Otro lunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Septiembre 2008. Antilde;o dos. Número cuatro

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Datos de la revista, mayo 2007, año 1, número 01
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Poemas inéditos

Félix Luis Viera

Bajo esta llovizna

Bajo esta llovizna
en medio de este frío
entre estas calles anchas y arboladas
brillantes por el asfalto negro
¿se habrá de detener tu corazón?
¿Se detendrá tu corazón dentro del Gran valle?
¿Regresarás a la patria convertido en una bolsita de cenizas?
Inerte, ¿harán volar tu corazón hecho cenizas
cual pájaro hecho cenizas
por sobre la inmensidad del Golfo
hasta la tierra donde una vez tú cantabas?
¿Habrá de detenerse tu corazón dentro de este frío donde siempre
es medianoche?
Junto a esta grisura de los árboles
del atardecer
de la avenida tuya de cada día
¿habrá de detenerse una agrisada tarde tu corazón?
tu tan jodido corazón
tu corazón lleno de bilis
tu corazón con tantas muescas de derrotas
¿habrá de detenerse
bajo la densidad de este cielo,
pisoteado por la lluvia ácida,
envuelto en la densa capa del olvido?

Candorosas putas de mi patria

Candorosas putas de mi patria
lejos, desde esta gigantesca ciudad yo las saludo
yo las amo en la distancia
muchachas que soñaron como yo una vez con el porvenir del oro
equitativamente repartido.
Putas mías
putas filólogas ingenieras médicas economistas lánguidas
licenciadas
que se han vendido a un italiano gordo dueño de un taller de mecánica
a un gastronómico sueco
a un trailero mexicano
a un canadiense que corta el césped de los jardines ajenos
a un español especialista en longanizas
a un portugués ratero
yo las quiero putas mías
yo las quiero y les canto y soy vuestro defensor
muchachas
adolescentes
cuyos padres les dijimos que el hambre jamás entraría en vuestro reino
puesto que era
asunto de otras latitudes
cuyos padres les aseguramos
que aquellos que hoy las poseen por cuatro dólares
eran miserables sin valor para construir un porvenir ausente del oprobio
cuyos padres les aseguramos
que cantaríamos a las cinco de la tarde
cada día
en las colinas que levantábamos donde habríamos de cultivar flautas y
guitarras
Putas de la patria mía
muchachas adolescentes licenciadas en proyectos perdidos
yo las quiero
y las convoco a seguir amando cuando llegue el momento.

Hija mía:

Hija mía:

Cómo huye el tiempo:
hoy cumples 20 años
Hoy, 20 de febrero del 2000
cumples 20 años
20 el 20 del 2 del 2000
y es domingo
(ésta es la cábala)
y no tenemos pastel
(sólo la distancia para celebrar)
Pero te tengo una sorpresa:
he revisado el fondo de los mares
y hay margaritas
Sí, no debemos preocuparnos:
en el fondo de los mares hay margaritas
y hay personas que aman y cuidan a estas flores
He revisado el fondo de los mares y hay margaritas

Cuando yo me fui tú tenías 15 años
Hace 5 años que no celebramos, juntos, tu cumpleaños
Hoy otra vez no tenemos pastel de cumpleaños
(sólo la distancia para celebrar)
Hace 20 años naciste y yo te sentí hermosa como un canto que comienza a nacer
y tu piel y tus cabellos recién acabados de llegar al mundo
eran como las postales que en la escuela de mi niñez
enseñaban las plantas del maíz madurado

Hace 20 años naciste y nunca hemos tenido una pecera
Y cuando naciste aún tu padre no creía posible que llegaría el día del espanto:
entonces él se dedicaba a sembrar las luces en los inmensos aeropuertos
por donde entrarían las naves cargadas de luz.

Qué interminable ha sido el camino
qué escabroso
qué agotador

Hoy cumples 20 años

20 el 20 del 2 del 2000
y es domingo
y no tenemos pastel
ni estamos juntos
(sólo tenemos la distancia para celebrar)
Pero te tengo una sorpresa:
he revisado el fondo de los mares y hay margaritas.
Sí, no debemos preocuparnos:
en el fondo de los mares hay margaritas
y hay personas que cuidan y aman a estas flores
He revisado el fondo de los mares y hay margaritas.

Isla de Cuba, Patria,

Isla de Cuba, Patria,
cuántas guitarras han sido rotas en tu nombre
cuántos cuervos te han violado luego de haberte proclamado doncella
nuevamente
cuántas muchachas han mordido el polvo de su Sueño
luego de que el azulísimo mar se ha hecho rojo con la sangre de sus amores
cuántos niños han perdido sus globos bajo el trueno prometedor de la Justicia

Isla, que jamás nadie vuelva a decir quien es el poeta, tú,
como tiene que ser, con nombre de mujer,
eres el poeta,
que otra vez nadie y jamás te llame verde cocodrilo
que otra vez nadie haga
en tu nombre y con tu propia linfa
las cuerdas que habrían de asfixiarte

Cuántas gonorreas, cuántos chancros
han depositado en ti tus salvadores
cuántos blandiendo el rojo matiz de la poesía
han encadenado tus ojos, han
lanzado en aviones de papel la mentira de ti como una fruta plástica

Isla, amor mío, sangre que no termina,
¿dónde te hallas en esta noche, dónde
que tus boleros no me alcanzan,
dónde que aquellas mujeres no me afierran los tímpanos con sus risas como
pájaros que estallan? ¿dónde los negros que no llegan acezantes, tautológicos,
serenos como sierpes en fuga?
¿dónde las negras que no me asaltan con sus culos como bastiones bíblicos?
Y ¿dónde? ¿dónde aquellas mulatas
que no se hallan precisamente "en todos los puntos cardinales"
sino donde sabemos que están los que sabemos? esas mulatas que algún
juglar fuereño habrá querido convertir en un afiche,
esas mulatas que bajo las nieves de los relámpagos consagran la hostia

Dónde
amor mío
en esta noche cuando
me dueles en toda la boca
cuando
inútilmente
te busco en el lejano frío.

Lejos de la patria has conocido a una mujer

Lejos de la patria has conocido a una mujer
que tiene una pecera
y que en las noches se arrulla con el viento lunar.
Ella te salvó del frío y de la constante, inmensurable soledad
en la inmensa ciudad donde nadie te amaba.
Tú estabas lejos de la patria
o mejor dicho tú en ti habías extraviado la patria
y los senos de esta mujer te hicieron encontrarla,
los jugos de su interior te dieron las franjas
de las banderas de tu patria que habías extraviado.

Ella bajaba cuatro pisos para verte
en los amaneceres donde tú no te hallabas el lugar de la boca
y ella te amaba creo que como se ama
un espectáculo largo tiempo admirado y pretendido,
su sexo se asemejaba al pastel que quisiste
cuando niño:
era tierno y crujiente y parecía recién sacado
de un horno tibio,
su vientre se parecía a la patria
porque uno no quisiera abandonar su calidez,
una mujer morena cuyos ojos eran los más temibles retadores de la noche.
Sus senos debieron ser esculpidos por aquel que supo
sembrar el néctar en la piedra.
Tu chupabas sus senos como si fueran
la última baraja marcada.
Ella te sacaba todos tus jugos
y el tintineo de su voz
te hizo asegurar
que algún día los hombres se amarían
de modo que la patria comenzara en un prado
y terminase en las piernas de una mujer
y en las manos de un hombre sobre esas piernas.
Era morena y furtiva en las mañanas y antes de llegar a ti
ya su sexo había probado el rocío.
Tu supiste que sus nalgas habían sido tocadas por Cristo
y por eso jamás morirían.
Era morena como el sol que cae tras las montañas
en la enorme Ciudad.

Mis hijos me envían cartas como si el hijo fuera yo,

Mis hijos me envían cartas como si el hijo fuera yo,
me aconsejan que no beba, que fume poco, que no salga en las noches,
que escuche rancheras y corridos
en soledad.
Un año sin ver a mis hijos tiene el peso de todas las guerras,
me ha matado mil veces,
un millón de veces he visto mi sangre correr por los tragantes.
Mi hijo es dorado como una espiga dorada
y sus ojos tienen el color emergente después de la furia,
él ha sido tierno y cuando tenía 9 años
yo le escribí un poema pidiéndole que nunca abandonara esa ternura
y así lo hizo,
él fue mi gran amigo y me enseñó a jugar como yo no sabía
y hoy seguimos siendo amigos y si ya no podemos jugar juntos
nos escribimos cartas con las reglas del juego que vendrá,
estamos tan seguros de la esperanza que ya no nos importa la esperanza.
La voz de mi hija se escucha por doquier en la enorme ciudad,
es la voz de tantas muchachas y del Primavera que canta en el fresno
y son sus ojos los del colibrí que a diario viene a saludarme en la ventana,
yo he visto su voz en los cientos de aviones que parten el cielo de la noche,
he escuchado sus ojos
en los violines que dictan la penúltima lágrima,
en mis cartas le he dicho que se cuide de los poetas de la patria,
que se cuide de los poetas,
son los poetas los que afirman que la patria es una naranja
son los hacedores de nuevos emblemas
son entes peligrosos que anidan debajo de los nidos
son veleidosos, promiscuos, inconstantes
y siempre se hallan seguros de amar a la hija del poeta,
pero son también le digo quienes saben fabricar la pólvora que salva las
heridas,
son los que aman.
En mis carta le aviso
que se cuide del Cuervo:
que le obedezca
que le asienta,
las barbas del Cuervo están teñidas de azul
y con ellas el caza a las muchachas que andan en busca de su príncipe,
y con sus ojos rojos
mata.
Mi hijo y mi hija
nunca han tenido una pecera.

Las putas de la Merced

Las putas de la Merced
serán tal vez las más tristes de la ciudad de México.
Las he visto caminar al atardecer
como una canción que quiere derrumbarse en cada nota,
más pálidas que la leche
las putas de la Merced tienen los ojos
tras cuatro cuevas
y si alguien amase a la poesía
abjurará de ella cuando vea a las putas de la Merced:
no será posible amar a nada
al menos durante 72 horas
después de conocerlas,
en la Plaza
las putas de la Merced
parecen muchachitas que han abandonado las escuelas bajo el fragor de un
bombardeo,
son las putas más baratas de la gigantesca Ciudad,
por 20 pesos averiguan cualquier entraña
sacan cualquier zumo
por 40 se juegan el sida a la Ruleta Rusa
por 60 serían capaces de montar un cadáver.

En las pálidas tardes de la Merced
las putas pálidas en la palidez de la Ciudad empalidecida por la contaminación
parecen arbolitos que se desprenden de la tierra
o proyectiles rotos inmediatamente después del disparo.

Si yo supiera rogar pediría un salón luminiscente para ellas
donde aprendiesen a tomar los cubiertos
a limpiarse los labios con las más delicadas servilletas según marcas
a leer de corrido
a escribirle cartas al Presidente de la República
reclamando un puesto en el Senado
o un papel protagónico en la próxima telenovela,
todas uniformadas de rosa en el gran salón luminiscente
donde tendrían hijos y lentejuelas y tarjetas de crédito
donde el agua del baño sería azul y las noches transcurrieran
en la inmediatez y el dulzor que precede al arribo a la clase media.
Si yo supiera rogar.

Las putas de la Merced siguen naciendo
ahora mismo están naciendo cuatro
y ahora mismo están naciendo 200 hombres
que habrán de penetrarlas por unas monedas sacadas a la calle o al prójimo
dentro de 14 años.
Y nosotros aquí,
como si nada,
hablando y hablando
y hablando.

Son 3 millones de perros callejeros

Son 3 millones de perros callejeros
Según dicen las crónicas
muchos de ellos se perdieron
o fueron olvidados por sus dueños
varias revoluciones atrás
En las noches ladran como llamando a los fantasmas de otros perros,
son incansables ladrando por las noches
En ciertos momentos yo he sentido que son "mis perros",
tal vez porque como a ellos me ha penetrado el abandono,
me he visto perdido entre las arboladuras de la enorme Ciudad
o he sentido que debo conseguir fantasmas para paliar las trece soledades
Son mansos
(parecen perros que no tienen dientes)
y a veces los he sorprendido acariciando una pared, el tronco de un árbol,
las puertas de un garaje:
debe ser porque nadie los acaricia
(son perros sucios y malditos, comilones y vagos
que ni siquiera sospechan
qué significa ser una mascota)
Ellos cagan el aire del Gran Valle
ellos ejecutan cuatro deposiciones diarias dentro del Gran Valle
y han enfermado los ojos de mujeres y niños
Nadie los quiere
son perros callejeros perdidos en la Historia
ni siquiera un político de Harvad
podría calcular cuánta cantidad de excrementos de perro
ofrendan diariamente a la Ciudad los 3 millones de perros callejeros
Porque ellos infectan diariamente el aire de la gran Ciudad
y ya han sido acusados de enmustiar los tulipanes y las rosas
los colibríes y las tórtolas
los helechos, las gladiolas
el carmín, el rímel
de ciertas damas
las corbatas de algún ejecutivo

Son sucios y malignos
callejeros y parias
vagos y ladradores

Nadie los ama
Nadie los ama
Vámonos, perros.

Mienten los diarios:

Mienten los diarios:
Son apenas unos cuantos los delincuentes, los asesinos en la ciudad de México
Mienten cuando dicen que ya la Ciudad apenas resulta vivible
que viene siendo un planeta ingobernable
que la sangre la satura al extremo de que las coladeras se atragantan
que los muertos en asaltos, secuestros, balas perdidas
ya no caben siquiera en la memoria más robusta

Mienten los diarios:
aún no ha pasado nada
absolutamente nada
La Ciudad en verdad estaría en crisis
ese día en que los 14 mil niños de la calle se hagan asaltantes
cuando la interminable legión de limosneros se hagan asesinos
cuando las 12 mil putas sin trabajo se compren una pistola nueva
cuando se enrabien los 3 millones de perros callejeros
Cuando la caravanas de ciegos que cantan y piden en el Metro
comiencen a disparar al azar
cuando los cojos, los paralíticos, los lisiados sin trabajo
comiencen a restituirse sus partes arrancando piernas, brazos, narices
a los ejecutivos

Mienten los diarios
la Ciudad es un paraíso,
cuando deje de serlo entonces no alcanzarán sus 123 cementerios

Entonces sí:
cuando los 4 millones y medio de pobres en "extrema pobreza"
salgan dispuestos a comerse las gladiolas
cuando los 800 mil niños trabajadores tomen por sorpresa los campamentos militares y los llenen de lápices
cuando el Sol coincida con las 50 mil toneladas diarias de basuras en la calle, y haga la Flama
cuando el millón y medio de alcohólicos caigan muertos en la última borrachera
y se haga el hedor y el monte de miasmas
entonces sí no alcanzarían las 952 mil 700 líneas telefónicas de la ciudad para avisar del desastre

Mienten los diarios
esta ciudad es aún lo más cercano al Paraíso que se pueda ver

Hay ocho mil microbuses que podrían precipitarse ahora mismo contra los jardines
hay tres millones de pistolas que nadie sabe dónde están

Ah, entonces sí:
cuando los 536 mil indígenas que no hablan español y no tienen con qué comer en lengua alguna
decidan asesinar en su idioma natal

Entonces sí la ciudad sería ingobernable, caería en crisis
entonces ya no serían 200 asaltos diarios con violencia
entonces ya no serían 17 casas asaltadas diariamente
entonces ya no sería un auto robado cada siete minutos
entonces ya no serían 5 niños convertidos en niños de la calle diariamente
entonces no serían tan sólo 750 bandas delictivas en la Ciudad
entonces no serían 1,066 tianguis
entonces no serían 12 niños anémicos naciendo diariamente

Mienten los diarios, exageran
esta ciudad está en calma
todavía no ha pasado nada.


Félix Luis Viera

Poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado los poemarios: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la UNEAC, 1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas), Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba) y Poemas de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba); los libros de cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras Cubanas. Reedición 1986) y Precio del amor (1990, Editorial Letras Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003) y la novela corta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Editorial Capiro, Cuba, 2002).

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo es considerado un clásico del género en su país. Varias de sus creaciones han sido traducidas a distintos idiomas y forman parte de diversas antologías publicadas en Cuba y en el extranjero. En su país natal recibió diversas distinciones por su labor en favor de la cultura. Fue director de la revista Signos, de proyección internacional y dedicada a las tradiciones de la cultura.

Su más reciente novela, Un ciervo herido —que aborda el tema de las UMAP,eufemísticamente llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción y, en realidad, campos de trabajos forzados establecidos en Cuba en la década de 1960—, ha recibido un notable reconocimiento de la crítica y de los lectores y ha circulado en España, Puerto Rico, México y otros países; durante cinco meses estuvo entre los libros más vendidos en Miami y ha sido traducida al italiano por la editorial L´Ancora del Mediterráneo. En Italia ha sido objeto de un notable reconocimiento de la crítica especializada, así como de los lectores.

Tiene en proceso editorial su novela El corazón del rey, que refleja los primeros pasos de la instauración del socialismo en Cuba, en la década de 1960, y actualmente trabaja en el poemario La patria es una naranja, inspirado en la añoranza de su tierra natal y en sus vivencias en México, donde radica desde 1995.

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Sumario

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Con Jaime Suchlicki

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Con Plinio Apuleyo Mendoza

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Con Zoé Valdés

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Punto de mira

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