


Los anuncios del turismo portugués en España tienen como eslogan la frase “tan cerca, tan lejos”… Y eso que hablan de las playas, no de la literatura, es ese caso deberían decir algo así como “tan lejos, a años luz de distancia”. Conocemos a Eça de Queiroz y ya está; no sabemos casi nada de literatura portuguesa actual. Tampoco es tan raro si tenemos en cuenta que el autor del país vecino más famoso entre nosotros es José Saramago, ¿alguien se ha terminado alguna vez una novela de Saramago?
Hay más literatura portuguesa y hay otra aún menos conocida, la africana en lengua portuguesa, Mia Couto en Mozambique y José Eduardo Agualusa en Angola, los dos africanos blancos, de ascendencia lusitana, son los más interesantes.
Agualusa es el autor de la magnífica El año en que Zumbí tomó Río de Janeiro, una novela sobre la presencia de ex combatientes angoleños en las filas del tráfico de drogas de las favelas cariocas. En ella defiende la idea de que Brasil se independizó, pero nunca se descolonizó, en ese sentido la colonia africana ha llegado más lejos en la evolución y debe ayudar al gigante sudamericano en su próxima guerra, la que librarán los desarrapados bajando de las montañas y en la que lograrán convertir Brasil en lo que realmente es, un país mestizo. Ahora Destino publica en España El vendedor de pasados, una novela que apareció tres o cuatro años y que recibió el Independent Foreign Fiction Prize en Inglaterra en 2007. Es una novela con menor carga política aparente, aunque llena de ironía y crítica a las nuevas clases emergentes de su país.
Un geco, una especie de lagarto, que se recuerda como hombre en una reencarnación anterior, hace de narrador de la historia de Félix Ventura, un negro albino con un trabajo peculiar, inventarse pasados para los empresarios, políticos y generales vencedores en la guerra de Angola. Son los triunfadores, quieren un pasado a su altura, un pasado mejor es garantía de un futuro mejor: descender de reyes africanos, de grandes terratenientes y conquistadores portugueses, de bellas mujeres que han forjado o arruinado imperios.
Ventura no atiende a clientes extranjeros, pero la llegada de un eslavo que ha tenido tantos nombres que los ha olvidado todos, y cinco mil dólares en billetes grandes, le hacen alterar su costumbre. Dos blancos, uno por europeo y el otro por deficiencias de la melanina, en África. Éste del color es un tema recurrente en Agualusa, la primera entrevista en la que le oí hablar se quejaba de ser siempre significado como africano blanco: en Angola me consideran blanco – decía–, habría que preguntar en Noruega si también creen que lo soy, esto del color de la piel es muy relativo.
El nuevo nombre del cliente será José Buchmann, fotógrafo profesional, nieto de un gigante pelirrojo y una joven madeirense, hijo de un cazador profesional y una artista americana, todos orgullosos de haber nacido blancos en países de negros. Una foto en color sepia le muestra a su abuelo, Cornelius, montado en búfalo: una historia fascinante, como todas las urdidas por Ventura.
A José Buchmann no le basta, como a otros clientes, con conocer su pasado, quiere investigarlo, recuperarlo, conocer a sus familiares, visitar la tumba de su madre. Ventura lo inventó y él quiere inventarse a sí mismo. No es que Buchmann se crea su pasado, eso les pasa a casi todos los clientes, es que el pasado toma el cuerpo del extranjero y lo convierte en el hombre inventado por el albino.
Agualusa no escribe con una estructura lineal tradicional: va, vuelve, narra sueños, cambia de narrador… Está mucho más cercano a la novela más experimental de sus colegas brasileños que a la clásica de la tradición portuguesa. Y además, no aburre, como parece ser condición imprescindible en ese portugués al que conocemos todos.
(Alicante, 1962) Novelista y guionista de televisión. Es uno de los creadores de Hospital Central en Telecinco, serie de la que ha sido coordinador de guiones. Ha escrito para otras series, entre ellas Hermanas, Mir o Siete días al desnudo. También ha dirigido programas de televisión como La noche prohibida. Ha publicado en 2009 la novela Los números del elefante, en la editorial Planeta.