Otro lunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Diciembre 2007. Antilde;o uno. Número tres

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Datos de la revista, mayo 2007, año 1, número 01
otrolunes.com >> Sumario >> En la misma orilla

Los tesoros del escriba

Jorge Luis Arcos
Poemas del libro inédito homónimo

Página 3

En el Limbo (o en las vísperas de un viaje)

A Rafael Alcides

En las vísperas, las entrañas doloridas
un fuerte desasosiego. Todo
en el Limbo
Amigo
¿no has sentido
antes del alba
cómo se acrecienta el frío?

Todo viaje es una esencia fugitiva
Una mano que se extiende
Un no sé qué…
Amigo
en la alta noche ¿no sientes
un ligero cataclismo?

Entre el irse y el quedarse
Entre la noche y el alba
No miente el río que corre
ligero. No miente tampoco
ese paisaje inaudito
esos árboles absortos
la luna como un espejo
una máscara
un esqueleto errante y fijo
a la vez. No miente
el aire, tus ojos
que desfallecen o brillan
con un fulgor imposible

En las vísperas, a la vera del camino
todo viaje es como un sueño
una ruina legendaria o una luz
oscura, ausente, reservada
de tiniebla inalcanzable
No puede ser. No estoy muerto
Tampoco vivo. Es el Limbo
La venta de los viajeros apócrifos
comarca de supernovas
la provincia de las almas
de la conciencia despierta
tus criaturas. Todo es un soplo
La luz, la tiniebla. Todo
como un vaivén
como una cuerda anhelante
Todo fluye, como advirtiera el Obscuro

Amigo
pero si estamos viajando
desde siempre
desde aquel rostro brillante
hacia aquel rostro marchito
como un pájaro eterno
como una música avara
con estas vísceras mudas
o carbones encendidos
Déjame aferrarme a tu brazo
como un náufrago
como un viajero perdido
en el Limbo
en las vísperas de un viaje
para gritar:
¡Alcides!
¿No hay perdón en las postrimerías?
¿No hay redención sin culpa?
¿Sólo este sueño de luces fugaces
esta respiración inconcebible
este sudor, este tacto, esas estrellas lejanas?

Y el escriba doliente aterido de frío
mira los paisajes extraños, las orlas de la realidad
y musita sombrío: Ah, el carnaval del mundo
el puentecito roto, el escenario vacío …

¿Siempre hay algo que ver?

1, 5 de abril, 2004

Lo sombrío

Lo sombrío era el polvo, los pasillos oscuros, los restos turbios de humedad
El poeta que aguardaba la muerte en el castillo ensangrentado
Lo sombrío eran tus cuencas vacías, las manos demasiado frágiles, el sexo inútil bajo los
árboles, el cadáver desenterrado de Martí
Lo sombrío fue siempre la realidad a secas, sin calificativos
La ventana abierta y ávida, el pistoletazo en la sien, el punzón gótico y fino, la estampida en un
parque de San Francisco
Ah, mi amiga, lo sombrío era el proyecto, la utopía impuesta, el futuro ya devastado
Eramos los jardineros de un camino esquizofrénico
La glorieta llena de hojas secas, la fuente derruida, los árboles silenciosos, la iglesia en ruinas
frente al parque de mi infancia en El Vedado
Y lo sombrío era ese sol blanco, esa luz despiadada, la intemperie que se podía tocar
Y las costas, los dientes de perro, los charcos de espuma cuajada, la nata ominosa de la
realidad
Era el borde, la orilla, el confín, la linde desierta y salvaje en la isla de las antípodas
De noche, en la alta noche, buscaba un consuelo, un alivio a la indefensión
Sobre la piel de ese animal oscuro prolongaba ese interregno, esa pausa, ese sueño inaudito
Como un malhechor, un pirata de la noche, una mente caníbal me apropiaba del mundo con mi
imaginación
Eramos los parias de la utopía, los vecinos del esplendor, las criaturas de las ruinas perversas
los centinelas del frío, los payasos frenéticos, la resaca lunar
Sí, lo sombrío era eso, las sombras chinescas sobre la tela demente
¿Y los dilatados blancos en las comisuras de la avidez, los discos de la melancolía, los zurcidos
remotos?
Figuraciones en el polvo, espejismos, escribí alguna vez
Todas las musarañas, los confetis, las lianas, los cachivaches infantiles
Todo girando en el tiovivo enorme, en la noria deslumbrante, en la rueca apócrifa del laberinto
insular

Pero…

Tú estás en otro planeta, amiga mía.

Madrid, 27 de junio, 2005

Noches (cubanas)

Tú solo con la resaca del remordimiento el pasado incestuoso lo que no pudiste evitar
Toda la promiscuidad como una muchedumbre solitaria
Tú solo con los ojos atribulados de tanto mirar la nada la cara de tu prójimo la sopa de
la creación
(La muchacha de senos perversos la Vía Láctea el ajedrez remoto)
Para huir siempre del próximo asesino
Como el pintor chino
Como el pintor chino a la sombra de un árbol el animal respira
El animal absorto que no sabe que hacer con el silencio su invisible heredad
Puedes mirar las hojas de ese árbol como el primer día en la luna célibe
Toda la misericordia para las criaturas blancas los cráteres de la piedad
Y las comarcas espléndidas los muslos que chisporrotean el banquete caníbal

Tú solo con Dios en la vulva inconsolable durmiendo con tus perras sagradas
Como si fueras un rey vencido un Chaplin lacónico un payaso pitagórico
Y el pobre cubierto de rocío los poetas suicidas el beduino silente
Pero en el páramo de tu sexo la niebla avanza como un bosque que camina
Ah las babosas herméticas del sueño las lianas de tu indefensión

Sentado frente al mar el rayo verde la combustión eterna big bang
Como Narciso bestia el iris de tus ojos lienzo errante y fugitivo
Oscuro malhechor de extraviado clítoris o ámbar imposible
La materia que anhela regresar al paraíso líquido al alba cósmica fosforescente y ávida
Como el bonzo demente tonto de la colina o Caballero de París
Y la ronda de Zequeira y el fantasma y el náufrago (¡Lezama!) y el esqueleto de Martí

14 de setiembre, 2005

Las muchachas perversas no tienen frío

Las muchachas perversas no tienen frío
Y pasan como animales salvajes al borde de tu deseo
Como andromurias eróticas avasalladores palíndromos
Pero tú eres una ruina súbita un fantasma remoto un planeta intocado
Son las medusas oníricas los centinelas de la noche helada la pesadilla de Dios
El exilio también es eso
Un anciano caníbal que pasea a sus perras y mira de soslayo la belleza que pasa
Como un adiós.

22 de setiembre, 2005

Animo

"Todo jardín es melancólico"

Fina

La casa como una barca de los locos
Una sola vez pude extender la mano
En la víspera de todo cataclismo
Por eso hay ruinas y Tarkovski
Ahora con el cuerpo cansado
La realidad parece más inalcanzable
Un Robinsón sin ánimo sin Viernes
Odiseo que murió de vejez con Circe
Sólo queda el espectáculo de la belleza
Tantas historias perdidas, truncas
No en balde fuimos expulsados
Con Paraíso no hay Historia
Y sin embargo aún espero un milagro, otra primavera
Toda la cacharrería de la Vía Láctea
Con Dios o sin Dios para creer que hay un sentido
Los místicos como fronteras, umbrales
O los instantes místicos como coartadas
El deseo es una patria melancólica.

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"El día de la independencia" (detalle)

Alexis Esquivel

Sumario

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Las generaciones castradas

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Noticias sobre el día después. Tercera parte: el poder

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Otro lunes Conversa

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Un concepto obrero de la inspiración

Con Alessandra Riccio

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Con Reynaldo González

Reynaldo González entrevisto

Punto de mira

Un análisis de la transición cubana

Manuel Díaz Martínez

Luis Yáñez-Barnuevo

Jorge Luis Arzola

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Cuarto de visita

"Lo que escribo lo debo a mis abuelas"

Entrevista al escritor Eduardo Antonio Parra

Yanet Aguilar Sosa

En el eje de la narrativa de violencia

Opiniones sobre E. A. Parra por:

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Unos escriben

Roberto González Echevarría

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Alexis Esquivel

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Dispersiones en torno a Gastón Baquero

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El nuevo libro de Alejandra Costamagna

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20 años con Betania

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IV Congreso Internacional sobre creación y exilio

Biblioteca de Otro lunes

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La memoria olvidada

Luis G. Ruisánchez

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Hierba nocturna

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