

«Ramón Alejandro no es sólo un excelente pintor de frutas colosales y artefactos vivientes que ya ha marcado su impronta en la pintura cubana contempóranea, sino también un formidable conversador, capaz de cautivar tejiendo conceptos e ideas atrevidas y desenfadadas con sus múltiples experiencias unidas a la creación, a los artistas y escritores de una generación de hambrientos de vida. Otrolunes estuvo en su casa de París y lo dejó hablar para deleite de los lectores.
Además de los textos de personalidades como Roland Barthes, Guillermo Cabrera Infante, Roger Callois y Severo Sarduy, entre otros, incluimos en este dossier un largo fragmento de su novela Adua, la pedagoga, un excelente y divertido fresco de los años locos de un grupo de artistas cubanos que coincidieron viviendo, trabajando, sobreviviendo en París después del triunfo de la Revolución, entre ellos Severo Sarduy y Néstor Almendros.
Haber estado cerca de Ramón Alejandro preparando este dossier ha sido un verdadero placer, una aventura de los sentidos y una enorme satisfacción intelectual.»
Por
Uriel
Quesada
Con el tiempo y la experiencia he desarrollado cierta habilidad para percibir el momento en que asuntos de género se intersecan con formas de poder, especialmente si en ese cruce saltan chispas de discriminación u homofobia.
Por
Amir
Valle
Me mira y me dice que su padre murió creyendo que los tiempos de Hitler fueron mejores. Un disparate, piensa ella, y yo me digo, sin comentárselo, que es mucho más que un disparate, casi como una blasfemia, o un crimen. Su padre, confiesa, es uno de esos muchos alemanes y personas de otras partes del mundo que pretenden desconocer el holocausto nazi.
Por
Alejandra
Costamagna
La compañía catalana del Teatro Lliure acaba de estrenar en Chile 2666, basada en la monumental novela póstuma de Roberto Bolaño. ¿Qué hacer con las 1125 páginas del libro? ¿Cómo resumir las cientos de microhistorias contenidas en las cinco partes de la novela? ¿Cómo trasmitir la perfección que a ratos alcanzan los fragmentos [...]
Por
Elidio la torre
lagares
Esta novela celebra la muerte y los muertos —y un cadáver es un cadáver es un cadáver— como una inevitabilidad de la vida. Aquí todo caduca: los sueños, la realidad, el amor, el sexo, la vida y los actos.
Por
Edmundo
Paz Soldán
La filósofa Hélène Cixious intentó capturar la esencia de Lispector a través de comparaciones: "Si Kafka fuera una mujer; si Rilke fuera una escritora brasileña judía nacida en Ucrania; si Rimbaud hubiera sido una madre, y hubiera llegado a cumplir cincuenta años, si Heidegger hubiera sido capaz de dejar de ser alemán… En este ambiente escribe Lispector".
Por
Ladislao
Aguado
Mi país no existe. Existe, eso sí, una isla llamada Cuba y avecindada en las aguas poco clementes del Mar Caribe. Por lo demás, cualquier trámite no pasa de ser un asunto más entre la geografía y yo.
Por
León
de la Hoz
Sí, el mundo está de cabeza y en tiempos de crisis —¡santa palabra!— los gobiernos, ya sean de izquierda o derecha, amparan su incapacidad en lo políticamente correcto y demagógico que es "lo social". Sin ir más lejos y salvando las distancias Franco lo hizo en España. En Cuba eso es un dogma y también todo está de cabeza, sólo que desde hace tiempo...