OtroLunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Agosto 2009. Antilde;o tres. Número nueve

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Datos de la revista, agosto 2009, año 3, número 09
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Poemas

 

Juana Vázquez Marín

 

Barrios de tiempo

Al fin ha surgido la periferia en mi vida
y el centro que recorría día a día como gacela
se desmoronó en barrios sin destino
entrelazados con el ruido de carcoma
material de segunda
y pájaros  trazando ángulos invertidos.

No me reconozco entre esta cumbre de ladrillos aislados
pues es un barrio fuera de mí.

¿Por qué se perdió el claro tintinear del cálido bar de al lado?
¿Ese trasegar de muchachas veloces
moldeando caderas en sus mínimas faldas
cuando el tiempo sentado sonreía y se tomaba un martini?

Estoy desorientada
entre bloques de edificios extraños
que en soledad crecieron
como un tumor maligno
invadiendo mi anillo de cintura.

¿Cómo vine a parar a estos barrios de tiempo?
............................................
..........................................
..........................................

Miro en las alcantarillas de las palabras
y se oye el paso cansado de los años
en remolinos de papel sepia.

¿Cómo llegué tan rápida  a estos barrios de tiempo?...

Hoy estoy ciega

Hoy no tiene cataratas el visor de la vida.
Me levanto bañada en la luz
del cielo para abajo
sin pasar por el misterio de las palabras
que se han olvidado de su origen
y del amplio muro de sombra de lo no dicho.

Afilo el lápiz de los números
de cada cosa.
Debo comprar
4 yogures
2 kilos de tomates 1 de arroz y 4 manzanas.
Cojo el bolso.
Está en el armario.
Lo recuerdo claramente.
El mundo es visible
lo abarco con mi mirada.

Se deshabita mi casa de susurros de eternidad.

Son las 10 de la mañana a las 12 tengo que estar en la facultad.
Debo darme prisa en corregir estos 20 exámenes.
Echo las cuentas de la vida
resto sumo divido...
Todo está desvelado
no hay penumbra
ni lluvia de palabras.

Hoy veo todo con claridad pues todo cuadra.

Hoy estoy ciega.

Café Gijón

Su realidad tenía fiebre
estaba enferma y se había acostado en un rincón del domingo.

A pesar de que le había nacido la voz
sus palabras estaban vacías
y solo perseguían la alucinación sonora
para ahuyentar la soledad.
Sin embargo
no más que un traspiés en el umbral del poema
y podía regresar de nuevo
al rincón del tedio en que habitaba.

Pero no… se echó los cabellos hacia atrás.
Sonrió.
Se pintó los labios.
Se puso tacones
y entró en el poema por la puerta de lo real.
Pidió un whisky
tomó un sorbo
miró intensamente al camarero
se metió las manos en los bolsillos
y salió del tugurio
para entrar de nuevo por la puerta del Café Gijón.
“ERA…”

Desaparecer en un poema

Hay barrios periféricos
doloridos
sollozantes
con ortigas humedad moho...
Ventanas golpeadas
abofeteadas
maltratadas...
Beben la sangre negra del óxido.
Pequeñas encinas
higueras retorcidas amenazantes
flores silvestres
mudas
iletradas...
y sobre todo nadie
nadie
nadie...
Su amo es el polvo
los racimos de voces apagadas
esos rostros que no han llegado a rostros
helando el azul
y poniendo la basura
junto a los gatos y la ceniza.
Son barrios  convertidos en perros tristes y esclavos

No tienen el valor
para desaparecer en un poema
ahorcando su voz
del texto siniestro  de la vida.

Pero dejó intacto tu nombre en mi boca

Y llegó la niebla escondida en la lluvia de la tarde
y borró a los niños de la plaza
que jugaban con besos
y pintaban  los labios de la luna
agarrados a su falda de domingo.
Y se fue casa abajo
y se puso en el umbral de  las palabras
y se confundió con  el gris de mis ojeras
y asaltó los campos de amapolas
para que los niños no pudieran
alcanzar la escalera del cielo.

Llegó la niebla y borró todo
hasta mis labios pintados de rojo
pero dejó intacto tu nombre en mi boca.

En el vaso de cerveza

Me rodeo de libros premonitorios
oráculos y posos de café
pero alguien me impide acercarme  a ti.
Te me resbalas de entre los días
y desapareces en una esquina
donde me roban a punto de navaja  hasta tu nombre.

Y se secan las horas de la noche
de tanto buscarte en tabernas y bares.

Quizá las huella de tus labios
en el vaso de cerveza
hagan sangrar tu nombre en la memoria de sílabas
junto al rincón  de cualquier madrugada.
O quizá en el bar de la esquina
me lo alquilen para los fines de semana.

Hoteles y Fantasmas

Habitación 212...
Despierto en el alfabeto de un poema de noche.
Es día abierto de luz como una sandía dulce.
Desayuno a sabor de su cuerpo.
Me echo  sus palabras prohibidas en el café.
Tal vez la leche es el pentagrama de su voz.

Paso por su habitación
222.
Nos vamos a ir.
Vacía.
Una señora arrastra su pequeña maleta Loewe
por los pasillos.
El silencio cubre las alfombras de ausencia de pisadas.
¿Qué fueron entonces sus llamadas a media noche
para intercambiar su habitación?
¿Qué es la calidez de mi cuerpo hecho recuerdo?
¿Lo habré soñado todo?
¿Habré inventado también a él?

Nunca más dormiré en hoteles.
Están llenos de fantasmas y duele tanto…

Me apuñalas el pecho con un SMS de sangre

Mis horas giran
al compás de las palabras de tus mensajes.
Ellas pintan el sol
en un cuadrículo de luz
o me apuñalan  el pecho
con un SMS de sangre.

No duele el crepúsculo
ni la tarde enferma
de nubes opacas.
No duele el goteo de la lluvia en París
ni se abre mi sonrisa
con un puñado de rosas en el hotel.

Duele el abecedario en la pantalla
de mi ordenador o teléfono.

Agrúpalo de otra manera amor
más azul y cálido
o mis heridas tendrán la forma exacta
de cada una de tus letras.

Mi amor en tu cuenta

Al fin he domiciliado mi amor
en tu cuenta.
Así no podrás  eludirme
y tendrás que pagármelo mes a mes.

Perdóname
estaba tan desesperada
que no me ha quedado
otro remedio
para que me beses.

Los cadáveres vivos me repelen

Vedlos...
aquí están los poemas
que aunque recién paridos no acaban de nacer
y casi cadáveres no acaban de morir.

Y es que todos los poemas intercalan
entre sí sus palabras
como los árboles los pájaros.

Pido una transfusión urgente de palabras
para mis poemas que no acaban de nacer.
Y si no se me concede
que inmediatamente
se les haga una transfusión de silencio.

Los cadáveres vivos me repelen.

En las esquinas de los nombres

Condenada a ser poeta y a buscarle espejos
a todas mis palabras
pues le pesan los bordes de la sombra
he comprado la palabra trasgresión.

Quiero mi voz desnuda
con un montón
de islas
lejanas bajo el brazo.

No soporto la luz
de las palabras absolutas.

Me quedaré  en las esquinas de los nombres
desde allí  hay una versión
pequeña del mundo y podré
llevarlo todos los días en el bolso
o incluso en los bolsillos del pantalón vaquero.
Estará resguardado de los fríos de invierno
y me pesará tan poco...


Juana Vázquez Marín

(Salvaleón, Badajoz) Doctora en Filología Hispánica y Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Catedrática de Lengua y Literatura, ha publicado varios libros, entre ellos, una edición crítica de San Juan de la Cruz, El Madrid de Carlos III, El costumbrismo español del siglo XVIII, Zugazagoitia precursor de la novela social, y La Literatura del siglo XX.  Asimismo, ha publicado los siguientes poemarios: Signos de sombra, En el confín del nombre, Nos+otros y Gramática de Luna. Su última publicación es la novela Con olor a naftalina. Por otro lado, ha colaborado en la “Colección Historia de la Literatura Española e Hispanoamericana”, en el libro Historia literaria en el siglo XVIII o en el ensayo colectivo El Quijote en clave de mujer/es, etc. Asimismo, ha sido crítica literaria en el suplemento Culturas de Diario16 y, en La Esfera, de El Mundo(suplementos desaparecidos). Lo fue también de ABCD, Cultural  y de Tribuna en ABC. En la actualidad da clases de postgrado en la Universidad de Alcalá de Henares, y colabora en Cuadernos del Sur, Tribuna y Babelia de El País.

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Sumario

Este Lunes

El revolucionario del siglo XXI

Jorge Eduardo Benavides

El cine cubano sale de viaje

Alfredo Antonio Fernández

El tango y Gardel en la obra de Gabriel García Márquez

Luciano Londoño

La imago

Manuel Gayol Mecías

La palabra del silencio. Notas sobre la escritura de los límites

Arturo González Dorado

«Mariconerías» de Estado: Mariela Castro, los homosexuales y la política cubana

Frances Negrón-Muntaner

Gastón Baquero: un recuerdo familiar

Remigio Ricardo Pavón

1967 y la infancia peligrosa

Patricia Suárez

Unos escriben

Sergio Ramírez

Otros miran

Daniel Mordzinski

OtroLunes conversa

con Antonio Álvarez Gil

“No escribo contra nada ni contra nadie”

con Jorge Majfud

“Calataid es el ejemplo descarnado del patriotismo…”

con Mariela Varona

“Soy una mujer que no acepta la realidad”

con Javier Sáez de Ibarra

“No sé si tengo un estilo, pero sí una intención”

con Ramón Cote Baraibar

“La memoria es como otro brazo, como otra pierna”

con Jon Lee Anderson

“No quiero, simplemente informar y/o entretener...”

con Ana María Shua y Teresa Andruetto

Escribir para comprender

Punto de mira

Cuba per se. Cartas de la diáspora

La isla y su cultura observada desde el exilio

Botón de muestra

Abilio Estévez, Carlos Victoria, Carlos Espinosa Domínguez, José Kozer, Eduardo Manet, Manuel Díaz Martínez, Nivaria Tejera, Pío Serrano, Uva De Aragón y Zoé Valdés

Cuarto de visita

Con la escritora hindú Sujata Bhatt

En la misma orilla

Hombre de negro

Carlos Manuel Torres Guerrero

El muchacho inglés

José Luis Muñoz

Brindis (Fragmento)

León Viera

Expreso Habana-Amstelven

Yoss

La marmita, de Poesía

La marmita. De poesía y poetas

Alberto García-Teresa

Poemas

Antonio Martínez I Ferrer

Poemas

Juana Vázquez Marín

Tres poemas inéditos

Dolan Mor

Kora, de Rogelio Guedea (reseña)

Ernesto García López

Noches de blanco papel, de Roger Wolfe (reseña)

Arturo Parrondo

De tu olor y mis miedos, de Mara Romero (reseña)

Alberto García-Teresa

Otras voces hispanas

A cargo de Luis Rafael

Guillermo Cabrera Infante. Un clásico de la literatura hispanoamericana

Rita Indiana Hernández y la alucinación de la modernidad

Roberto Fernández Retamar y su Caliban

Espido Freire y la rebeldía contra el silencio

Recycle

Cartas de Mijail Bulgakov a I. V Stalin

La generación extraviada

Ángel Santiesteban

De lunes a lunes

Premios de la XXII Semana Negra de Gijón, 2009

Premio Novelpol al prolífico escritor argentino Carlos Salem

La Academia Norteamericana de la Lengua España convoca al Premio 2010 de Novela

Biblioteca de OtroLunes

Librario

A cargo de Recaredo Veredas

Berlín es un cuento

Esther Andradi

El vendedor de pasados

José Eduardo Agualusa

Mirar el agua

Javier Sáez de Ibarra

Espejo de tres cuerpos

Odette Alonso Yodú

El canalla sentimental

Jaime Bayly

Heinz Luning and Nazi Espionage in Latin America: Hitler’s Man in Havana

Thomas D. Schoonover

Poeficcionario. Antología

Edgar Allan Poe

Elementos de Teoría Constitucional. Una propuesta para Cuba

Ricardo Manuel Rojas

Cristo del alma

Alfredo Pérez Alencar

Stradivarius Rex

Román Piña

El jardín de ajenjo

Francisco Balbuena

Ensayos

Natalia Ginzburg

Qué bueno baila usted

Faisel Iglesias

Ojos de agua

Domingo Villar

A cargo de Lorenzo Rodríguez

Los libros y los días

 

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