador, poeta y ensayista. También prolífico articulista, además de promotor cultural, Jaramillo Levi ha sido editor de más de ciento cincuenta libros de autores panameños y de la revista Maga, antólogo, creador de importantes certámenes y premios literarios, profesor, investigador, conductor de talleres, creador de un Diplomado en Creación Literaria en la Universidad Tecnológica de Panamá, proponente de la Ley que crea en Panamá el “Día de la Escritora y el Escritor Panameños” el 25 de abril de cada año, fecha del natalicio del gran escritor panameño Rogelio Sinán. Las cuatro ediciones de su libro de cuentos Duplicaciones—dos en editoriales mexicanas y dos en España—; la publicación de libros suyos en editoriales argentinas, guatemaltecas, salvadoreñas, venezolanas y en trasnacionales tales como Alfaguara y Norma; la traducción al inglés de sus cuentos, recopilados en dos libros Duplications and Other Stories y The Shadow, así como de cuentos sueltos suyos al alemán, polaco, portugués, francés, y húngaro; los premios del Concurso Nacional de Literatura Ricardo Miró como Cuentista en 2005 por su libro En un instante y otras eternidades y el de los Juegos Florales Hispanoamericanos, de Quetzaltenango, Guatemala, por su libro Escrito está son todos claros indicadores del gran atractivo que ha ejercido su narrativa y del hecho de que ésta se ha ido dando a conocer gradualmente a nivel internacional. Tan es así, que ha sido el primer autor de Panamá en publicar un libro de cuentos en editoriales de los Estados Unidos, España, Argentina, Venezuela, El Salvador y Guatemala. Cabe señalar que ya en 1973 la prestigiosa editorial mexicana Joaquín Mortiz le publicaba la primera edición de su libro de cuentos más emblemático: Duplicaciones.
La obra de Enrique Jaramillo Levi ha sido estudiada porque constituye una voz nueva y diferente en Hispanoamérica en ensayos que destacan desde diversas perspectivas las multifacéticas direcciones de su obra, la gran versatilidad de sus textos, el carácter siempre innovador y de sus propuestas y, sobre todo, de sus logros estéticos. Consistentemente en el curso de veintidós años—desde 1990 hasta el 2012—la obra de Enrique Jaramillo Levi ha despertado una significativa acogida crítica. Entre estos ensayos destacan los libros: Puertas y ventanas: acercamientos a la obra literaria de Enrique Jaramillo Levi (1990); Critical Perspectives in Enrique Jaramillo Levi’s Work (1994); Mar de fondo: 10 breves estudios en torno a la obra literaria de Enrique Jaramillo Levi (1992); Inventario crítico: Duplicaciones y Tocar fondo (1998); Referencias cruzadas: entrevistas al escritor panameño Enrique Jaramillo Levi (1999); La confabulación creativa de Enrique Jaramillo Levi (2000); La mirada oblicua: voces, siluetas y texturas en Duplicaciones de Enrique Jaramillo Levi (2003); La estructura detrás de las historias. Coordenadas de la cuentística de Enrique Jaramillo Levi (2006). Otras perspectivas sobre su obra se recogen en numerosos artículos publicados en revistas tales como Confluencia, Hispania, Plural, Books Abroad, World Literature Today, Alba de América, American Hispanist, Chasqui, Istmo, y Explicación de Textos Literarios.
Entre el 6 y 8 de julio de 2010 tuve el grato honor de participar en el simposio Cincuenta años de escritura: congreso internacional sobre los aportes de la obra literaria de Enrique Jaramillo Levi. Este evento, realizado en Panamá y organizado por el Instituto Nacional de Cultura y por la Universidad Tecnológica de Panamá, reunió a especialistas nacionales e internacionales quienes durante tres días dialogaron sobre las cualidades literarias de la producción del autor. En la misma fecha, el Instituto Nacional de Cultura de Panamá publicó el libro Un lector y un escritor tras el enigma: la narrativa de Enrique Jaramillo Levi, texto que ofrece un recorrido crítico de su obra total, dando énfasis a los elementos narrativos posmodernos cruciales que han caracterizado la producción de Jaramillo Levi desde la publicación de Duplicaciones en 1973 hasta las obras aparecidas en la primera década del siglo veintiuno. Este extenso ensayo-entrevista, del cual soy autor, muestra la densidad de una rica y compleja creación literaria, elucidándose los diversos componentes estéticos que integran la imaginativa obra de Jaramillo Levi. En el año 2012 en coautoría con la crítica brasileña Fátima Nogueira, publicamos en la Editorial de la Universidad Tecnológica de Panamá Conductividades posmodernas en la obra de Enrique Jaramillo Levi, una serie de ensayos que abordan diversas vertientes estéticas que van desde lo onírico hasta lo metafísico, y esa sui géneris capacidad del escritor panameño por acometer muchas aristas y subgéneros a través de una narrativa de ricos recursos en los que surgen procesos de hibridación e intertextualidad, cruzando además el campo de la minificción y la minada zona de las pulsiones que involucran una amalgama de lo psíquico y de lo sexual.
La cuentística de Jaramillo Levi descuella en sus vertientes de lo fantástico, lo neo-fantástico, la minificción, la metaficción, la narrativa erótica, y sus fusiones. Y lo hace retando escollos de diversa naturaleza a través de los cuales su obra ausculta situaciones límites que buscan penetrar el enigma que es la naturaleza humana, dando perspicaces pautas de comprensión, y creando en ese proceso una obra original. Es estimulante apreciar los diversos modos con que su obra desenmascara los simulacros sociales con los que institucionalmente se recubren las alienaciones que tienden, como diría Marcuse, a la fabricación de un individuo completamente unidimensional e indolente respecto de su entorno sociocultural, cuya carencia de discurso crítico le deja a merced del repertorio tecnológico y sociocultural entregado por una red corporativa global.
El alto nivel alcanzado por la obra cuentística de Jaramillo Levi logra asimismo una dimensión de desafiante realización para cualquier escritor dedicado a la narrativa breve: la de que sus cuentos pertenecen al firmamento de un gran texto imaginario de extraordinaria fluidez y resonancia narrativas. Su narrativa ha conseguido ese reto de universalidad que logran transmitirnos las mejores producciones artísticas. Su obra es perdurable; ha creado su propia estética, desechando así determinadas modas y gustos epocales. Este hecho –escurridizo para muchos autores— le ha asegurado un lugar trascendente y de gran significación no sólo en las letras panameñas sino que también en las hispanas.
Sin duda ha sido un gran acierto del Fondo de Cultura Económica el publicar en su prestigiosa colección Tierra Firme esta amplia y variada antología personal del escritor panameño Enrique Jaramillo Levi. Visión de conjunto congrega ciento dos de los más de setecientos cuentos escritos por este autor, seleccionados de dieciséis de los libros publicados entre 1973 y 2011. Libros emblemáticos suyos como Duplicaciones (1973), Caracol y otros cuentos (1998), Para más señas (2005), Gato encerrado (2006), En un instante y otras eternidades (2006) y Con fondo de lluvia (2011), entre otros, ponen de manifiesto la singular densidad de sus contenidos y la maestría permanente de su oficio narrativo. Así, dueño de una estética proteica pero contundente, los cuentos de Jaramillo Levi hurgan en los vericuetos de la experiencia humana con imaginación e ingenio, oscilando entre la crudeza de lo escatológico y las poéticas alturas de lo sublime.
Mientras Enrique Jaramillo Levi vivía en México, a comienzos de su carrera de escritor, asistió a los talleres literarios dirigidos por dos grandes figuras de la literatura mexicana y universal: Juan Rulfo y Salvador Elizondo. Constituyó para él una experiencia prácticamente indescriptible con respecto a todas las dimensiones con que ese aprendizaje impactaría en su arte. Después de muchos años de lectura de la cuentística del escritor panameño, así como de mi conocimiento de la obra de Rulfo y Elizondo, diría que del primero se registra esa prístina conciencia por encontrar una pléyade de significaciones en la brevedad, provocando al mismo tiempo un devenir múltiple de sus universos narrativos en términos de visión de mundo. Es el reto de la maga del cuento. Del segundo, puede apreciarse esa voluntad por jugar con todos los tiempos de la escritura, de hacerla inquieta en sus espejos, en sus tribulaciones, en sus enigmas y en sus inestables movimientos hacia el subconsciente. Estoy seguro de que la lectura de los cuentos de Visión de conjunto será disfrutada con esa provocación que aproxima a quien lee a desear también escribir, y nada sería más satisfactorio para el autor de estos textos que esa transición aconteciese.
Memphis, Tennessee, julio de 2012