
En Marzo, los uruguayos cambiamos gobernantes para que el Gobierno siga…
El Uruguay no se detiene; no, no se detiene
“Acabo de recibir la noticia y estoy exultante. No puedo esperar a comunicárselas. Sépanlo de Norte a Sur de Este a Oeste: nuestro pequeño gran país no se detiene. Para el nuevo gobierno, elegido por las grandes mayorías nacionales a pesar de todas las maniobras de la oligarquía criolla, vulgares cipayos del Imperio, nuestro amado líder me ha elegido para Ministro de Educación y Cultura.
Queda mal que sea yo quien lo diga pero es una sabia decisión de quien, como todo líder popular, nunca se equivoca. Mi experiencia en el ámbito sindical, mi intachable foja al servicio de las causas populares y nuestro glorioso partido, al punto tal de haber sido por años el militante falta cero, me hacía el candidato ideal. Si además se tiene en cuenta que de Educación conozco bastante -prueba de ello es que estuve casi doce años como estudiante hasta casi terminar la secundaria sin haber repetido nunca un curso- y que Cultura, por suerte no me falta, no tengo dudas que el líder ha dado en el clavo y va a tener en mí a su primera espada, en la defensa cuando la rosca quiera poner un palo en la rueda del Proyecto Popular y Nacional, y también en el ataque y denuncia de las mil y una maniobras pergeñadas desde el Tío Sam, siempre con el deleznable auxilio de los apátridas locales.
Enterado del nombramiento de inmediato me he puesto a trabajar. Sé que suena pedante, pero he conformado un equipo de trabajo de primera, todos militantes probados, sin una fisura ideológica y dispuestos a llevar adelante el proyecto, según las directrices de nuestro amado líder, cueste lo que cueste y duela a quien duela. Nada de tecnócratas y sabihondos. Junto a un ministro venido del pueblo, hecho en la forja de la lucha en la calle y el comité, curtido por las mil inclemencias de abrazar las causas populares, con una vida entregada a la auténtica cultura popular como el Carnaval y las barrabravas del fútbol de todos y todas, solamente pueden estar sus iguales.
Soy totalmente consciente que no bien nuestro amado líder anunció mi nombre para el ministerio, empezaron a operar las fuerzas de la reacción, acaudilladas por el dinero sucio del monopolio de los medios privados, auténtico cuarto poder que en nuestras manos van a pasar a ser, más temprano que tarde, un solo y monolítico poder pero al servicio de nuestra causa, es decir, la del pueblo. Con ellos vamos a emplear todo el peso de la ley, las que ya existen en ésta democracia formal y burguesa, pero también las que sean necesarias, que para eso contamos con las mayorías que el pueblo ha decidido que tengamos, obtenidas en ejemplares elecciones donde todos han podido presentarse y competir a pesar de defender espurios intereses extranjeros. Claro está que esos mismos medios oligárquicos y tendenciosos montaron verdaderas campañas mediáticas para tratar de confundir al pueblo, denunciando como siempre, presuntas maniobras, uso indebido de fondos nuestros -es decir de nuestro proyecto popular- y supuestas presiones en sindicatos y corporaciones que acompañan nuestra verdadera Revolución, para conseguir unos pocos votos que de cualquier manera no hubiéramos necesitado porque los recaudos para asegurar el resultado ya habían sido tomados con tiempo, precisión y profesionalismo ejemplar.
A los medios que acepten dejar de lado su vasallaje imperialista y decidan ponerse de nuestro lado, nada deben temer, serán unos compañeros de ruta más. A los que no, les caeremos con la Ley, la Constitución, los Fiscales bajo nuestro control y los Jueces afines al proyecto, que por suerte cada vez son más gracias a nuestra sistemática política de eliminar elementos que sean funcionales a intereses foráneos y extranjerizantes.
Mi equipo de asesores ha estado haciéndome llegar distintos trabajos, en procura de armar un plan de trabajo para afrontar éste nuevo desafío que asumimos con patriotismo y lealtad. A decir verdad, no estoy muy de acuerdo con ellos. Los tendré en cuenta y tomaré nota de sus inquietudes, que al fin y al cabo, para eso son los asesores, pero al final seré yo quien deba resolver cuáles son la prioridades más urgentes, si se me permiten violencias varias con el lenguaje y algunos indeseados pleonasmos, las prioridades más prioritarias, mismo.
Me hablan de Pruebas PISA y otra serie de macanas, todas nacidas en el Imperio y pergeñadas por él para imponernos una educación neoliberal y consumista, nada más alejada de nuestra idiosincrasia solidaria y de justicia social, inclusión y protección de los más débiles y contra toda forma de malsana competencia castradora del auténtico hombre nuevo que nos proponemos formar. Me dicen de experiencias de liceos privados ¡privados! , en barrios carenciados, donde supuestamente tienen logros extraordinarios. ¿Qué logros extraordinarios? Hacer que unos pocos se distingan del resto y en cambio las inmensas mayorías se queden como los perros de Artola, mirando para la fiambrera sin poder pegar un mordisco. No señores, no es esa nuestra idea de democratización de la educación y la cultura, para todos y todas sin exclusiones ni excluidos, inclusiva y comprensiva, mano amiga para los que menos tienen, nuestros hermanos de clase, en fin.
Hay que poner énfasis en la cultura. Sí señor, en nuestra cultura, la de la Patria Grande, la que heredamos de nuestros ancestros indígenas y la madre tierra, no esa que nos impusieron a sangre fuego y sífilis los bárbaros españoles, casi tan bárbaros como los yanquis que vinieron después a prenderse de la sangre que manaba aún abundante de nuestros venas todavía abiertas, compañero Eduardo, Maestro Galeano, a tu salud. Se me perdonará el giro poético, pero hasta un socialista que tiene sobre sus hombros la responsabilidad de la cultura popular, a veces tiene éstos desvíos, puramente semánticos. Mejor un ejemplo concreto de lo que quiero decir, en palabras que cualquier compañero ha de entender.
Ahora que se acercan las fiestas de fin de año y donde nuestro pueblo, todavía arrastrando rémoras del pasado impuesto por una iglesia servil al amo extranjero, festeja la Navidad como si fuera un triunfo popular, como con justicia festejan nuestros hermanos cubanos ante la prepotencia imperialista que al cabo de cinco décadas han tenido su merecido premio en el reconocimiento de su dignidad revolucionaria. Siendo así, una realidad que deberemos trabajar en el más largo plazo para desmontar como lo que es, una burda maniobra de esclavismo cultural, por lo menos debemos borrar sus aristas más retrógradas e irritantes.
Para ser claro, el tal Papá Noel, el Santa Claus exportado urbi et orbi por el Imperio para fomentar el consumo neoliberal, verdadero opio de los pueblos y veneno para la conciencia popular. Estamos preparando ya nuestro primer proyecto de Ley que los compañeros han prometido votar a tapas cerradas en la misma semana de presentado en el Parlamento, en el que prohibimos toda mención en radio, televisión, medios impresos y digitales y cuanto medio pueda servir en el presente y futuro para publicitar la imagen y símbolos asociados al nefasto personaje, verdadero Caballo de Troya del capitalismo salvaje, el que será sustituido por un simpático personaje que hemos propuesto llamar Don Vizcacha, el que lucirá un atuendo de campera muy usada y pantalones vaqueros –mínima concesión anglosajona- un poco raídos para estar más acordes a nuestro auténtico pueblo, el que irá pueblo por pueblo, asentamiento por asentamiento y rancho por rancho, a bordo de un modesto Fusca del año 62, repartiendo obsequios de industria nacional tales como muñecas de trapo salidas de una fábrica fundida gestionada por sus trabajadores, pelotas de goma fabricadas por FUNSA mientras les dan descanso a los guantes, y hasta camioncitos de madera hechos por empleados de UPM en Seguro de Paro, todo ello con el objeto de incentivar el trabajo y conocimiento uruguayo que, como se sabe, no tiene parangón a nivel mundial.
Ésta que quizás parezca una medida trivial es, sin embargo, la punta de lanza de una batalla que se presenta larga y dura, donde las fuerzas nacionales y populares deberemos estar más atentas y vigilantes que nunca, combatiendo codo a codo al enemigo que no repara en recursos para boicotear nuestro proyecto, siempre bajo la iluminadora mirada de nuestro amado líder, faro y guía del futuro que, como dijo nuestro Prócer, está en nuestras manos y armas con las que debemos exterminar al gusano enemigo que pretende corroer las más puras tradiciones orientales. Si no lo dijo el Prócer, como algún sátrapa se encargará de apuntarlo, pues merecería haberlo dicho.
A éste lucha os convoco, compatriotas. Justicia, solidaridad y lucha. Marginados, postergados e iletrados del mundo, uníos. El futuro es nuestro, el arriba está nervioso y el abajo anda revuelto; lo será por las buenas, o por las malas también.”
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Cada mañana, al despertar, desasosegado por un sueño tan extravagante como repetitivo, me decía que nada parecido podía pasar y que los sueños, sueños son. Pasa que también, a veces, suelen ser premonitorios. Los noticieros empiezan a decirnos que la pesadilla es real, tan real que asusta. Tanto asusta como asusta pensar que hasta en los propios sueños acabarán metiéndose, como parece estar pasándome a mí. Ojalá logre despertar. Ojalá todos logremos hacerlo.