


Contar es un placer incluye obras de un grupo de cuentistas de más de diez países, nacidos entre los cuarentas y los setentas del pasado siglo, representantes de los estilos más audaces y sugerentes de los últimos tiempos. La muestra reúne, junto a nombres consagrados, a autores igualmente prestigiosos pero quizá menos conocidos por el lector cubano. Esta coralidad permite ofrecer una imagen mucho más rica de la práctica actual del género en Hispanoamérica. Son textos donde "contar" deviene una epifanía, un acto sincero en el que asoman conflictos y sentimientos universales abrazados a otros que se afincan en la existencia de nuestro tiempo.
Realizada de cara al mercado del libro en la isla, en su prólogo, el propio antólogo escribe que "se incluye a un grupo de cuentistas originarios de diecisiete países de Hispanoamérica, nacidos en el lapso de los años cuarentas a los setentas de la pasada centuria, quiere esto indicar, una porción significativa entre quienes representan algunos de los estilos más audaces y sugerentes de los últimos decenios, esos que de manera vaga aunque real solemos ubicar en la posmodernidad, pero no en la de fisonomía conservadora y nihilista, sino en esa otra más inquieta, contestataria y humanista de nuestra otredad regional, tendencia cuyas señas sugieren, sin renunciar a su timbre personalísimo, los textos compilados, obras escritas en el período que se extiende de la década del ochenta a los albores de este siglo XXI".
"Pero semejante integración no podía circunscribirse a unos cuantos nombres ya consagrados en la historia de la literatura contemporánea. Muy por el contrarío, para exponer con rigor la magnitud cualitativa y expansiva de los estilos posmodernos simbolizados en este encuentro, era obligado ensanchar el espectro de los seleccionados, ofrecer a los lectores de nuestro país y a los jóvenes, en particular, un paisaje algo más heterogéneo y complejo de este proceso literario, insinuar cómo sus hallazgos estéticos no culminan en aquellos creadores más familiares a los cubanos (los cuales, desde luego, tampoco aquí podían faltar) como Isabel Allende, Mempo Giardinelli, Luis Britto García, Laura Antillano, Marilyn Bobes, Ana Lydia Vega, Raúl Pérez Torres, Eliécer Cárdenas, Raúl Vallejo Corral, Dante Castro Arrasco y Mayra Santos-Febres, sino que se multiplican con similar brillantez en los enfoques y tesituras de otros autores con análogo o cercano renombre internacional pero que son quizá solo conocidos a medias por nosotros o aún totalmente desconocidos, nos referimos, por ejemplo, a escritores de la clase de Fernando Ampuero, José Napoleón Oropeza, Liliana Heker, Roberto Solano, Marco Tulio Aguilera Garramuño, Cecilia Abzats, Rosa Beltrán, Roberto Burgos Cantor, Hugo Burel, Edmundo Paz Soldán, Alberto Fuguet, Cristina Civale, Giovanna Benedetti, Ana MaríaJaramillo, Rodrigo Rey Sosa, Sergio Gómez, Dante Barrientes Tecún, Carlos Verdúguez, Marco García Falcón y tantos otros, entre los que no faltan algunos cuyas carreras son todavía jóvenes pero de resultados cualitativos impresionantes".
En consecuencia, s¡ bien en esta polifonía no concurren todas las voces que merecerían estar (lo cual tampoco sería viable), sí nos parece que las decenas de registros contenidos dan una visión bastante representativa de lo que está ocurriendo en nuestros países en el arte de contar, desde México y Centroamérica pasando por el Caribe hasta la América del Sur.
Investigador, crítico, profesor universitario, Doctor en Ciencias Filológicas por la Universidad de La Habana y jefe de redacción de la revista de estudios literarios Anuario L/L. Es miembro del Ateneo de Teoría y Crítica del ICL, de la UNEAC y de la Sociedad Económica de Amigos del País. Entre los premios y menciones obtenidos destacan: Plaza de ensayo (1980); premio de ensayo Pinos Nuevos (1995); Razón de Ser (1996); Premio Nacional de Investigación de la Academia de Ciencias de Cuba (2003). Es autor, entre otras obras, de ¿Qué es el postboom? (1996). Trabajos suyos han aparecido en diferentes publicaciones de Cuba y Latinoamérica.
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