20 Poemas al Mar: Homenaje a Néstor

Antología poética

II Festival de Poesía Atlántica "De Canarias al Mundo"

Teresa Delgado Duque

Cinco olas y una certeza

Ola primera.
Tu voz callada o colmada de peces
es arrullo de océano y versos.
Suenan rumores de olas antiguas y de madrugadas.
¿Cuál es esta vez, el mensaje secreto del agua?
Ola segunda.
Sucede el tiempo yendo y viniendo despacio.
No se repiten las olas, ningún amanecer es lo mismo.
Las nubes anuncian navíos de otros mundos.
¿Qué secretos musita viento?
Ola tercera.
Cada gota en mis venas sangra tu nombre,
lo escribo en la arena para que sea de nunca,
una flecha de espuma acertó contundente mi alma.
¿Quién escribió tu latido en mi pecho?
Ola cuarta.
Mil destellos de plata anuncian la noche.
La brisa arrastra tu imagen hasta mi cama.
Digo tu nombre y nadie responde.
Granos de tiempo salpican mi almohada.
Presiento que vienes en la ola siguiente.
¿Quién soñó a quién?
Ola quinta.
La ola quinta zarpa en una caracola.
Llega preñada de un beso lejano.
Dice espumas y susurra mi nombre,
se le cayeron al cielo las estrellas.
Llueven silencios que nadie escucha.
En la orilla, hay tan solo una estatua de frío y de sal.
Certeza.
Cada ola contiene todos los instantes.
En cada instante habitan todos los océanos.
Las palabras que escuchan las olas siempre vuelven.
Muere una ola.

 

*****

 

Montserrat Fillol Ferrin

Una palma a la deriva

Siembro en el mar un desconcierto.
Crece una palma a la deriva.
Hojas de bruma espantan la noche lúcida,
parece una dama insomne que su sueño arrastra.
Deja sobre la arena el cadáver de un silencio
frutos del tiempo que ya no ríen, ni hablan.
La sal acabará esculpiendo en ellos su  rosa de los vientos.
Recorro con la barquilla  este huerto improvisado,
arrancando medusas yertas, cangrejos rojiblancos
y caparazones de erizos frágiles,
resignada al vaivén de su rumbo incierto,
persigo en su estela el horizonte de tus ojos.
Un sol de amianto me anuncia una soledad de espera
en el interior del cuerpo siento su reloj de agua,
cavo en la arena una zanja imposible,
para plantar las raíces que ya me abrazan.
Una palma crece en el mar
y se desplaza por lo que fueron sus ansias.
El mar es su casa, sin rumbo, ni arraigo, ni tierra,
sus frutos florecerán en el agua.
Quizás algún día lleguen a tu orilla
y seas tú quien los siembre
allí donde fuimos uno bajo el frescor de la palma.

 

*****

 

Sara Godoy

Cielo, escúchame

Cielo, cielo azul y vespertino, sumérgeme
en tus nubes de algodón. Que deje de oír esas
campanas que tocan fúnebres presagios.
Envuélveme en el crudo lino y cuando
acaben esas campanas de tañer a muerte,
prepara al mar silencioso. Dile que me reciba
y, que amoroso, entre criaturas fabulosas deje
mi cuerpo a la deriva.
Saldré victorioso.
La buscaré entre algas escondidas
que se despeinan con el vaivén del agua.
Pero igual que todos los seres etéreos
siguen su danza entre múltiples colores
de pinceles mojados.
La buscaré entre corales ambarinos,
entre feroces peces dorados.
Saldré ganador
y en mis brazos cobijaré su cuerpo
de nacarada piel y llevaré lejos a mi amada.
Allá donde el mar y tú se unen.
Y donde las sirenas cantan sus baladas.
Viviremos como en los cuentos del
Oriente, entre fabulosos seres alados.
En ciudades sumergidas, fantásticos tesoros
y barcos a la deriva.

 

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Luis Antonio González Hernández

En la playa

Navego hondo,
casi disuelto, translúcido.
Baño tu piel,
sin que lo adviertas,
en esta mar de amores
invernales.
Flotas inocente,
ajena a mis caricias
intangibles,
mientras yo te transito
en sal y yodo.
Ahora reposas,
luciendo los destellos
de esas gotas que tiemblan
en tu piel;
y soy arena,
y te abrigo y sostengo
ávido de contacto.
(Otra vez tu piel)
Más tarde seré aire;
bailaré tus contornos
mientras pases,
luciendo maravillas
que sólo yo conozco.
Y raptaré tu aliento
para filtrarme adentro,
donde eres manantial,
para robarte.
Como ola mansa
que se muere en la orilla,
sin que nadie lo sepa.

 

*****

 

Mª Isabel Guerra García

Mar-mujer

La mar es mujer
que no se doblega
y se alza
en la cresta
de la ola
a por las libertades.
La mar es mujer
cabalgando en las olas
en la historia de los tiempos.
La mar que no es
el reposo del guerrero
tras la arena descansada
de estrellas
de luz.
La mar – mujer
en las playas
de las faenas del día
del ajetreo del ir y venir
transparente del salitre
trasiego.