

A finales de los noventa, en Caracas, Venezuela un grupo de músicos acaba de inventar una manera diferente de entender la ciudad en la que viven. Todos son jóvenes y todos se conocen del mismo barrio, las mismas fiestas, y las mismas calles. Ha nacido el sueño Callemora latin jazz con Jaime Vásquez al frente del proyecto, pero no la agrupación. Entonces, quedaba el mundo por delante, la ilusión de un disco y la alegría de un concierto a localidades vendidas con anticipación.
Jaime Vásquez es percusionista, un maestro de la percusión. Tiene apenas veinte y cinco años y forma parte ya de la orquesta Todos Estrellas, de Venezuela. En ella cierran filas, Andy Montañés y Carlos “el Cano” Estremera.
En el año 2000, Jaime se traslada a Colombia. En el equipaje va el sueño de Callemora latin jazz y una propuesta para impartir percusión en un colegio bogotano. Colabora en la redacción de dos libros sobre la materia. Uno habla de la ejecución de la batería en el folclor venezolano, el otro, es una clase magistral sobre el papel de las congas en el jazz latino. Por las noches, sueña que está en un escenario propio. Mientras, colabora en proyectos ajenos. Las grandes agrupaciones reclaman al joven instrumentista. El maestro colombiano Eddy Martínez lo convida a su grupo. También lo hacen el cubano Peruchín (antiguo músico de NG La banda); William Maestre, de Colombia; el grupo Bacilos, y la Colombia All Star, donde acompaña a Andy Montañés, Ray de la Paz, Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Nelson Pinedo y Celio González (uno de los grandes nombres de la Sonora Matancera). Viaja por Ecuador, México, Guatemala, Costa Rica, Brasil, Panamá, Venezuela y Estados Unidos.
En Colombia nace, al fin, Callemora latin jazz. Graban un demo y el buen azar lo lleva a compartir tarima con Avishai Cohen, bajista de Chick Corea, el alemán Sebastian Schunke, el estadounidense Héctor Martiñón, William Maestre, y Pablo Gil de Venezuela. El camino es sólo unos pasos breves sobre un inmenso campo verde.
Callemora latin jazz gana el festival de salsa de Bogotá en 2004 y cierra concierto a los Hermanos Lebrón.
En el año 2005, Jaime Vásquez llega a Madrid. Las orquestas latinas asentadas de este lado del Atlántico comienzan a reclamarlo. Nuevamente Colombia All Star lo llama a formar parte de la banda, y participa de la Orquesta de Salsa de Venezuela, de Madridcaibo y de la Orquesta del Solar, con esta última comparte escenario junto a Jimmy Bosch, Ray Bayona, Hernán Oliveras, Frankie Vásquez, Ray de la Paz, Henry Fiol, Adalberto Santiago, Cali Alemán, el Cano Estremera y Rafu Warner (ex cantante de la orquesta de Boby Valentín), entre otros.
Jaime Vásquez da clases de percusión, la novia espera la hora del reencuentro. España parece un sitio muy lejos. Pero él no puede dejar de soñar. Callemora latin jazz es la obsesión de todas las noches. Entonces decide apostar al trece rojo de las empresas imposibles y reorganiza la agrupación. Llama a músicos de diferentes nacionalidades y comienza a dar conciertos por Europa. Ha llegado la hora del primer disco. Se nombra Se puede, y este título casi es un acto de fe. Callemora latin jazz cuenta en la actualidad con una formación de élite. En ella, sobresalen dos excelentes músicos que, junto a Jaime Vásquez, le confieren a la banda un concepto musical diferente y particular. Ellos son, el percusionista Jimmy Rondón y el pianista, Alejandro Ávila.
La revista Otro lunes se complace en presentar a Callemora latin jazz
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