OtroLunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Agosto 2009. Antilde;o tres. Número nueve

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Datos de la revista, agosto 2009, año 3, número 09
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“No sé si tengo un estilo, pero sí una intención”

Entrevista al escritor español Javier Sáez de Ibarra

 

por Javier Vázquez Losada

Bienvenido a OtroLunes, Javier, empecemos por la más rabiosa actualidad: ¿Qué ha supuesto para ti el I Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero?

Una sorpresa maravillosa, para empezar, que, pese al tiempo transcurrido, no cesa. Después, la promoción del libro, que me ha llevado a hablar del cuento y del libro por varias ciudades, y que entiendo como posibilidad de que nuevos lectores se acerquen al género y a mi obra. Y, por el momento, la alegría de la buena acogida de los lectores y blogueros que se han acercado al libro.

 

Mirar al agua es el libro premiado, tu último libro de cuentos. ¿Qué ha supuesto en tu trayectoria?

Yo ya había publicado dos libros de cuentos: El lector de Spinoza (2004) y Propuesta imposible (2008) -además del poemario Motivos (2006)- con relatos que había ido escribiendo a lo largo de muchos años, y que reuní al ver en ellos cierto tema común de fondo. Ambos libros se parecen, si bien quizá en el segundo haya un experimentalismo mayor. Este otro, Mirar al agua nació de un proyecto: vincular cuentos y artes plásticas , y por eso los escribí a propósito para que formaran parte del libro. Pese a esta diferencia de composición, los relatos no dejan de tratar los mismos temas que siempre me han preocupado: la falta y necesidad de amor, la injusticia, la deshumanización, la pérdida del diálogo, la violencia, el misterio de Dios y del sentido de la vida humana. Y, por otro lado, en ellos no dejo de buscar formas narrativas más o menos nuevas o poco usuales. No sé si tengo un estilo, pero sí una intención.

 

¿Qué hay de nuevo en él? ¿Qué te ha permitido abordar que no hubieras podido hacer antes?

Lo nuevo es la inspiración nacida de la pintura y las artes plásticas, que ha motivado tanto algunas formas literarias inspiradas en técnicas pictóricas (la pintura en capas de Scully, los “caprichos” de Goya o los ready-made de Duchamp) como ciertos asuntos: unas “Meninas” o un autorretrato. Además, las reflexiones de algunos artistas me han llevado a aportar algo, como la cuestión de la fidelidad del autor a su obra o el lugar de la belleza en el mundo de hoy. Para mí, en definitiva, la atención dispensada a las artes ha resultado personal y literariamente muy fructífera. Incluso, creo, esa influencia no ha acabado.

 

Es un libro marcado por la imbricación con las artes plásticas. ¿Cómo ha sido posible esa comunión? ¿Cuál ha sido, también, la influencia de la nueva tradición y boom del mundo del comic y de la historieta?

Los artistas contemporáneos no cejan en la búsqueda formal en su arte, rechazan la mera repetición de fórmulas, se cuestionan la validez de su trabajo, sus implicaciones políticas, sociales, filosóficas, hablan de influencia y cambio social, de los problemas de la comercialización del arte, incluso de su dimensión formativa, crítica y espiritual. Esa actitud es rara en los escritores. Y, sin embargo, en tanto que creadores debemos dialogar con ellos, pues ¿no estamos artistas y escritores en un mismo lugar respecto a la sociedad de nuestro tiempo? ¿No respondemos con diversas herramientas a las mismas preguntas: cómo decir la verdad del ser humano, cómo hace del arte una vía de conocimiento y placer humanizadores, cómo construir una sociedad más libre y justa?

No leo apenas cómics e historietas, aunque los respeto como géneros artísticos. Sin embargo, siento enorme respeto por la viñeta política y filosófica genial que nos regala cada día Andrés Rábago, El Roto, al que considero un Goya del periódico y a quien he dedicado uno de mis relatos.

 

Hablando ya de tu trayectoria como narrador, y, particularmente, como narrador de las distancias cortas, ¿cuál es tu visión del género?. ¿Consideras que ha salido, de algún modo, del ghetto?

El género cuento literario tiene ya una trayectoria de doscientos años y, en ese tiempo, ha mostrado su calidad como literatura, y también su versatilidad formal; no hay más que comparar las diferencias estéticas de autores como Poe, Chejov, Kafka, Hemingway, Silvina Ocampo, Borges, Rosa Chacel, Onetti, Cortázar, Carver o Ángel Zapata. Además, creo yo, el cuento sabe hacerse cargo de la condición humana, que puede recoger en la misma medida que el poema. Se trata, por tanto, de un género literario mayor. Ahora bien, pese a ello, y particularmente en España, sigue siendo una forma literaria muy poco conocida y escasamente valorada. Identificados los cuentos con la infancia, normalmente dejan de leerse en la juventud de forma definitiva. Ocupan un ínfimo espacio en las editoriales, los medios de comunicación, los planes de estudio y las universidades. Su falta de visibilidad y los prejuicios ahuyentan a los lectores. Pese a todo ello, creo que vivimos un buen momento: cada vez se escriben y publican más, incluso empiezan a verse reseñas de forma menos infrecuente. Pero el público lector sigue alejado de él. Habrá que seguir defendiéndolo y tratando de escribir mejores relatos.

 

Volviendo a lo anterior, oímos a veces que está de algún modo en boga el cuento, el relato breve. Danos tu opinión al respecto.

El cuento literario es practicado por autores convencidos de su valor (y no por novelistas que lo practican como pasatiempo), muchos de ellos jóvenes; proliferan talleres literarios en los que se leen y se aprende a escribirlos; algunas editoriales -pocas, pero las hay: Páginas de Espuma, Menos cuarto, Caballo de Troya…- los publican; y en Internet existen blogs que se dedican a publicarlos y comentarlos: El sindrome Chejov, Cuatrocuentos, Los Argonautas, Relataduras, Vivir del cuento, Coffee & Garamond, Bitácora de Sergi Bellver, Flavia Company, El tacto de un billete falso, etc. Va naciendo un nuevo mundo de lectores de cuentos, pequeño aún, pero fiel. Algún crítico ha hablado ya de una “edad de plata del cuento”, comparable por su calidad a la generación del medio siglo español.

 

¿Qué te gustaría escuchar de “Mirar el agua” que no hayas escuchado ya?

Cualquier comentario sincero, sea positivo o crítico. Todo autor aprende de sus lectores, pienso yo.

 

¿Qué es lo más extraño que has leído o escuchado acerca de tu libro? ¿En qué medida las historias se reinventan en cada nueva lectura?

Me sorprenden las coincidencias en preferir unos cuentos a otros, tanto como la disparidad de criterio. Alguien ha visto el lado cómico-ridículo de “Un hombre pone un cuadro”, mientras otros sólo han visto el drama. Alguien ha llorado con “Autorretrato” y alguien ha reído. Para un amigo, el relato “Jerónimo G.” es un cuento con tópicos, para un profesor de taller es un cuento “admirable”, el mejor del libro. Ciertamente, una vez que el autor publica un texto, este se convierte en un objeto de lectura de otras personas, que se lo apropian en la medida de su atención, su inteligencia y sensibilidad. Al final, hay tantos libros como lectores tiene. El autor sólo puede sentir alegría porque se lea.

 

El “deslumbramiento” en el cuento, en el género breve, ¿es comparable con el mismo fenómeno en las artes plásticas?

No lo sé. Al menos, desde mi pequeña experiencia, la contemplación de la obra plástica es de forma inmediata una experiencia sensorial ante todo, y sólo secundariamente racional o conceptual. En cambio, en la narración, la semántica tiene un valor esencial, se nos cuenta algo que nos hace sentir, pero al mismo tiempo pensar sobre su significado. Ante la obra de arte podemos pensar. El cuento quizá requiere una rememoración de lo leído, que ocurre en la intimidad, y a veces, cierto tiempo después de leído el texto.

 

¿Hay exorcismos-como decía Cortázar- en tus cuentos? ¿Cuáles serían en ese caso tus demonios?

Todos mis cuentos nacen de mi cerebro. Él los escribe antes que yo, yo voy corriendo detrás para explicármelos. Surgen como necesidad de preguntas, experimentación, dudas, insatisfacciones. Y, con el paso del tiempo, descubro, por ejemplo, con qué asiduidad se repite en ellos el tema del amor; y, entonces, veo y sé que ese tema me preocupa mucho. En particular en este libro, hay un relato: “Autorretrato”, en que ajusto algunas cuentas conmigo mismo, aun dentro de la ficción; pero es un caso especial. Y sí ha funcionado de algún modo como exorcismo, pues después de haberlo escrito me siento libre de pensar y hablar públicamente como quiera y sepa.

 

Para terminar, ¿cuál será tu próximo o próximos proyectos?

Quisiera escribir una obra maestra del género cuento. Pero como escribe el cerebro, puede que sea más bien una obra discípula. Ya veremos qué dice la musa.


Javier Sáez de Ibarra

(Vitoria, 1961) reside en Madrid. Licenciado en Historia contemporánea, realiza su tesis doctoral en Filosofía. Trabaja como profesor de Literatura en un instituto. Es autor de cuentos y ensayos, su obra se ha publicado en España y México. Recientemente ha participado en el libro homenaje a Raymond Carver: Di algo para romper este silencio, coordinado por el escritor mexicano Guillermo Samperio. Ha recibido el Premio "Ciudad de Teruel" 2001 de relatos por El lector de Spinoza, que da título a su primer libro de cuentos.

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Sumario

Este Lunes

El revolucionario del siglo XXI

Jorge Eduardo Benavides

El cine cubano sale de viaje

Alfredo Antonio Fernández

El tango y Gardel en la obra de Gabriel García Márquez

Luciano Londoño

La imago

Manuel Gayol Mecías

La palabra del silencio. Notas sobre la escritura de los límites

Arturo González Dorado

«Mariconerías» de Estado: Mariela Castro, los homosexuales y la política cubana

Frances Negrón-Muntaner

Gastón Baquero: un recuerdo familiar

Remigio Ricardo Pavón

1967 y la infancia peligrosa

Patricia Suárez

Unos escriben

Sergio Ramírez

Otros miran

Daniel Mordzinski

OtroLunes conversa

con Antonio Álvarez Gil

“No escribo contra nada ni contra nadie”

con Jorge Majfud

“Calataid es el ejemplo descarnado del patriotismo…”

con Mariela Varona

“Soy una mujer que no acepta la realidad”

con Javier Sáez de Ibarra

“No sé si tengo un estilo, pero sí una intención”

con Ramón Cote Baraibar

“La memoria es como otro brazo, como otra pierna”

con Jon Lee Anderson

“No quiero, simplemente informar y/o entretener...”

con Ana María Shua y Teresa Andruetto

Escribir para comprender

Punto de mira

Cuba per se. Cartas de la diáspora

La isla y su cultura observada desde el exilio

Botón de muestra

Abilio Estévez, Carlos Victoria, Carlos Espinosa Domínguez, José Kozer, Eduardo Manet, Manuel Díaz Martínez, Nivaria Tejera, Pío Serrano, Uva De Aragón y Zoé Valdés

Cuarto de visita

Con la escritora hindú Sujata Bhatt

En la misma orilla

Hombre de negro

Carlos Manuel Torres Guerrero

El muchacho inglés

José Luis Muñoz

Brindis (Fragmento)

León Viera

Expreso Habana-Amstelven

Yoss

La marmita, de Poesía

La marmita. De poesía y poetas

Alberto García-Teresa

Poemas

Antonio Martínez I Ferrer

Poemas

Juana Vázquez Marín

Tres poemas inéditos

Dolan Mor

Kora, de Rogelio Guedea (reseña)

Ernesto García López

Noches de blanco papel, de Roger Wolfe (reseña)

Arturo Parrondo

De tu olor y mis miedos, de Mara Romero (reseña)

Alberto García-Teresa

Otras voces hispanas

A cargo de Luis Rafael

Guillermo Cabrera Infante. Un clásico de la literatura hispanoamericana

Rita Indiana Hernández y la alucinación de la modernidad

Roberto Fernández Retamar y su Caliban

Espido Freire y la rebeldía contra el silencio

Recycle

Cartas de Mijail Bulgakov a I. V Stalin

La generación extraviada

Ángel Santiesteban

De lunes a lunes

Premios de la XXII Semana Negra de Gijón, 2009

Premio Novelpol al prolífico escritor argentino Carlos Salem

La Academia Norteamericana de la Lengua España convoca al Premio 2010 de Novela

Biblioteca de OtroLunes

Librario

A cargo de Recaredo Veredas

Berlín es un cuento

Esther Andradi

El vendedor de pasados

José Eduardo Agualusa

Mirar el agua

Javier Sáez de Ibarra

Espejo de tres cuerpos

Odette Alonso Yodú

El canalla sentimental

Jaime Bayly

Heinz Luning and Nazi Espionage in Latin America: Hitler’s Man in Havana

Thomas D. Schoonover

Poeficcionario. Antología

Edgar Allan Poe

Elementos de Teoría Constitucional. Una propuesta para Cuba

Ricardo Manuel Rojas

Cristo del alma

Alfredo Pérez Alencar

Stradivarius Rex

Román Piña

El jardín de ajenjo

Francisco Balbuena

Ensayos

Natalia Ginzburg

Qué bueno baila usted

Faisel Iglesias

Ojos de agua

Domingo Villar

A cargo de Lorenzo Rodríguez

Los libros y los días

 

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