OtroLunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Marzo 2010. Antilde;o cuatro. Número doce

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Datos de la revista, marzo 2010, año 4, número 12
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El hijo del futbolista

Coradino Vega
Caballo de Troya, 2010

La primera piedra

por David Casas Peralta

Portada del libro El hijo del futbolista

En plena época de generaciones nocilla y manifiestos varios en pro de la modernización formal y temática de la narrativa española, el siempre lúcido y exigente Constantino Bertolo vuelve a demostrarnos su capacidad de sorpresa. Si en temporadas anteriores lo hizo con descubrimientos como los de Lolita Bosch, Mercedes Cebrian o Elvira Navarro, o con el rescate para el publico español de un autor latinoamericano imprescindible como Mario Levrero, esta vez lo hace con la opera prima de un joven andaluz que, sorprendentemente, no tiene ganas ni necesidad, como muchos de sus coetáneos, de “matar” a los padres.  Ni a los biológicos (a quienes dedica precisamente la novela), ni a los literarios: autores como Juan Marse, Vargas Llosa, Muñoz Molina, o, incluso, Miguel Delibes, todos ellos integrantes de la tan desprestigiada, en algunos ámbitos literarios, palabra maldita: tradición.  Precisamente por eso, por vivir en una época donde la única tradición que conocen muchos de nuestros autores noveles, según el propio Bertolo, es la Paul Auster, es un placer inmenso dar la bienvenida a un autor en cuyas paginas respira, sin renunciar a ser actual y pretender llegar al publico de hoy, el aliento de muchos de nuestros clásicos aun vivos.

Curiosamente, esta voluntad de conciliar pasado y presente, de resolver por la vía pacifica el conflicto generacional, es el eje argumental de El hijo del futbolista. En ella, Martino, un adolescente a punto de entrar en la universidad, sometido a la presión de decidir por primera vez sobre su propia vida, se ve inmerso en una búsqueda de respuestas y secretos inconfesados que, durante décadas, han sido minuciosamente escondidos no solo bajo las alfombras de los comedores familiares, sino también bajo el subsuelo de una población minera y de arraigado pasado colonial como Rio Tinto. Un circulo vicioso de interrogantes que se inicia con una pregunta nunca formulada al padre – ¿por qué se retiro prematuramente del futbol de elite después de marcar el gol del ascenso de su equipo a primera división?- y que se va extendiendo progresivamente, como una balsa de lodo rota, primero por su familia y luego por todos los rincones de una sociedad pequeña y perfectamente estructurada para que convivan en un solido equilibrio bienestar domestico y fracaso colectivo. Sin embargo, lo que al principio parece un inocuo acto de rebeldía juvenil sin mayor transcendencia pronto empezara a mostrar al propio Martino las costuras de su propia debilidad, el miedo atroz de llegar en un punto de no retorno en su exigencia de respuestas y justicia histórica a quienes, por su misma condición de héroes o villanos de estar por casa, no pueden darlas.

A su vez, El hijo del futbolista constituye una magnifica crónica sentimental de todos aquellos jóvenes que, a principios de los noventa, sólo unos años después de entrada España en la Comunidad Europea, y al parecer enterrados los fantasmas del franquismo bajo la moqueta constitucional, empezábamos a vislumbrar una nueva época, una nueva época de esplendor representada, en el 92, por la Expo de Sevilla –tan irónicamente descrita en un capitulo de novela- y los Juegos Olímpicos. Pensábamos que íbamos a comernos el mundo...Sin embargo, poco después llegó la crisis, y ya en la universidad, muchos de nosotros vimos que nuestros sueños de cambio y grandeza no tenían un suelo abonado donde enraizar. Habíamos levantado demasiados castillos en el aire, y el tiempo nos demostró que España seguía siendo, pese a construir nuevos puentes, carreteras y líneas de ferrocarril de Alta Velocidad, la misma de siempre, hasta ahora: un gran agujero de incierto futuro, como el de la mina al aire libre tan omnipresente a lo largo de la novela.

Precisamente ahora, llegados a la primera madurez, muchos de esos adolescentes de entonces podemos empezar a hacer recuento de esa época. Y me alegra saber que Coradino Vega, un viejo amigo, ha puesto la primera piedra.

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Sumario

Este Lunes

Más allá de un cuarto propio: trece novelas en pugna en el siglo XXI

Nara Araújo

Contrahistoria de la independencia sudamericana

Alfredo Muñoz-Unsaín

Al margen de la Historia: Antoñita Domínguez en el trono de España

Leonel Antonio de la Cuesta

Memorias de una infamia

Lidia Cacho

La necesidad de un rearme moral

Félix Sautié Mederos

El síndrome del flautista de Hamelin

Manuel Gayol Mecías

Europa en América/América en Europa: Colón y los umbrales de la incertidumbre

Narciso J. Hidalgo

Cómo escribir un cuento

José Lorenzo Fuentes

Poéticas de la ambigüedad: "Un minuto de libertad" de Tania Bruguera y las "Joyas de la Corona" de Carlos Garaicoa

Jorge Camacho

Silbar en Madagascar: el arte de mostrar ocultando

Alfredo Antonio Fernández

Unos escriben

Santiago Gamboa

Otros miran

Orlando Jiménez Leal

OtroLunes conversa

con Fernando Iwasaki

"Tal vez nunca hemos sido realistas"

con Sergio Ramírez

"Eran los sueños y las esperanzas"

con Juan Antonio Sánchez

"De animador cultural a escritor... Cuatro décadas en la literatura"

Punto de mira

La voz poética de la mujer latinoamericana. Brevísimo e imperfecto botón de muestra

Cuarto de visita

con Phillip Kerr

Curriculum Vitae

«Cada país tiene su esqueleto en el armario»

Unos por otros (Fragmentos de novela)

En la misma orilla

El Diván, de Narrativa

No encuentro a mi hijo

Juana Vázquez

Relato

Producto Nacional

Enmanuel Castells Carrión

Relato

Dignidad

Miguel Gómez López

Relato

La niña que no tuve

Rodrigo Rey Rosa

Relato

La marmita, de Poesía

La novia de Wittgenstein

Dolan Mor

(Fragmentos del libro homónimo)

Poemas

Francisco Ruiz Udiel

Poemas

Maribel Feliú

Poemas

Denisse Vega Farfán

Otras voces hispanas

A cargo de Luis Rafael

El barroco de Severo Sarduy

Los aullidos del horror en Eduardo Monteverde

La maga Karla Suárez y su verbo brujo

Antonio Lozano, la emigración y otros miedos

Recycle

¿Somos culpables?

Heinrich Böll

¿Diferencias entre socialismo y fascismo? Fascismo y comunismo: el mismo perro...

Roberto Álvarez Quiñones

Marxismo y Liberalismo

Polémica entre Haroldo Dilla y Carlos Alberto Montaner

El terremoto de Chile

Laura García

De lunes a lunes

Presentarán el Diccionario de Autores y Críticos Guatemaltecos, DACLIG

Estrena la Editorial Iduna un nuevo sitio web

Muere "Chango", Decano de la Prensa Extranjera acreditada en Cuba

Librario

A cargo de Lorenzo Rodríguez

Los libros y los días

(NOVEDADES EDITORIALES)

A cargo de Recaredo Veredas

La previa muerte del lugarteniente Aloof

Álvaro Pombo

El hijo del futbolista

Coradino Vega

Tres vidas de santos

Eduardo Mendoza

La bailarina y el inglés

Emilio Calderón

Cóndores no entierran todos los días

Gustavo Álvarez Gardeazábal

Donde se cuenta como me encontré con Don Quijote de la Mancha...

Jorge Franco Ramos

Algunas de mis tumbas

Rafael José Díaz

Doce cuentos desvergonzados

Saki

A cargo de Jorge de Arco

Pan

José Viñals

El minuto interior

Rubén Martín Díaz

Rey solitario como la aurora - Antología Poética

Julián del Casal

El tiempo alzado

Lidia Beatriz Biery

Manuscrito en sueños

Juan Rosa Pita

 

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