

(Fragmento)
Máquinas por doquier, máquinas para someter y para ganar. Aquí, en imágenes, otras máquinas. En principio nos preguntamos: ¿Por qué? Y, además, ante cada una de ellas esta pregunta se transforma en: ¿Por qué estas máquinas, para qué? Se sabe que extraer una información acelera, en el organismo interrogado, el movimiento de la entropía. Mediante este proceso, desde una pregunta a la pregunta, se desencadena la posibilidad de un tercer grado, la muerte, es decir, el desgaste completo de energía.
Pequeño modo de empleo: El Alejandroide está siempre/nunca trabajando. Cuando se le observa dicho trabajo está como en suspenso. Por lo demás, puede ser que cada uno de nosotros sea la materia pero diferida. Lo importante en la relación con él es justamente lo diferido. Así, en el lapso de un retraso, podemos disfrutar de la duración circular de sus CUERPOS ESFÉRICOS, mientras esperamos ser enganchados por sus DIENTES agudos. Sin embargo, en la tensión dialéctica de la espera, el Alejandroide es como lo imposible: ahí nada depende del azar sino de toda la voluntad.
Por
Uriel
Quesada
Con el tiempo y la experiencia he desarrollado cierta habilidad para percibir el momento en que asuntos de género se intersecan con formas de poder, especialmente si en ese cruce saltan chispas de discriminación u homofobia.
Por
Amir
Valle
Me mira y me dice que su padre murió creyendo que los tiempos de Hitler fueron mejores. Un disparate, piensa ella, y yo me digo, sin comentárselo, que es mucho más que un disparate, casi como una blasfemia, o un crimen. Su padre, confiesa, es uno de esos muchos alemanes y personas de otras partes del mundo que pretenden desconocer el holocausto nazi.
Por
Alejandra
Costamagna
La compañía catalana del Teatro Lliure acaba de estrenar en Chile 2666, basada en la monumental novela póstuma de Roberto Bolaño. ¿Qué hacer con las 1125 páginas del libro? ¿Cómo resumir las cientos de microhistorias contenidas en las cinco partes de la novela? ¿Cómo trasmitir la perfección que a ratos alcanzan los fragmentos [...]
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Elidio la torre
lagares
Esta novela celebra la muerte y los muertos —y un cadáver es un cadáver es un cadáver— como una inevitabilidad de la vida. Aquí todo caduca: los sueños, la realidad, el amor, el sexo, la vida y los actos.
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Edmundo
Paz Soldán
La filósofa Hélène Cixious intentó capturar la esencia de Lispector a través de comparaciones: "Si Kafka fuera una mujer; si Rilke fuera una escritora brasileña judía nacida en Ucrania; si Rimbaud hubiera sido una madre, y hubiera llegado a cumplir cincuenta años, si Heidegger hubiera sido capaz de dejar de ser alemán… En este ambiente escribe Lispector".
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Ladislao
Aguado
Mi país no existe. Existe, eso sí, una isla llamada Cuba y avecindada en las aguas poco clementes del Mar Caribe. Por lo demás, cualquier trámite no pasa de ser un asunto más entre la geografía y yo.
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León
de la Hoz
Sí, el mundo está de cabeza y en tiempos de crisis —¡santa palabra!— los gobiernos, ya sean de izquierda o derecha, amparan su incapacidad en lo políticamente correcto y demagógico que es "lo social". Sin ir más lejos y salvando las distancias Franco lo hizo en España. En Cuba eso es un dogma y también todo está de cabeza, sólo que desde hace tiempo...