

El niño que escucha contar una historia no soporta que la interrumpan. Siempre preguntará, impaciente y ávido: "¿Y después?" El hombre que pertenece a la Historia querrá lograr un movimiento en retroceso para poder remontarse a los orígenes: "¿Y antes?", preguntará, interrogando las huellas, las tumbas, los ejércitos olvidados. Poeta es el que sabe fijar en una imagen que tiene el peso de la evidencia, el instante suspendido entre el "antes" y el "después". Las máquinas voladoras o terrestres que nos muestra hoy Alejandro tienen el poder de devolverme la emoción que sentí al descubrir L’Ile a Hélices Jules Verne o La 40 HP Caméléon de Paul d’Ivoi. Presentadas en perspectiva aérea, en acción y en estado de reposo, pintadas con colores atractivos, ajustadas con la exactitud minuciosa de una obra maestra de orfebrería, dichas máquinas parecen pertenecer a cualquier ritual de los sindicatos actuales de un país que existe en algún lugar y del cual no sabemos nada. En cualquier sitio, a la vez por debajo y por encima del tiempo, en cualquier oasis en el Sahara del sueño, allí donde se pueden ver con los ojos cerrados las sorprendentes máquinas de Alejandro, silenciosas y magníficamente inútiles en la noche de lo imaginario.
Por
Uriel
Quesada
Con el tiempo y la experiencia he desarrollado cierta habilidad para percibir el momento en que asuntos de género se intersecan con formas de poder, especialmente si en ese cruce saltan chispas de discriminación u homofobia.
Por
Amir
Valle
Me mira y me dice que su padre murió creyendo que los tiempos de Hitler fueron mejores. Un disparate, piensa ella, y yo me digo, sin comentárselo, que es mucho más que un disparate, casi como una blasfemia, o un crimen. Su padre, confiesa, es uno de esos muchos alemanes y personas de otras partes del mundo que pretenden desconocer el holocausto nazi.
Por
Alejandra
Costamagna
La compañía catalana del Teatro Lliure acaba de estrenar en Chile 2666, basada en la monumental novela póstuma de Roberto Bolaño. ¿Qué hacer con las 1125 páginas del libro? ¿Cómo resumir las cientos de microhistorias contenidas en las cinco partes de la novela? ¿Cómo trasmitir la perfección que a ratos alcanzan los fragmentos [...]
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Elidio la torre
lagares
Esta novela celebra la muerte y los muertos —y un cadáver es un cadáver es un cadáver— como una inevitabilidad de la vida. Aquí todo caduca: los sueños, la realidad, el amor, el sexo, la vida y los actos.
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Edmundo
Paz Soldán
La filósofa Hélène Cixious intentó capturar la esencia de Lispector a través de comparaciones: "Si Kafka fuera una mujer; si Rilke fuera una escritora brasileña judía nacida en Ucrania; si Rimbaud hubiera sido una madre, y hubiera llegado a cumplir cincuenta años, si Heidegger hubiera sido capaz de dejar de ser alemán… En este ambiente escribe Lispector".
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Ladislao
Aguado
Mi país no existe. Existe, eso sí, una isla llamada Cuba y avecindada en las aguas poco clementes del Mar Caribe. Por lo demás, cualquier trámite no pasa de ser un asunto más entre la geografía y yo.
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León
de la Hoz
Sí, el mundo está de cabeza y en tiempos de crisis —¡santa palabra!— los gobiernos, ya sean de izquierda o derecha, amparan su incapacidad en lo políticamente correcto y demagógico que es "lo social". Sin ir más lejos y salvando las distancias Franco lo hizo en España. En Cuba eso es un dogma y también todo está de cabeza, sólo que desde hace tiempo...