20 Poemas al Mar: Homenaje a Néstor

Antología poética

II Festival de Poesía Atlántica "De Canarias al Mundo"

María del  Carmen Rodríguez Trujillo

El mar de mis naufragios

Huelo a mar, solo amar quiero
tus curvas salobres de indolente tregua,
que danzan sin rubor con resaca de leyenda,
que laten y rompen el silencio
en una  noche de conchas y de viajes de arena.
Llueven en tu mar gotas de promesas,
que besan tus labios heridos de espuma,
que arrastran tristezas, y empujan olvidos,
que murmuran en un suspirar sin aliento,
de espinas de amor, de requiebros y de planetas.
Huelo a mar, solo amar quiero
tus melodías encadenadas,
navegar en tu mirada, deleitarme
en el reflejo de la luna llena.
Sentirte, como siempre, mi mar,
la mar: el mar de mis naufragios.

 

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Dunia Sánchez Padrón

Vienes a mí…

Vienes a mí con tus deseos
De ser amante eterno de olas rompientes
En mi vientre, en mis senos.
Y yo te sueño y te sueño
En el transcurrir de una noche de luna
Cuando las sábanas revueltas
Ansían ser caricia de tu manto oscuro.
Te veo venir en las interminables orillas
Donde mi beso asoma a la brisa, a las espumas
Que dibujan el vago letargo de una gaviota azul
En las luces de un alba que se aproxima.
Te quiero, océano de la existencia
Aunque los espíritus flotantes de los náufragos
Sean ese cementerio descomunal
Donde su descanso es vigilado por rorcuales.
Aquí estoy con el corazón llamándote, llamándote
Desde esos diques donde la bravura de tu alma  me seduce.
Soy eco del vacío y a ti me arrimo
En este lento amanecer.
Te miro, te observo
Y envuelta en sal y algas soy tuya.
¡Ámame! ¡Méceme en el sendero que termina tu balada!
¡Como emocionante entrega de mi desnudez, de tu desnudez!
Y yo te sueño y te sueño
En el transcurrir de una noche de luna,
Una noche donde la intemperie de los sentidos
Ovacionan el bello danzar de mis labios remojados por tu frescura.
¡Ámame!, te digo ¡Ámame en ese instante eterno!

 

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Guadalupe Santana Suárez

Vital Atlántico

Al brillo de tu espejo nacarado
tintinean los diamantes de la vida,
y en el cuadro de placer de tu acogida
pinta sueños tu ondular almidonado.
Son contrastes de tu luz y de tu sombra
esos riscos tan guardianes de tu beso,
que en el cadencioso son de tu embeleso
yacen mudos, reverentes a tu alfombra.
Roba el aire las caricias de tu anhelo
cuando llevas tus rizos a la deriva
y en el vértice de amor que yo te escriba
sé bien que vendrá a lamerlo tu desvelo.
¡Tan sonoro cuando el viento te reclama!
-como tácito si peinas tu sosiego-
a tu placidez mil noches me repliego
y a tu furia si el vendaval te derrama.
El ensalitrado aroma que te inunda
me traspasa cada poro embravecido
y a las algas de mi pelo va prendido
el rumor de tu canción que me circunda.
Ese llanto de pardela enamorada
que te cruza liberando su agonía,
meces cálido en tu azul galantería
con la primavera de cada alborada.
La luna va pintándose los ojos
al reflejo de tu clara inmensidad
y en sus horas de completa libertad
se desliza por bañarse en tus antojos.
Eres vida y declinar del sentimiento
eres lienzo del pintor y eres paleta
eres sueño y despertar para el poeta
¡Atlántico, primer y último aliento!

 

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Elsa Vega Jiménez

Soy mar

Yo he sido mar,
y  he sentido las quillas de los barcos cortar mi piel en espumosa herida.
Yo mar he sido,
y  he sentido brotar de mi interior azul la fuerza sempiterna que me empuja.
Mar  he sido. Yo
con  gigantescas olas he tocado las nubes,
la  luna he reflejado y acariciado el sol.
Me han habitado llamas y galeones cargados,
he  visitado ríos compartiendo mi sal.
Yo he sido mar,
no siempre soy el mismo, mil nombres diferentes para mi identidad,
puede ser calma chicha o con firme fiereza embestir la ciudad.
Soy mar,
mi voluntad paciente ha derribado rocas
situadas  a mi paso para impedirme andar.
Soy mar,
y besaré las playas con mis dedos mojados.
Viajarán caracolas, gaviotas partirán.
Yo mar seré,
por siempre y para siempre para que esté en su trono
la  reina Yemayá.

 

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María José Vidal Prado

Hombre que  viene a mí

Vienes
con las mismas preguntas que los otros,
con el mismo cansancio.
Y con los mismos pasos
acaricias mi orilla
y con el mismo cuerpo
buscas al fin mi abrazo.
Como si fueras agua,
como si fueras agua de mi agua.
Como si desearas
el brillo de esta luna,
el frío de esta noche.
Como si ya supieras la respuesta.