OtroLunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Agosto 2009. Antilde;o tres. Número nueve

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Datos de la revista, agosto 2009, año 3, número 09
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Antes de la foto

 

Antón Arrufat

Presentaciones, manos que se estrechaban, palabras cordiales y sonrisas. Daniel Mordzinski, con decisión imprevista se sentó a mi lado, a una la larga mesa donde estábamos más de diez escritores, en parloteo peculiar. Yo había sido advertido, cuando fui invitado al almuerzo:de que se trataba de un gran fotógrafo de escritores. Estábamos en Centro Habana, en una pieza del paladar “Fresa y Chocolate”, donde se filmaron escenas de la célebre película que le daba nombre, instalado en una vieja casona del siglo 19. Aunque tal vez no nos fuera indiferente estar uno al lado del otro, nada hablamos de fotografías ni de retratos, pese a que yo experimentaba el ligero temor o el tenue sobresalto de ser su futura presa. Antes de que nos sirvieran el almuerzo, Daniel Mordzinski se inclinó a mi oído y preguntó: “¿Habrá aquí alguna azotea?". Dije que si, que en las casas parecidas a ésta siempre había azoteas. “¿Y se podrá subir?” Nos levantamos, tras mi gesto afirmativo, y salimos al pasillo. Sin que yo lo hubiera descubierto hasta ese momento, él cargaba su cámara. El pasillo era inusualmente ancho, con grandes ventanales y numerosas puertas, todas abiertas, que daban a las habitaciones de los antiguos señores propietarios de esa mansión de tres pisos, ahora destartaladas y que ocupaban pobres familias apiñadas, dentro de aquel caserón convertido en un solar habanero, que aún tenía rastros de su anterior riqueza. Caminamos rápidamente por aquel pasillo hasta encontrar la escalera que nos llevó a la azotea. Nos asaltaron enormes tendederas con sábanas blancas recién lavadas secándose al sol, dos niñas recostadas al muro, y detrás la vieja ciudad con sus cientos de azoteas. Lo vi sacar la cámara, respirar complacido, buscar un lugar, oí un “colócate aquí”. El ojo de vidrio me buscaba y decenas de disparos intentaron capturarme, las niñas se reían, quizá al verme caminar de un lado al otro, recostarme en el muro, casi junto a ellas, que se apartaban presurosas, buscar una pose o dejar de buscarla, muy tieso de pronto y de pronto flexible, fingidamente espontáneo, tan consciente de ser retratado. Daniel, percibiendo que yo estaba tenso, artificial, posado, me daba conversación, me hacía hablar sobre cualquier cosa. Su sabiduría de fotógrafo rechazaba esos momentos y distinguía otros en que fluía el hombre interior, un yo más inopinado, que su ojo detrás del lente captaba de un flashchazo. Yo me iba trasladando a los lugares que su vista escogía al vuelo, lugares propicios en que algo oculto pudiera revelarse a su mirada. Él, con una decisión increíble, transformado en otro, en el real fotógrafo, tocó en una puerta y pidió una silla, y se la dieron, y agradeció con una cortesía absorbente, y me senté con un ademán que nunca había usado para ocupar una silla, y Daniel siguió disparando. Ambos extrañamente comunicados, dando saltos por la escalera, dejamos la azotea después que él descubrió que aquel paisaje urbano, con su cielo nítido y azul punzante, había terminado de sugerirle revelaciones, puntos de mira. Pasamos por delante de un cuarto con la puerta abierta, y Daniel Mordzinski retrocedió, su fabulosa imaginación de retratista había descubierto otro lugar posible, y me llevó hacia atrás y, con un encanto al que nadie podía resistirse, le pidió a la mulata que lo habitaba que nos dejara entrar. Escogió un lugar en la cama, volvió a pedir permiso, dijo que me sentara, y yo ocupé ese espacio como si fuera mía la cama y hubiera dormido en ella doscientos años. Me puso luego contra una pared, entre santos de yeso coloreados, y volvió a disparar, mientras la mulata hospitalaria ofrecía café y nos hacía miles de preguntas, que si se trataba de una película, que si eran fotos para una revista extranjera. Daniel Mordzinski con su entonación argentina le hacía observaciones sobre cosas de su cuarto, agradecimientos y cortesías, en tanto salíamos ágilmente de nuevo al pasillo. Volvimos al comedor del paladar y él guardó su cámara. Podía descansar, los retratos estaban hechos, habitaban callados detrás de su lente. Sentí que me había fijado en una especie de personaje, anulando cuanto en mí había de efímero. ¿El hombre retratado no era el hombre verdadero, aunque fuera el de un momento? Mientras pedía el almuerzo, sentí que yo, el modelo, quedaba en estado de residuo, y que el vivo era el otro, el que se llevaba Daniel Morzinski dentro de su cámara.


Antón Arrufat

(Santiago de Cuba, 1935) Dramaturgo, novelista, cuentista, poeta y ensayista cubano. Fue amigo y albacea literario de Virgilio Piñera. Entre sus obras se encuentran, en teatro: Los siete contra Tebas (1968) La repetición, El caso se investiga, La tierra permanente(1987); , La divina Fanny, Todos los domingos (1965), la colección de piezas Teatro (1963) y en poesía: Repaso final (1963), Escrito en las puertas (1967) y La huella en la arena (1986); en narrativa: La caja cerrada (novela, 1984) y ¿Qué harás después de mí? (cuentos, 1988). En 1968, la polémica desatada en torno a su pieza teatral Los siete contra Tebas con la que ganó el premio José Antonio Ramos de la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC), lo condenó a unos catorce años de silencio en los que el escritor no pudo publicar. La obra se estrenó en Cuba en el 2007 bajo la dirección de Alberto Sarraín. Con La noche del aguafiesta recibió en el 2000 el Premio Alejo Carpentier de Novela. Ese mismo año sería condecorado con el Premio Nacional de Literatura de Cuba. Reside en La Habana.

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Sumario

Este Lunes

El revolucionario del siglo XXI

Jorge Eduardo Benavides

El cine cubano sale de viaje

Alfredo Antonio Fernández

El tango y Gardel en la obra de Gabriel García Márquez

Luciano Londoño

La imago

Manuel Gayol Mecías

La palabra del silencio. Notas sobre la escritura de los límites

Arturo González Dorado

«Mariconerías» de Estado: Mariela Castro, los homosexuales y la política cubana

Frances Negrón-Muntaner

Gastón Baquero: un recuerdo familiar

Remigio Ricardo Pavón

1967 y la infancia peligrosa

Patricia Suárez

Unos escriben

Sergio Ramírez

Otros miran

Daniel Mordzinski

OtroLunes conversa

con Antonio Álvarez Gil

“No escribo contra nada ni contra nadie”

con Jorge Majfud

“Calataid es el ejemplo descarnado del patriotismo…”

con Mariela Varona

“Soy una mujer que no acepta la realidad”

con Javier Sáez de Ibarra

“No sé si tengo un estilo, pero sí una intención”

con Ramón Cote Baraibar

“La memoria es como otro brazo, como otra pierna”

con Jon Lee Anderson

“No quiero, simplemente informar y/o entretener...”

con Ana María Shua y Teresa Andruetto

Escribir para comprender

Punto de mira

Cuba per se. Cartas de la diáspora

La isla y su cultura observada desde el exilio

Botón de muestra

Abilio Estévez, Carlos Victoria, Carlos Espinosa Domínguez, José Kozer, Eduardo Manet, Manuel Díaz Martínez, Nivaria Tejera, Pío Serrano, Uva De Aragón y Zoé Valdés

Cuarto de visita

Con la escritora hindú Sujata Bhatt

En la misma orilla

Hombre de negro

Carlos Manuel Torres Guerrero

El muchacho inglés

José Luis Muñoz

Brindis (Fragmento)

León Viera

Expreso Habana-Amstelven

Yoss

La marmita, de Poesía

La marmita. De poesía y poetas

Alberto García-Teresa

Poemas

Antonio Martínez I Ferrer

Poemas

Juana Vázquez Marín

Tres poemas inéditos

Dolan Mor

Kora, de Rogelio Guedea (reseña)

Ernesto García López

Noches de blanco papel, de Roger Wolfe (reseña)

Arturo Parrondo

De tu olor y mis miedos, de Mara Romero (reseña)

Alberto García-Teresa

Otras voces hispanas

A cargo de Luis Rafael

Guillermo Cabrera Infante. Un clásico de la literatura hispanoamericana

Rita Indiana Hernández y la alucinación de la modernidad

Roberto Fernández Retamar y su Caliban

Espido Freire y la rebeldía contra el silencio

Recycle

Cartas de Mijail Bulgakov a I. V Stalin

La generación extraviada

Ángel Santiesteban

De lunes a lunes

Premios de la XXII Semana Negra de Gijón, 2009

Premio Novelpol al prolífico escritor argentino Carlos Salem

La Academia Norteamericana de la Lengua España convoca al Premio 2010 de Novela

Biblioteca de OtroLunes

Librario

A cargo de Recaredo Veredas

Berlín es un cuento

Esther Andradi

El vendedor de pasados

José Eduardo Agualusa

Mirar el agua

Javier Sáez de Ibarra

Espejo de tres cuerpos

Odette Alonso Yodú

El canalla sentimental

Jaime Bayly

Heinz Luning and Nazi Espionage in Latin America: Hitler’s Man in Havana

Thomas D. Schoonover

Poeficcionario. Antología

Edgar Allan Poe

Elementos de Teoría Constitucional. Una propuesta para Cuba

Ricardo Manuel Rojas

Cristo del alma

Alfredo Pérez Alencar

Stradivarius Rex

Román Piña

El jardín de ajenjo

Francisco Balbuena

Ensayos

Natalia Ginzburg

Qué bueno baila usted

Faisel Iglesias

Ojos de agua

Domingo Villar

A cargo de Lorenzo Rodríguez

Los libros y los días

 

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