

Estas no son las aguas
donde Virginia Wolf halló su último sueño
ni tampoco las furiosas olas
donde reposa Alfonsina.
Estoy sobre la turbulencia de otro río
mi memoria sin barcas no puede
desalojar el miedo, la inexplicable furia del agua.
Un muro que no resiste
es una mancha oscura.
Su signo desaparece tras la puerta.
Un muro no resiste. Afuera llueve. Adentro
la humanidad se viene abajo. El ojo del río comienza a partir
y junto a él, naufragan los seres más queridos.
La biblioteca se hunde, Padre mio, se hunde,
sólo mudez y asombro advierto.
Sólo se salvan, Padre, sólo se salvan:
Otras cartas a Milena, La isla en Peso,
Afuera está lloviendo y la Biblia
sobre el escaparate
apuntalando el desamparo.
a mi hijo
Él pinta guerras
juega con muñecos de madera
huye del bullicio
No tiene amigos
ni un sueño donde escuchar historias
de príncipes y murallas.
Apostando a favor de los números
ofrece su corazón de ángel.
Aplaude desde un escenario.
Espantado por los espíritus del miedo
escupe su inocencia
e inventa plegarias a un Dios
que no acude a liberarlo.
Mi hijo tiene los ojos vendados
y las manos huecas,
manos que tejen,
manos grises que disparan
y sonríen haciendo nudillos en mi alma.
Hijo cumplió 20 años
y ha comenzado a crecer en mi vientre.
A Mariela Varona
Anne Sexton, de rodillas contra los puñales
estoy frente a los caminos truncos y como tú
ni siquiera tengo nada contra la vida,
conozco sus juegos sutiles y mortales
de oscuros agujeros para los suicidas sin alternativas.
Enormes cuervos sobrevuelan audaces,
sus alas negras cubren mi cuerpo.
Anne Sexton, tú que escapaste
con el monóxido de carbono de un auto
que no iba a ninguna parte
dejando el pan que confunden los suicidas con un beso
aquí está la imagen devastada de mi espectro
y la locura de 40 años vividos a la deriva.
Las sombras inundan las noches
y un triste coro de muertos avanza.
Deslumbra la idea fija de emprender el viaje
por el que se han marchado todos
marcando nuevas zonas de destierro.
Anne Sexton, de este lado de la vida
los milagros no existen, la luz es una débil franja,
desde tu ciudad repican las campanas,
prendo velas por tu alma liberada,
por los versos que escribiste y por los hombres que no amaste,
en extrema alucinación voy por oscuros pasadizos
más allá, Anne Sexton, más allá, sin máscaras hacia el viaje.
Lalita Curbelo
Esta mujer que soy la que fui
distante la una de la otra
marcada por la tentación de caer al vacío
amanece crucificada por las espinas
sin héroes ni jardines
triste vocación de Samaritana.
Ah, canción del solo abrígame otra vez
déjame entrar en el verso
en la mañana sin adiós
traigo como epígrafe un boleto rumbo a ningún sitio
viejas desfloraciones tal vez, y luego, exista.
En la hendidura de la mano que imita
seca el sol su magia un beso largo desmesurado
me cuelga como niño aproxímame a la luz
al ojo ancestral del caballo
donde perdura mi desgarradura infiel
espesura de mi tiempo contra el fuego.
Ah, fornicación mental ya no sorprendes
en el espejo viven aún los cuerpos con su lana brutal.
Invasión enemiga
no te ocultes tras mi desamparo
alguna vez fui mendiga sentí el poder del verdugo
su palmada helada sobre mi hombro
pan ajeno doraba bocas exactas
aparezco olvidada sin bosques
ni mar donde ahogar duras penas
siempre hay un final en apariencias
y yo gasto la risa como prueba
de que aún estoy sobre la marcha
(reciprocidad totalitaria)
Ah, canta nuevamente pajarillo encantado
deja el estiércol sobre la mesa
estrella del Sur devuélveme el verano selvático
su intención me acune
no sé por qué mezclo las palabras metal con humanidad
por qué digo basta
y un carromato echa a andar despavorido.
Quién puede quitarme esta soledad de animal petrificado
que cada vez se acerca más al sin sentido
saltos el mismo y tenebroso salto
habrá un después con muchas preguntas
claro, sin respuestas.
Otro sol dormitará en la ventana
para cuando no esté
yo tan cambiante me obligan a cargar
mi desdicha mi corazonada apunta
zona franca resumen de mí misma
viola los esquemas y sus formas.
Anuncios: primero quise ser la novia del Cisne Salvaje
luego, la amante de un hombre, a quien ratos
le faltaba el aire
ahora la concubina de Tutankamón
llegué a destiempo
sólo pervive este retrato de mujer antiquísima
mirando al mar
cuadro espeluznante para el que miente
cántame pajarillo encantado la música del solo
abrígame nuevamente
tal vez, y luego, exista.
(Holguín, 1963). Poeta y Narradora. Tiene publicado el libro de cuentos Los Pájaros Inmortales, Ediciones Holguín 2005. Premio Isla Negra en poesía 2004. Premio Ámbito en poesía 2007. Premio nacional Regino E Boti con el cuaderno El reino de los Muros. Primera mención del Concurso de Cuentos Celestino 1999. Cursó el taller nacional de creación literaria Onelio Jorge Cardoso 2001. Poemas y Cuentos de la autora aparecen publicados en diferentes revistas y antologías de Cuba y el extranjero. Su firma aparece en la antología de narradoras cubanas, Té con limón, 2004. Premio de la Ciudad 2009 con el libro de poesía Después será la vida.