

No hay que fiarse de Daniel Mordzinski. Es peligroso. La primera vez que lo vi, hace unos cuantos años, iba arrastrando una maleta por las calles de Gijón durante el salón del libro Iberoamericano. Pensé que se había quedado sin hotel o, peor aún, que había sido expulsado violentamente de su cuarto y me dio pena. Al otro día se me acercó sonriendo. Supe entonces que era el fotógrafo argentino de quien ya había escuchado hablar y que su maleta era el baúl donde el Mago Daniel llevaba toda suerte de lentes y artificios para reinventar el mundo.
Su primer acto de magia –conmigo- consistió en citarme a las ocho de la mañana y que yo llegara puntual. Odio levantarme temprano. Y como si fuera poco, después de un café, me invitó a la playa. Fotos junto al mar. Muy bien, pero entonces pidió que me quitara los zapatos y me acercara más, un poco más, tan solo un poquito más. Y allí estaba yo, la caribeña, con los pies metidos en las frías aguas del Cantábrico a las ocho de la mañana.
A partir de ese día la magia no se ha roto. Compartimos muchos amigos, hemos cruzado juntos el Atlántico y visto la lluvia en la selva de la Guyana Francesa. En cada momento está Daniel apuntándonos con su arma preferida, ésa que hace “chac” y nos vuelve inmortales. Daniel se burla de las leyes de la ciencia, ya lo dije antes, es peligroso. Por eso, si te apunta, es mejor que sonrías, nunca se sabe que hará de nosotros ese mago llamado Daniel Mordzinski.
(La Habana, 1969). Es ingeniera informática. Tiene dos libros de cuentos: Espuma (Editorial Norma, 2002)y Carroza para actores (Editorial Norma, 2001). Varios de sus relatos han aparecido en revistas de México, Argentina y Cuba. Su cuento Aniversario fue adaptado al teatro en 1996. Sus cuentos El ojo de la noche y En esta casa hay un fantasma fueron llevados a la televisión cubana. También es autora de las novelas Silencios (I Premio de Narrativa Americana Innovadora, convocado por la Casa de América y Lengua de Trapo, 1999), también fue traducida al italiano, francés, portugués e inglés, y La viajera (Roca Editorial, 2005), publicada en francés por la editorial Métailié. Suárez ha participado en varias antologías publicadas en Cuba, España e Italia, entre ellas Líneas aéreas, de Lengua de Trapo (1999). En 2007 fue escogida por el Hay Festival de Literatura, la Unesco y la Secretaría de Cultura de Bogotá, entre los 39 escritores menores de 39 años más representativos de las nuevas tendencias de la literatura latinoamericana. Vive en París desde hace muchos años.