

Vargas llosa está feliz, exultante. A la hora de la comida en el parador de Gil Blas (Santillana del Mar), nos cuenta detalles del ambicioso proyecto novelístico en el que se ha embarcado. Habla con pasión de Roger Casement, el irlandés de quien tuvo noticia por primera vez al leer una biografía de Conrad: él fue quien acompañó al autor de Corazón de las tinieblas en su viaje al Congo. Casement, nacido en Irlanda en1864, era un típico colonialista europeo, hasta que los abusos de los belgas en el Congo lo hicieron cambiar de opinión y se convirtió en un antiimperialista. Recibió los honores más importantes de la Corona británica, al mismo tiempo que contrabandeaba armas para los nacionalistas irlandeses (Efraín Kristal me susurra: "Esto parece una versión de ‘Tema del traidor y del héroe’"). La Corona británica lo llevó a juicio; cuando las voces más destacadas de la intelectualidad inglesa —Chesterton, Conrad, Conan Doyle— salieron en su defensa, la Corona mostró unos diarios que decía haber hallado en poder de Casement y que no dejaban lugar a dudas en cuanto a la homosexualidad de Casement, y a su predilección por los adolescentes. Cuando Casement, interrogado sobre si los diarios los había escrito él, no dijo nada en su defensa (tampoco aceptó haberlos escrito), Conrad y otros le quitaron el apoyo. Casement fue encontrado culpable y colgado en 1916.
Vargas Llosa nos cuenta que en poco tiempo viajará al Congo, y que el próximo año planea pasar seis meses en Irlanda. Alguien en la mesa sugiere que el nacionalismo de Casement va a contrapelo de las ideas de Vargas Llosa, que ha escrito con mucha lucidez acerca de los peligros del fanatismo nacionalista. Vargas Llosa acepta la contradicción, lo cual no es nada nuevo en su trayectoria: muchas veces, el novelista le ha llevado la contraria al intelectual.
Casement parece en principio un personaje salido de La guerra del fin del mundo. Un personaje complejo para una novela épica. La pregunta, entonces, es: ¿cómo se conjuga esta típico proyecto vargasllosiano con las preocupaciones más recientes del escritor hipano-peruano? Vargas Llosa dice que hasta el momento hay dudas acerca de la autenticidad de los diarios de Casement, y él tiene su propia teoría acerca del silencio de Casement al respecto: cree que Casement escribió los diarios, pero que lo que se cuenta en ellos no ocurrió de verdad. "Los diarios eran más bien sus fantasías", sentencia. Recuerdo el prólogo a Al pie del Támesis, la nueva obra teatral de Vargas Llosa, en el que escribe que sus preocupaciones hoy tienen que ver con "la ficción y la vida, el papel que aquélla juega en ésta, la manera cómo una y otra se alimentan, confunden, rechazan y complementan en cada destino individual…". Así, Casement se convierte en un personaje más cercano al Somocurcio de Travesuras de la niña mala que a cualquiera salido de sus grandes novelas épicas anteriores. Y el nuevo proyecto de Vargas Llosa es, así, una condensación y actualización de las temáticas, la poética y la estética presentes en toda su obra.
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