Otro lunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Diciembre 2007. Antilde;o uno. Número tres

Logotipo de La revista Otro lunes
Datos de la revista, mayo 2007, año 1, número 01
otrolunes.com >> Sumario >> En la misma orilla

Hombre perseguido por perros

Carlos A. Díaz Barrios
Relato

Página 2

Isorito no puede más, la vida es una diosa fortuna, la vida no le pasa por encima a uno, le pasan por encima a la vida los matarifes, los sicarios, los que tienen el culo en la sillas velando al ogrete, Isorito maldice haber estudiado para embalsamador, él que pensaba que el oficio de embalsamador es un oficio callado, un oficio de paz y último amor, un oficio cerrado en una cúpula de marfil, en un marmolete húmedo, en una cripta sepulcral, en un osario con música, toda su vida fue el estudio del fin, las vértebras esparcidas por el suelo de la belleza, la calavera de Hamlet, el caballo sulfurado del padre de Hamlet, la bella Ofelia toda blanca, con su traje de nieve y sus rosas rojas, con su voz callada como un jilguero aplastado por un camión, toda su vida el pobre Isorito pensó que, polvo será, mas polvo enamorado, era su anillo de boda, Isorito se apartó del mundo para embalsamar la caca del mundo, soñó con una estatua de mármol y no con una muchacha desnuda, en la escuela, cuando joven, Isorito contemplaba con arrobo a sus queridas compañeras embalsamadas, a la profesora embalsamada, al pobre conserje embalsamado, todos sus compañeros muertos en el recreo por el rayo de la vida que no cesa, salía de la escuela y se iba al cementerio a soñar con la flaca eterna desbordada de la muerte, esperaba que cerraran el cementerio, y bajo la luz de la luna, era feliz como un jilguero, isorito se pasó la juventud con una libreta apuntando los días que le quedaban de vida a los viejos del barrio, luego se compró una libreta más gorda y apuntaba el tiempo que le quedaba por vivir a los niños del vecindario, era fiel al fin, a la útima gota, era fiel al lado de la cama de los moribundos en los hospitales, se acostaba en un catre de mármol que le regaló una vieja que vivía en una casona del vedado, Isorito se sentía salvado de la bulla del mundo, embalsamar era su destino, se veía con su bata blanca, y sus instrumentos funerarios, con el formol del color del diamante, con las sondas del color de las perlas, se veía delante de una hermosa muchacha que aún forcejeaba con la muerte, le peinaba a la muchacha sus largos cabellos para siempre, tocaba su frente como el que toca un hielo que se derrite, tocaba sus senos húmedos con una esponjita casta, tocaba sus muslos con un pañito de franela nueva, sus pies con una pluma de pavoreal etíope, sus nalgas, con el silencio triste y mayor de los desengañados, sólo Isorito era dueño del último amor, de la futura ceniza, sólo Isorito tenía las llaves de la breve cama, de la casa vacía, sólo Isorito, Isorito, Isorito conocía los maravillosos y oscuros secretos de los sabios embalsamadores egipcios, el infalible alquitrán perfumado de Damasco, el mentol dulce de Pompeya, la cal humeante de Cirenaica, la goma arábica de los duros mamelucos, la permanencia de los gases, la salida del alma, la muerte a veces entraba por la ventana, parecía que estaba brava, pero se estaba riendo de tanto afán, de tanto afán enamorado, sólo Isorito y la muerte, sólo, sólo, la muchacha muerta, amortajada esperando la sepultura, sólo la vida que se escapaba a chorros por la ventana abierta, sólo los fantasmas saliendo del cuerpo sin mirarle a los ojos, naturalmente esto no es una novela antigua, hay un horror nuevo que nunca compartieron los muchachos del siglo XVl, el horror de la revolución y su caballo muerto en la carretera, el horror de los fusilamientos y los sesos guardados en una caja de palo, el horror de los suicidas y sus venas cortadas como sábanas viejas, Isorito en estos casos era un hombre discreto, se apartaba de la rabia cuando ponía sus muertos en la mesa, se viraba de espalda para no comprometerse ni trabarse con el miedo, verdaderamente los fusilados no necesitan ser embalsamados, no necesitan ir a la morgue para que dictaminen su muerte, fusilados son, fusilados se van para el carajo, y a nadie le importa el diagnóstico, así empezó el baile y terminó la merienda, así se puso la cosa, y los muertos lloviendo, un aguacero de muertos, por ese motivo, Isorito fue trasladado para el cementerio de Colón, le dieron un cuartico, una mesa de zinc para las autopsias, un lavamanos abollado, y una promesa de silencio absoluto para todo el horror que viera, cuidado con los perros, le dijeron en sorna, el cementerio está lleno de perros hambrientos, no preguntes de qué carajo se alimentan, isorito ha sentido el miedo, se ha dado cuenta de que nadie es una isla, ni un islote, ni un jodido banco de arena, isorito se ha visto rodeado de altos oficiales, ha visto que el poder ha sacado el machete de su vaina, isorito se ha dado cuenta de que algo grande se ha jodido, y se ha sentado en la silla donde a isorito se le sentaba la tranquilidad, una desgracia, siente el tufo de la chamusquina, la mano muerta del terror buscando un anillo, para que no parezca una mano muerta, se murió el ogro, alguien lo dijo, lo dijo en ese idioma neutro de los que se han pasado la vida con la lengua metida en el culo, se murió el ogro, era como si le estuvieran diciendo a isorito un acertijo, una pregunta con la respuesta muerta para que no hubiese una respuesta, hay que embalsamarlo, Isorito pensó que la diferencia entre embalsamarlo y embalsarlo, era un grado invisible de sutilísima semántica delirante, yo soy embalsamador de horas, contestó isorito, y la respuesta le vino por el lado ciego de su razón, para toda la vida, papo, para toda la vida, papito, isorito reculó en ese campo verde que se empezaba a poner embravecido de la semántica, en ese piso lleno de comején donde uno tiene que aparentar que baila el baile de la felicidad, un trozo de palabra, será eso posible, los guardianes del orden siempre tienen prisa, ahora isorito se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que el autor de esta novela escribía su nombre con minúscula, le había quitado el autor a isorito todo o casi todo el protagonismo, y ahora el autor lo estaba envarillando con una espada toledana, empalar viene de meterte por el culo el deber, de ponerte los huevos fuera de los dientes para que sonrías, una sonrisa invisible como si tuviera un antifaz en la cara, pero se va a embalsamar después que el pueblo lo vea sin embalsamar, queremos que sienta el pueblo, que todo lo que él fue lo tiene adentro aún, a isorito aquella frase le sonó tan cursi, tan patética, como un mango bajito tocando la nariz de un bobo, el cliente siempre tiene la razón, esa frase en la mente de isorito pasó por su mente como un desatino, coño, estalló otra voz, este maricón no tiene muchas ganas de embalsamar al ogro, isorito respiró el pulmón, no el aire, se dio cuenta de que estaba en el pasillo vedado de las pataletas, en el campo minado y cenagoso de sobrevivir, caminando con un armario lleno de ropas sucias camino a la nada, no pienses que te vas a quedar solo con el ogro, isorito, se sintió feliz, hay que tener cojones para ver cómo se embalsama un ogro, hay que tener los timbales en su sitio, enyesados, por si acaso, y apareció el ogro con una bandera cubana que olía a caca, isorito estaba acostumbrado a los malos olores de la carroña, un olor dulzón que te sube por la garganta y te escupe la cara, isorito vio el montón de mierda que fue el ogro bajo la apestosa bandera, pudo delimitar las zonas malsanas de la urdimbre, el mecanismo de relojería invertida, el deslizamiento de formas y sustancia, la limpieza de algo con lo que tendría que luchar, la caca, la caca galopante que habría que lavar con una manguera a presión, como si el ogro hubiese sido un jardín de yucas agonizantes, uno piensa ideas, y las ideas piensan otras ideas, y lo que uno habla es el borrador que borra las ideas, el libro del sobreviviente, página 65, tomo uno, necesito varias cosas que nunca tuve, lo dijo isorito a las sombras agazapadas de los guardianes, lo dijo con tristeza, como si estuviese tratando de cantar un sentido bolero, para el ogro, todo, isorito sonrió sin sonrisas, que en estos casos es la mejor forma de sonreír, al final del partido de pelota, te traen los guantes si ganaste el juego, isorito se da cuenta que se le sale el cubano, nunca pudo dejar el cubano a la puerta del cementerio, siempre lo tuvo que meter dentro, como todo el mundo, como todo el mundo, un paripé, una forma segura de llegar a casa, de brincar la talanquera, necesito un estuche nuevo de disección, material de sutura, una bomba de embalsamamiento eléctrica, no de pedal, una linterna, un tróquer, un cabezal, un electroaspirador, un hidroaspirador, unas cánulas, unas esponjas, un espejito, una caja de cigarros, una lavadora, unas docenas de agujas para aspiración, gasas, vendas, coño, y no quiere un helicóptero, la voz salió con esa mala rabia del que pierde un juego, isorito ni le hizo caso, los brutales mecanismos de la desesperación no llegan al cielo, si lo dice un burro, ahora vienen las soluciones, isorito se regodeó con la palabreja, soluciones son líquidos o puede ser mandar a esos tipos para el carajo, isorito se contuvo, la felicidad debe tener una aldaba en la puerta, que sólo el interesado por la felicidad puede tocar, aquellos tipos estaban sin puerta y sin aldabas, estaban tratando de meterse por la ventana, las soluciones son de dos tipos, isorito se sintió casi elegido, casi siniestro, son los de la conocida fórmula tradicional, alcohol, diclorobenceno, glicerina, ácido fénico, formol, agua, y las fórmulas del color, cloruro de zinc, nitrato de potasio, acetato, benzoato de sodio, solución salina isotónica, coño, Lenin tiene toda esa mierda adentro, la voz de nuevo entró esta vez por el baño de la ventana, isorito se contuvo, sacó el pie derecho de la tembladera, y se dió cuenta de que casi no estaba enfangado, te voy a contar de Lenin, dijo isorito, tan siniestro que casi era feliz, Lenin está lleno de sebo de ballena, y no se puede hacer eso con el ogro, la voz entró ahora por la saleta, donde estaba el sillón lleno de comején, Lenin está lleno de machetazos, le dieron machetazos por todo el cuerpo, en la barriga, en los hombros, en las piernas y hasta en la mano engarrotada por la embolia, estos machetazos eran para introducir el bálsamo secreto, compuesto de una mezcla de glicerina y acetato de potasio, por más de 18 años, los embalsamadores le daban esa especie de lechada a Lenin, y también esas palizas, como ustedes comprenderán, los rusos tienen una forma diferente de chapistear a la eternidad, no creo que alguien sea capaz, algunos de ustedes, sea capaz de caerle a machetazo al ogro, y muchos menos llenarlo de lechada como si fuera un apartamento en Alamar, el silencio de los guardianes, tuvo un leve oscurecimiento, unas nubecitas de lluvia pasaron sobre el silencio, isorito se asombró de sí mismo, tenía un repertorio mundanal de canciones fúnebres, cuánto puede aguantar el ogro, la voz trató de pasar lo más alejada posible del retrete, isorito sintió que todo el mundo puede ser una isla hasta con una mata de coco, quince días dentro de la nevera, el problema son los ojos, los ojos se le hunden, se le ponen negras las uñas, se pone negra la piel, ¡¡¿el ogro va a ser un negro!!?, isorito pensó que la vengaza puede tocar violín, negro no, compadre, brumoso, los oscuros y nivosos guardianes, estaban saltando la tapia en perfecta huida, habrá que darle una manito de lechada, siempre habrá un alma que se defiende por inercia, es una solución, isorito se sintió vencedor, una alfombra roja temblaba bajo sus pies, se sintió total, como el que gana una pelea de boxeo y se acuesta a dormir, quiero aclarar una cosa, isorito tomó las riendas del fotingo, es un proceso largo, es el ogro, y por la oscuridad de nitroglicol casi en silencio sonaron los aplausos, es un proceso terrible la lucha de la caca mortal con la inmortalidad, isorito siente que está esquiando por un desfiladero, los jodidos guardianes se repliegan, parecen vencidos, pero bichos malos nunca mueren, entran de nuevo desafiantes, con el pellejo pegado del muerto en las manos, compadre, ¿y si sale mal?, isorito no puede creer esa duda, ese golpe bajo, ese rebuzno, pero en el fondo isorito se pregunta lo mismo, ¿y si sale mal?, si la muerte pone sus pezuñas antes que él, el pueblo no puede saber nada de esto, la jodida voz tiene un flejecito cabrón en la punta, un latiguillo, isorito campea las dudas como un santo, un santo elegido por dios para hacer realidad un milagro, los pueblos, los pueblos son sordos, piensa isorito, sordos a matar, los pueblos no entienden ningún idioma, sólo los malos gestos del idioma, qué derroche de clarividencia, qué manera de meter al león en la jaula soplando una flauta, pondremos una casa de campaña en esta mierda, un camión, isorito nada sobre la pared de enfrente, escala la pared, se zambulle en la pared, muerde un ladrillo, no puede tener esos hijos de putas todo el santo día siendo hijos de putas, necesita un descansito, un vasito de agua, algo, pero cómo podrá alejar a los guardianes de su marabunta, cómo podrá poner el parche en la oreja, si la oreja está en formol, no, no puede ser que la belleza tenga que frecuentar una carnicería, afuera, afuera, compañeros, voy a empezar a bañar el cadáver, y tan vehemente fue la frase, que los guardianes se fueron volando, solo, solo isorito delante del ogro, delante de tanto odio muerto, que isorito se puso alegre, se puso una escafandra de astronauta, unos guantes de seda, sacó de la fiambrera una botella de champán, una caja de tabaco, seiscientos cincuenta y tantos músculos tiene un muerto, doscientos cuarenta y tantos huesos repartidos en este jodido vallecito de lágrimas, isorito esgrimió el escalpelo como un siniestro carnicero delante de un venado, pero no, no, aún no lo voy a cortar, isorito se quitó la escafandra, prendió el tabaco, entonces vio al primer perro husmeando en el jardín, lo vio de refilón, como una forma ciega que está manoteando hacia la luz, como un brillo sin brillo, como un cuchillo sin hoja cortando una rosa, isorito, vio al perro, lo vio pasar entre la ventana, pudo sopesar sus músculos caninos, su befo atormentado, hay cuatro momias en el mundo, comenzó a rezar isorito, cuatro grandísimas momias, la de Eva Duarte de Perón, la de Vladimir Ilich Ulianov Lenin, la de Mao Zedong, la de Ho Chi Minh, isorito sintió una bocanada de aire caliente entrando por la rendija de la puerta, sintió que el aire caliente era demasiado fuerte para haber entrado por la rendija, de golpe todo se calmó, sólo quedó una leve risa de cristales rotos en el patio, isorito sintió miedo, nunca, nunca, en su vida como embalsamador había sentido miedo, el miedo no era su costumbre, ni su forma de soñar, no era algo conocido, no era su casa amueblada, isorito pensó en todos los muertos conocidos, hasta se atrevió a pensar en los muertos desconocidos, isorito pensó hasta en los héroes, oh, los héroes, pero los héroes no se embalsamaban, los héroes son cosas extrañas, se evaporan, isorito se da cuenta de que está perdiendo la forma, se le está perdiendo el atajo y no encuentra la carretera, el ogro es del carajo, piensa isorito, del carajo es el hombre, me está jodiendo la ternura por los muertos, me está poniendo en un dilema donde las dos puertas están cerradas, y ese perro, isorito se hace la pregunta casi solemne, ese perro no era un perro normal, brillaba como una estrella, era un chispazo lento, casi sideral, una llama sin ser maravillosa casi maravillosa, uno nunca puede medir el agua cuando llega al cuello, sólo sentimos el agua en el cuello, no podemos nadar, el cuello se nos pierde en las manos, el agua se nos pone de sombrero, isorito se asombra, busca en el asombro una respuesta, un profesional nunca pregunta, sólo responde a la pregunta, me estoy prejuiciando, nunca embalsamé a un ogro, nunca le puse el escalpelo en la nuca, nunca le metí la punta de la tijera por las venas del brazo, nunca le toqué la jodida mejilla dura como la suela de un zapato, siempre hay una primera vez, musita isorito, siempre hay que meter la mano en la oscuridad para ver si se toca la felicidad, siempre hay que dejar la camisa sobre la

Otra Opinión

Visiones

Por
Uriel
Quesada

El poder de lo virtual

El gobierno no pudo preveer el impacto social y político que CAFTA causaria entre los costarricenses [...] Y si bien los grupos que apoyan el tratado son económicamente muy fuertes y tienen amplio acceso a los medios de comunicación, quienes se oponen han encontrado su nicho principalmente en Internet.

Palabras de revés

Por
Amir
Valle

Algunas teorías sobre la metamorfosis

Fui testigo directo, entonces, de la primera metamorfosis que sucedía ante mis ojos: vi a unas cuantas (y muy feas) orugas convertirse en mariposas, lo cual sucedía siguiendo el ciclo natural, quizás con las únicas diferencias de que no se les llamaba “orugas” (se les decía “gusanos"...

Sin embargo

Por
Alejandra
Costamagna

Gonzalo Millán: Palabras sublunares

Millán supo que tenía cáncer al pulmón y se largó a escribir. “Ahora me preocupo sólo de mí, me olvido de los otros. Me interno en el ensimismamiento porque veo con alarma que el barquero aborda su nave”...

Carga de caballería

Por
Armando
de Armas

Acuerdo por la
democracia en Cuba

En el pasado los vecinos de un país eran determinados sólo por la geografía. Hoy, experiencias comunes, aspiraciones, valores y la solidaridad determinan quienes son nuestros vecinos, tanto o más que la geografía. Ningún ejemplo de esto puede ser más dramático que Cuba y Polonia.

Carta desde el norte

Por
Edmundo
Paz Soldán

Un maletín literario para los niños

Hay nombres que no sorprenden a nadie (Neruda), autores sorpresivos (Tim Burton), y autores sobre cuyos méritos literarios los críticos todavía no se ponen de acuerdo (Isabel Allende, Hernán Rivera Letelier)

Paperback writer

Por
Ladislao
Aguado

A propósito de Cormac McCarthy

En una época donde la imagen del hombre sustituye al hombre mismo y donde los shows mediáticos elevaban a la categoría de notorios a cientos de imbéciles, la porfía de McCarthy por disolverse tras sus libros parece incomprensible.

Resistencias

Por
Elidio la torre
lagares

El corazón de Voltaire de Luis López Nieves

...más que emails y confabulación, lo grandioso de la novela de López Nieves –traducida al islandés y próximamente al francés- es menos obvio, y es que la misma se estructura como artefacto literario tomando una forma muy frívola y poco literaria: la del hipertexto.

leche cortá

Por
León
de la Hoz

Hugo Chávez y su boca

Sin la independencia de la boca sobre el cerebro es difícil imaginar que un ser humano pueda articular tanta estupidez, a no ser que sea un extraño caso clínico de los Expedientes X. Sólo cabe preguntarnos si también cuando duerme esa boca no deja de cometer palabras.

Volver arriba
Google Custom Search
Tamaño de letra:

Imagen de portada:

"El día de la independencia" (detalle)

Alexis Esquivel

Sumario

Este Lunes

Las generaciones castradas

Joaquín Badajoz

El comandante sí tiene quien lo herede

Rafael E. Saumell

El maestro y su contradiscípulo

Víctor Batista

Esa isla de cubanía llamada Carlos Victoria

Amir Valle

La foto fantasma

Iván de la Nuez

¿Qué vendrá después de Castro?

Luis Yáñez-Barnuevo

Valoración integral de Narciso López

Leonel Antonio de la Cuesta

Narrativa cubana. ¿Hacia dónde vamos?

Osvaldo Antonio Ramírez

El ideal de la Filosofía

Julio Pino Miyar

El "cine literario" en Cuba

Fernando Velázquez Medina

Noticias sobre el día después. Tercera parte: el poder

Ladislao Aguado

Fidel ha muerto

Manuel Gayol Mecías

Nosotros, los de entonces

Odette Alonso

Otro lunes Conversa

Con Gabriel García Márquez

Un concepto obrero de la inspiración

Con Alessandra Riccio

La perseverancia de una comunista italiana

Con Reynaldo González

Reynaldo González entrevisto

Punto de mira

Un análisis de la transición cubana

Manuel Díaz Martínez

Luis Yáñez-Barnuevo

Jorge Luis Arzola

Alejandro Armengol

Pío E. Serrano

Cuarto de visita

"Lo que escribo lo debo a mis abuelas"

Entrevista al escritor Eduardo Antonio Parra

Yanet Aguilar Sosa

En el eje de la narrativa de violencia

Opiniones sobre E. A. Parra por:

Ángel Ravizé

Fernando Iwasaki

Georgina Muñoz

René Rosas

Unos escriben

Roberto González Echevarría

Otros miran

Alexis Esquivel

Algunos escuchan

Cortázar y el jazz

Los lunes me llamaba Nicanor

Dispersiones en torno a Gastón Baquero

Walfrido Dorta Sánchez

Poemas inéditos

Gastón Baquero

En la misma orilla

Hombre perseguido por perros

Relato

Carlos A. Díaz Barrios

Yusef sale al trabajo

Relato

Francisco Alejandro Méndez

Concierto para una violinista muerta

Novela

Antonio Álvaro Gil

Las voces de la lluvia

Poemario

Odette Alonso

Los tesoros del escriba

Poemario

Jorge Luis Arcos

Recycle

60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

De lunes a lunes

Antonio Álvarez: Premio de Novela Ciudad de Irún 2007

El ciclo del Nobel

El nuevo libro de Alejandra Costamagna

Dios es chileno

Antología de relatos

20 años con Betania

ABCD, el mejor suplemento cultural

IV Congreso Internacional sobre creación y exilio

Biblioteca de Otro lunes

Librario

Constituciones cubanas

Leonel Antonio de la Cuesta

La memoria olvidada

Luis G. Ruisánchez

La canción del castillo de arena

Joel Franz Rosell

Saigón souvenir

Carlos E. Díaz Barrios

Hierba nocturna

José Lorenzo Fuentes

Skype MeT!
Otro lunes. Revista Digital. Tlf: +34 644 469 467. info@otrolunes.com