

Eran un soleado día asturiano y un fotógrafo argentino al que nunca antes había visto. De voz pausada y firme (el día), de luces y sombras perfectas (el fotógrafo). Daniel nos dijo al escritor español Pepe Monteserín, a Desirée y a mí que nos colocáramos en hilera a la orilla de la carretera, delante de árbol despierto, y sacáramos cada uno el dedo en el típico gesto del viajero que pretende que alguien lo recoja. Luego nos dijo a Pepe y a mí que nos metiéramos en un círculo de espigas altas para seguir fotografiándonos. Más tarde tras unos árboles, en la proa de un bote con un remo alto, al borde de la desembocadura de algún río. Esas fotos, las primeras que me hacía, se imprimieron en mi memoria con una nitidez indeleble. ¿Por qué, si nunca me había gustado que me hicieran posar para una foto, había accedido a hacer todo lo que quería aquel perfecto desconocido? La respuesta a esto, como a todas las cosas humanas y mágicas, es inabarcable. No obstante, aquel día queda en mi memoria como una fotografía vasta y misteriosa, alegre y profunda; y si tuviera que aproximar una respuesta al hecho de que Daniel siempre hace lo que quiere con nosotros, es porque, aunque nunca antes lo hayamos visto, cuando sonríe, nos cerca de palabras y apunta con su cámara, no nos cabe la menor duda de que nos estamos haciendo amigos de alguien para toda la vida.
(La Habana, 1970) es licenciado en Historia del Arte y en Bibliología y técnicas documentales. Su obra narrativa consta de tres libros de cuentos: Alguien se va lamiendo todo (Premio David de Cuba, 1990), El derecho al pataleo de los ahorcados (Premio Casa de las Américas de Cuba, 1997) y De modo que esto es la muerte (2002); y de las novelas La piel de Inesa (Premio Lengua de Trapo de Narrativa, 1999), Las bestias (2006) y Río Quibú (2008). Sus narraciones han aparecido en numerosas antologías en América Latina, Estados Unidos, Alemania, Francia y España, entre ellas Nuevos narradores cubanos (Siruela, 1998), Líneas aéreas (Lengua de Trapo, 1999), y El arquero inmóvil. Nuevas poéticas sobre el cuento (Páginas de Espuma, 2006). Colaboró durante años como crítico literario y de arte con las principales revistas especializadas cubanas, y como columnista en el diario El Comercio de Lima, ciudad en la que también fue profesor de Periodismo en centros de educación superior, antes de instalarse en Madrid en noviembre de 2004. Actualmente colabora con diversos medios periodísticos y como editor literario, y ejerce la docencia en institutos de formación literaria.