

Es chocante. De un humor negro reticente y un poco de sordidez, Santiago Gamboa nos presenta su ultima obra: "El cerco de Bogotá".
Una islandesa, un maltés y un cabo primero se mezclan en una acción de espionaje y de guerra. Pero lo chocante es que la guerra ocurre en Bogotá, en pleno centro y en donde la guerrilla controla la parte sur, los paramilitares el aeropuerto y los militares la parte norte. La ubicación física de esta historia es el conocido Hotel Tequendama, ubicado en el centro de la ciudad. El gobierno, las autoridades y todos aquellos que tenían los medios económicos se desplazaron a Cartagena.
Bryndis, la chica nórdica, rubia alta y delgada, Olaf un maltés tímido, osado e introvertido, ambos corresponsales de guerra y Estupiñán, un cabo primero que antes de la guerra se ocupaba en la oficina de impuestos y que en esos tiempos ayudó a Silampa, personaje de Perder es cuestión de método Gamboa 1997), a resolver el drama del empalado, se unen para resolver un caso de venta de armas. Pasando de un bando al otro, arriesgando mas que la vida en estas andadas, Gamboa muestra los avatares de una confrontación en Bogotá que sin embargo está lejos de mostrar las verdaderas atrocidades de una guerra.
Atacando Bogotá y más allá de entrar en política Gamboa llama la atención sobre el hecho de que el conflicto armado colombiano puede también entrar en las ciudades. Para nadie es un secreto que los que más sufren el conflicto son las poblaciones rurales y que las ciudades son fortines que solo la imaginación de los escritores puede debilitar y permitir la entrada de las fuerzas en conflicto.
La historia termina más rápido de lo esperado y nos deja un poco en el aire; sin embargo el ejercicio de conciencia está hecho y nos hace pedir una vez más la finalización del conflicto por la mejor manera posible, solo eso.
El libro continúa con pequeños cuentos, Henry Miller y Anaïs en analogía con Santiago Gamboa y Sabrina en Clichy. Una urna dejada por un magrebí a un periodista, vecino de cuarto en un hotel de medio pelo. Un corresponsal de las votaciones en Argel, la ciudad blanca al borde del mediterraneo.
Continua magistralmente con "la vida está llena de cosas así" en donde se burla abiertamente de las niñas bien de Bogotá, esas niñas bien que viven en un mundo hecho para ellas, a su medida, gracias al dinero de sus padres. Y en "tragedia de un hombre en el aeropuerto" Gamboa nos muestra un periodista resignado a un tipo muy particular de prostitución.
Es un libro que vale la pena leer, sobre todo para aquellos a los que les gusta el humor sarcástico y a veces negro de los colombianos y que quieren conocer los nuevos escritores colombianos.