

Foto: Daniel Morzdzinski
Nació en Granada, España, en 1957. Cursó estudios de derecho hasta tercer año en la Universidad Autónoma de Madrid y participó activamente, como militante del entonces clandestino Partido Comunista de España, en la transición política a la democracia. Empezó a trabajar como periodista en Madrid, en 1978, en el diario Mundo Obrero, editado por el PCE.
Desde entonces ha escrito en numerosos diarios y revistas españoles como El País, Informaciones, Cambio 16, El Mundo o el Periódico de Catalunya, así como en las revistas de crítica literaria El urogallo, Libros, Delibros o La gaceta del libro. También ha colaborado en publicaciones de Francia (Temps Modernes, Le Monde Diplomatique y L"Express), Italia (Diario de la Settimana, Il Sole 24ore, Revista Internazionale) y América Latina (El Gatopardo en Colombia, Página 12 en Argentina y Público en México). Fue redactor del programa de TVE Tiempo de papel.
En 1991 fundó, junto a otros escritores, como Leopoldo Alas, Lourdes Ortiz, Eduardo Mendicutti o Almudena Grandes, la revista Número de víctimas, que tuvo una breve vida pero que constituyó uno de los primeros vehículos de expresión literaria en España contra la guerra de Irak y, en general, contra la ideología del llamado Nuevo Orden Internacional. Ese mismo año coordinó, junto a José Antonio Ugalde, la publicación de una selección de artículos contra la guerra de varios autores titulada Escritores por la paz (De las ediciones libertarias. 1991).
En 1990 publicó su primer libro, una biografía colectiva de los españoles que participaron en la Revolución Francesa, titulado La epopeya de los locos (Seix Barral, 1990). En 1992 ganó el Premio Internacional de Periodismo Rey de España por su libro de ensayos históricos Las naves del tiempo (Cambio 16, 1992). Y en 1996, publicó su primera novela, Carta del fin del mundo (Ediciones B. 1996).
En 1994 se instaló en el País Vasco, cerca de Bilbao, y continuó su tarea literaria publicando la novela El converso (Ediciones B. 1998) y un ensayo en colaboración con Antonio Muñoz Molina, titulado La huella de unas palabras (Espasa-Calpe. 1999), con una selección de la obra de éste último en torno de la cual dialogaban ambos autores.
De 1997 a 2001, residió entre el País Vasco y Gijón. En ese tiempo participó junto con otros autores, entre ellos Luis Sepúlveda, Santiago Gamboa, Bernardo Atxaga, Antonio Sarabia, Rosa Montero o Mempo Giardinelli, en antologías de relatos como Cuentos apátridas (Ediciones B. 1999) y Cuentos del mar (Ediciones B. 2001).Ambos libros vinculados al Salón del Libro Iberoamericano de Gijón que dirige el escritor chileno Luis Sepúlveda.
También se hizo cargo de una columna de opinión semanal en el periódico El Mundo del País Vasco, a raíz del asesinato por ETA del periodista de dicho diario José Luis López de Lacalle, y participó activamente en el movimiento ciudadano por la paz y contra la dictadura del terrorismo.
En febrero de 2001 se trasladó a París, donde concluyó su tercera novela, Una belleza convulsa (Ediciones B. 2001), con la que ganó en Francia el premio literario Charles Brisset 2002, publicó una nueva versión de su primer libro, La epopeya de los locos (Ediciones B. 2002), y durante algún tiempo alternó sus estancias entre Francia y España, aunque al fin ha fijado definitivamente su residencia en París. En 2003 publicó la colección de retratos literarios de personajes históricos titulada Vidas exageradas (Ediciones B.). En 2005 apareció en México su libro para niños La estrella fugaz (Ed. Cidcli), y publicó su nueva novela, A pedir de boca (Ediciones B.). Ha participado en los libros colectivos de relatos Hôtel Puerto (Images en Manoeuvres Éditions. Marsella. 2001), Cuentos de la tercera orilla (Banda Oriental. Montevideo.2002), Tu nombre flotando en el adiós (Ediciones B. 2003), Queen Mary 2 & Saint-Nazaire (Maison des Ecrivains et Traducteurs. Saint-Nazaire. 2003) y A table! (Éditions Métailié. París. 2004). Es coautor y editor de la recopilación colectiva de poesías de narradores titulada Poesie senza patria (Ugo Guanda Editore. Milán. 2003).
Sus obras están traducidas al francés, italiano, alemán, portugués y griego.
Por
Uriel
Quesada
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Era una piedrita blanca, brillante, diminutamente grotesca para mis ojos. "Tómela, señor, le traerá suerte", decía aquel niño, parado frente a mí, suplicante y agradecido...
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Hace menos de un año que vivimos sin Plutón. O sea, que Plutón no vive con nosotros en la nomenclatura del sistema solar. Ocurrió que un grupo de astrónomos halló que era demasiado chico...
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De todas las definiciones de patria que conozco, sólo existe una que realmente amerite el sacrificio y la entrega que siempre asociamos a los actos por la nación.
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...en Cuba no es difícil tener la leche cortá, siempre hay alguien o algo que te corta la leche, te jode el día, te empinga. En ese sentido mi padre era como un síntoma nacional de la enfermedad del país: el pobre hombre siempre estaba cabrón, cabreao...
Imagen de portada:
"El hombre II con la mano en el pecho" (detalle)
Lorenzo Mena