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Un extemporáneo caso inverso fue el del general Francisco María Solano Ortiz de Rozas, nacido en Caracas y gobernador de Andalucía con José Francisco de San Martín como edecán. En 1808, cuando aún estaba por nacer el Juez de Paz norteamericano Charles Lynch, fue linchado por una multitud debido a que no lanzó sus tropas contra el ejército de Napoleón.
Francisco de Miranda nació también en Caracas en 1750 y murió en 1816, en una prisión cerca de Cádiz. Fue Capitán del ejército español y llegó a ser mariscal de campo del ejército francés que sitió y tomó Amberes. Es el creador de la actual bandera venezolana. Conoció a Bolívar en Londres y decidió unirse a la guerra independentista en 1811.
José Gervasio de Artigas. Prócer Nacional de Uruguay, nacido allí en 1764, Capitán del cuerpo anticontrabandista Blandengues del Virreinato del Río de la Plata, fiel a Fernando VII. Sin embargo adhirió a la llamada de Mayo de 1810 en Buenos Aires. Ya teniente coronel, exigió, ante el Primer Triunvirato y a la Asamblea en Buenos Aires en 1813, la instauración de un sistema de gobierno federalista.
Rechazada la exigencia, fundó en 1814, la Liga de Pueblos Libres que, desde Montevideo, logró apoyo de caudillos locales y pudo controlar cuatro provincias argentinas (Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Misiones).
Los caudillos provinciales Martín Miguel de Güemes, de Salta, Ángel Vicente "Chacho" Peñaloza y Juan Facundo Quiroga, de La Rioja, Francisco Ramírez, de Entre Ríos, no se adhirieron a la liga artiguista por lejanía. Santa Fe estaba controlada por Estanislao López, un caudillo díscolo, como todos ellos, ante la oligarquía portuaria de Buenos Aires.
Párrafo de una carta de marzo de 1819 enviada por San Martín a Estanislao López: "Unámonos para batir a los maturrangos que nos amenazan y después nos queda tiempo para concluir de cualquier modo nuestros disgustos en los términos que hallemos por convenientes, sin que haya un tercero en discordia que nos esclavice".
Al ser invadido Uruguay por tropas portuguesas desde Brasil, y ocupada Montevideo en 1816, ante la inacción de Buenos Aires, la Liga de los Pueblos Libres quedó sin los puertos de Montevideo y Colonia, únicos snorkels posibles para que su economía respirase. El Prócer Artigas buscó refugio en Entre Ríos, cuyo caudillo, Francisco Ramírez lo abandonó y venció a las depauperadas huestes de la Liga en sucesivas escaramuzas. Artigas se exilió en Asunción del Paraguay, donde murió en 1850.
Para entonces ya había fallecido allí (en 1840) José Gaspar Rodríguez deFrancia, el líder de la independencia paraguaya, que gobernó su país a su antojo y entender desde 1814 como Dictador Supremo, y desde 1816 como Dictador Supremo Vitalicio. Fue un delirante personaje, retratado en la novela de Augusto Roa Bastos "Yo, el Supremo" (ver págs. XX), pionero del concepto de la autarquía económica, basado en el aislamiento geográfico y diplomático de Paraguay. Justo José de Urquiza, caudillo entrerriano posterior, fue Presidente de la entonces Confederación Argentina. Fue asesinado en su mansión en la provincia de Entre Ríos, desde donde gobernaba, en 1870.
El imperialismo brasileño tuvo genes portugueses: en 1807, el rey Juan VI de Portugal huyó de la invasión napoleónica, con su familia, a la colonia de Brasil. Su hijo, Pedro, declaró al territorio independiente y en 1822 lo proclamó Imperio. Fue el Emperador Pedro I hasta 1831. Con su hijo, Pedro II, Brasil fue, hasta 1889, el único Imperio de la región luego del Incaico, el Maya y el Azteca.
La ambición geopolítica imperial brasileña resultó el motor del más insensato y atroz genocidio de la época en la región entre 1865 y 1870. Había una guerra civil entre el Partido Colorado y el Partido Blanco en Uruguay (país que gobernaron alternándose hasta 2004, cuando el bipartidismo colapso al ser electo por una coalición de izquierdas Tabaré Vázquez como Presidente). Brasil invadió a Uruguay en apoyo a los colorados. Argentina impidió el paso por su territorio de tropas paraguayas para apoyar a los blancos.
Paraguay le declaró la guerra, que perdió en 1870 frente a la Triple Alianza, pacto que unió a sus enemigos. En la contienda murió la tercera parte de los paraguayos y el país resultó devastado.
Segunda vuelta ni siquiera considerada
La posibilidad de resucitar aunque fuese de otra forma la idea de la Junta de Cádiz retornó mediado el siglo XX, cuando en América actuaban efectivamente sólo dos imperios: Estados Unidos que efectuaba operaciones de limpieza económica contra el otro, Gran Bretaña, replegado en el Cono Sur. No obstante, los actores políticos que desde el Poder pudieron haberlo hecho no eran los idóneos.
En Madrid gobernaba el "Caudillo de España Por La Gracia De Dios", Francisco Franco. Su corazón apostó fichas azules al triunfo europeo del Milenio augurado por Adolfo Hitler y su Partido Alemán Nacional Socialista del Trabajo. Desde 1944, Franco, que no carecía de olfato político aunque sí de misericordia, maniobró para desvincularse de esa alianza perdedora y el estallido de la Guerra Fría lo situó en el papel, grato a Washington, de vigía contra el comunismo en Europa.
En Argentina gobernaba el finalmente electo tres veces (1946, 1951 y 1973) presidente constitucional, Juan Domingo Perón. Antes de finalizar su segundo mandato Perón fue desalojado de la Casa de Gobierno por una sangrienta insurrección de sus colegas militares y por una decadencia intelectual de la cual no sanó en su exilio de casi 20 años en Paraguay, Venezuela, República Dominicana y España. A Franco le interesaban más el trigo y el maíz argentinos que el proyecto de 1808. Cuando Perón regresó a Buenos Aires para asumir su tercera Presidencia, su decadencia mental era ya reblandecimiento y al morir en 1974, el país quedó en estado predictatorial que se concretó con juntas militares de terrorismo de Estado durante decenios.
En 1954, harto de su impopularidad militar, en Brasil se había suicidado el renovador Getulio Vargas. En años previos implantó un Estado Novo que, pese a su política gremialista, fue precursor de la implantación nazi en América del Sur. Vargas no impidió a su temible jefe de Policía, Filinto Müller, deportar a la Alemania de Hitler a la judía Olga Benarios, esposa de Luiz Carlos Prestes, líder carismático del Partido Comunista de Brasil.
El sucesor de Vargas en la Presidencia, el general Eurico Gaspar Dutra, fue el jefe de la fuerza expedicionaria que luchó contra las tropas fascistas y nazis en Italia durante la Segunda Guerra Mundial.
A principios de este siglo XXI, de este Milenio, de esta nueva era que se está viviendo, a los gobiernos de la mayor parte de Suramérica y España han llegado diversos matices de la socialdemocracia, en el fondo no inconciliables. Tal vez deba y pueda reflotarse la idea original que en 1808 tuvieron tantos militares y pensadores criollos y españoles. Cerrar los ojos a la Historia es más fácil si se la desconoce.
(Santa Fe, Argentina, 1932 – La Habana, 2010) Fue redactor o corresponsal de diarios y revistas de Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile, Madrid y Barcelona. Fue uno de los fundadores, en 1959, de la agencia de prensa cubana "Prensa Latina" y entre otras revistas que lo consideran como fundador destaca la más reciente: Contrapunto de América Latina, fundada en La Habana en el año 2007 y con sede en Madrid. En 1961 fue nombrado Director Adjunto de la agencia France-Press en La Habana, ciudad en la que permaneció hasta su muerte. "Para ser periodista –dijo- (creencia insolente en este mundo globalizado de especialistas) no hace falta título académico, sólo se precisa ser curioso, darse cuenta de qué es lo que resultará importante, tener la memoria atribuida a los elefantes y rodillas resistentes. Soy periodista con la única credencial de Bachiller, que obtuve en la enseñanza estatal y laica argentina de 1950. Tras su jubilación colaboró con el diario argentino Clarín, El Periódico de Cataluña y la revista católica cubana Palabra Nueva.