Dunia Sánchez Padrón
Te hallo
Te hallo
En el recóndito desván de mis ansias
Sobre un mar morado
Del cual bebo hasta su última gota.
Rápido la tentación de su aliento
Me hace entregarme
Al sabor de unos labios con cierto dulzor.
Me desato y el rubor del deseo
Camina hasta mi vientre,
Hasta mi vientre.
Sudor.
El elixir de su aroma
Me hace viajar
Entre árboles viejos, retorcidos
Que el viento condiciona.
Y ahí te halló
Entre la incansable danza de una copa,
Y el sueño de ser cuerpo de mi cuerpo.
Nos perdemos entre la masa boreal
De una cumbre desierta
Y nos lanzamos entre caricias
A un vacío que reboza de ese vino
Que nos da las alas de la alegría.
Danza, te digo.
Danza, me dices.
Y caemos en el sudor ferviente
De la pasión, de esa atracción
Que será el adiós
Cuando seamos rayadas por el alba.
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Puri Santana
Nota de cata
Confieso que he bebido
ungida de todos los gozos
aspirando el rojo líquido
de tu boca, pereciendo
primavera de piel con piel
blanda entre tus manos.
Confieso que he bebido
amada en trémulas noches de verano
escanciando el vino enardecido
entrelazada bacanal de nuestros cuerpos.
Confieso que he bebido
ataviada de oro y de vendimia
ebria diosa de pámpanos coronada
llegado ya el otoño de tantas cosas.
Confieso que seguiré bebiendo
cuando descienda hacia el sosiego
invernal de las bodegas
donde la cosecha habrá madurado
en serenas barricas de roble
y que aún seguiré bebiendo
en el camino hacia la esencia
que solo musita palabras
que solo tañen a silencio.
Entonces, seré perfecta
transparente en el cristal
rojo, rubí intenso
en boca: redonda y sabrosa.
Reposaré al fin en la botella
y me renaceré enamorada
del divino jugo convertido en tiempo,
del arte de la fiesta y del deseo.
*****
Jorge Alejandro Santana Valentín
Di Vino
En la boca encuentras tu espacio
Y en el corazón tu apertura.
Frágil elixir de la Tierra.
Sabes a ternura, a sol, a viento,
a lluvia escasa,
a redondeado cuerpo.
En compañía disuelves la angustia,
silencias los ruidos,
ardes las pupilas.
En copa levantas pasiones,
celebras la Vida aterrizando los sueños.
Y en tu palabra descansa, vino eterno,
Las verdades florecientes de la sabiduría.
Brilla tu presencia como arte sin dueño,
tus manos rosadas puliendo el diamante,
que yace profundo en el corazón de la mujer
y del hombre.
El elixir de tu fruto,
flor del otoño
acaricia sin nombre la profundidad de lo divino.
Di vino, nada más que eso.
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Dácil Trujillo Flores
De vida y vino
Palabra se torna verso
la tristeza en alegría,
se tornan los sentimientos,
se torna la valentía.
Y cuantas penas calladas
que brotan del alma misma,
cuando el néctar se desmanda
con toda su algarabía.
En las mesas más humildes,
la del alcalde o la misa,
en reuniones sublimes,
en fiestas y romerías.
Desahogo para el alma
cuando embriaga las pupilas
y en una copa no cabe
tanto amor, tanta alegría,
el saber de los que saben
y la rabia contenida.
Traje púrpura elegante,
la más sagrada bebida,
en botella de cristal,
en ánforas, o en vasijas.
De tiempos inmemoriales
el agricultor cultiva
la uva con tanto esmero
que entregándole la vida,
saca el jugo que fermenta
cual fermentan las heridas.
Y la vida se nos pasa
sorbo a sorbo, día a día,
cual si fuera una botella
de vino que se vacía.
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María José Vidal Prado
Vinho de Madeira
El vino
se había vuelto dulce sin querer.
Abrió las puertas de la noche.
Volando,
ya sin cuerpo,
heridos por las flores,
penetramos la fiesta,
huéspedes
de una virginidad no comprendida,
que, para los incrédulos,
el milagro es mayor.
Pero no puede saberse
exactamente
si estuvimos o no.
No hay pruebas
de que la orquesta interpretase
la música interior,
tras el abismo oscuro,
hacia otra realidad iluminada.
Y no hay tampoco pruebas
de que nosotros fuéramos
realmente nosotros.
Algunos corazones
se vuelven extrañamente dulces
como les sucede a los vinos
cuando viajan entre las islas.