OtroLunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Agosto 2009. Antilde;o tres. Número nueve

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Datos de la revista, agosto 2009, año 3, número 09
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Recuerdos del aburrimiento y de la muerte

 

 

De mi oficio de gobierno recuerdo el encierro de mi oficina forrada de paneles de madera enchapada, en el segundo piso del edificio bancario en el corazón de la vieja Managua derruida por el terremoto de 1972. Al triunfo de la revolución no encontrábamos donde meternos para ejercer los poderes populares, y alguien nos avisó que estaba aquel edificio vacío que antes había sido un rascacielos, uno de los dos únicos de Managua, del que habían salvado y remodelado sus primeros tres pisos mientras el resto de la torre había sido demolida, y entonces entramos a tomar posesión de sus oficinas vacías y listas para ser ocupadas, desiertas y aburridas y sombrías con sus paneles y su moblaje de inspiración burocrática. Reuniones. Eternas reuniones. Reuniones de horas desde el primer día de la creación del mundo porque buscábamos voltearlo todo al revés y dar a los pobres lo que era de los pobres pero aquel camino estaba lleno de papeles y fotocopias de papeles, informes y más informes, resoluciones y apelaciones de resoluciones, conflictos entre ministros y conflictos entre ministros y secretarios políticos delegados del partido en cada ministerio que se creían los ministros porque la revolución ya llevaba inoculado el virus del leninismo soviético que significaba la dualidad en el mando, el partido todopoderoso anulando al gobierno, un esquema de poder capaz de paralizar cualquier iniciativa de poder, y detrás de los perfiles y competencias burocráticas las inquinas y los celos y las rivalidades y aquello que fue bautizado sabiamente en el argot revolucionario como serruchar el piso, cada quien oyendo al serrucho trabajar debajo de sus pies, y desde mi ventana, entre reuniones que eran la eternidad, la otra eternidad era mi vista de las ruinas de Managua prolongándose hasta la costa del lago Xolotlán perdido en la bruma del relente, paredes reventadas pintadas con consignas, esqueletos de edificios, baldíos donde crecían feraz el monte, las calles desiertas que alguna vez fueron bulliciosas, yo llegaba a aquella oficina a las ocho de la mañana y salía de allí a las once de la noche mientras aquella visión de la plaza de la revolución colmada el día de la celebración del triunfo, banderas y sombrillas, carteles que chorreaban anilina, la gente arracimada hasta en las cornisas de las torres de la catedral desahuciada pero en pie, quedaba congelada en las fotos y el pueblo unido jamás será vencido se convertía en papel informes cifras cuadros gráficas argumentos discusiones interminables discursos, salía, es cierto, de la prisión de la casa de gobierno para asistir en los barrios a los mítines que llamábamos De cara al pueblo y que se transmitían en vivo por la televisión y por la radio, al principio espontáneos, la gente llenaba los locales de las iglesias, escuelas, plazas, donde se celebraban, pero luego ya todo era previsto y muy ordenado, quienes asistían para hacer preguntas a sus dirigentes y plantear demandas eran los mismos, disciplinados y fieles, nada de preguntas provocadoras o molestas y entonces también me ganó allí el aburrimiento, el poder gubernamental no era sino una rutina larga rutina fuera o dentro de las paredes del edificio bancario gris y monótono y hasta melancólico, hasta que sobrevino la guerra con sus muertos, ataúdes de muchachos todos los días, y vi la cara triste y fea y terrible y ciega y deforme del poder que acumulaba nubarrones oscuros más allá de las ruinas más allá de las aguas grises del lago, y las consignas en las paredes que ya envejecían.

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Sumario

Este Lunes

El revolucionario del siglo XXI

Jorge Eduardo Benavides

El cine cubano sale de viaje

Alfredo Antonio Fernández

El tango y Gardel en la obra de Gabriel García Márquez

Luciano Londoño

La imago

Manuel Gayol Mecías

La palabra del silencio. Notas sobre la escritura de los límites

Arturo González Dorado

«Mariconerías» de Estado: Mariela Castro, los homosexuales y la política cubana

Frances Negrón-Muntaner

Gastón Baquero: un recuerdo familiar

Remigio Ricardo Pavón

1967 y la infancia peligrosa

Patricia Suárez

Unos escriben

Sergio Ramírez

Otros miran

Daniel Mordzinski

OtroLunes conversa

con Antonio Álvarez Gil

“No escribo contra nada ni contra nadie”

con Jorge Majfud

“Calataid es el ejemplo descarnado del patriotismo…”

con Mariela Varona

“Soy una mujer que no acepta la realidad”

con Javier Sáez de Ibarra

“No sé si tengo un estilo, pero sí una intención”

con Ramón Cote Baraibar

“La memoria es como otro brazo, como otra pierna”

con Jon Lee Anderson

“No quiero, simplemente informar y/o entretener...”

con Ana María Shua y Teresa Andruetto

Escribir para comprender

Punto de mira

Cuba per se. Cartas de la diáspora

La isla y su cultura observada desde el exilio

Botón de muestra

Abilio Estévez, Carlos Victoria, Carlos Espinosa Domínguez, José Kozer, Eduardo Manet, Manuel Díaz Martínez, Nivaria Tejera, Pío Serrano, Uva De Aragón y Zoé Valdés

Cuarto de visita

Con la escritora hindú Sujata Bhatt

En la misma orilla

Hombre de negro

Carlos Manuel Torres Guerrero

El muchacho inglés

José Luis Muñoz

Brindis (Fragmento)

León Viera

Expreso Habana-Amstelven

Yoss

La marmita, de Poesía

La marmita. De poesía y poetas

Alberto García-Teresa

Poemas

Antonio Martínez I Ferrer

Poemas

Juana Vázquez Marín

Tres poemas inéditos

Dolan Mor

Kora, de Rogelio Guedea (reseña)

Ernesto García López

Noches de blanco papel, de Roger Wolfe (reseña)

Arturo Parrondo

De tu olor y mis miedos, de Mara Romero (reseña)

Alberto García-Teresa

Otras voces hispanas

A cargo de Luis Rafael

Guillermo Cabrera Infante. Un clásico de la literatura hispanoamericana

Rita Indiana Hernández y la alucinación de la modernidad

Roberto Fernández Retamar y su Caliban

Espido Freire y la rebeldía contra el silencio

Recycle

Cartas de Mijail Bulgakov a I. V Stalin

La generación extraviada

Ángel Santiesteban

De lunes a lunes

Premios de la XXII Semana Negra de Gijón, 2009

Premio Novelpol al prolífico escritor argentino Carlos Salem

La Academia Norteamericana de la Lengua España convoca al Premio 2010 de Novela

Biblioteca de OtroLunes

Librario

A cargo de Recaredo Veredas

Berlín es un cuento

Esther Andradi

El vendedor de pasados

José Eduardo Agualusa

Mirar el agua

Javier Sáez de Ibarra

Espejo de tres cuerpos

Odette Alonso Yodú

El canalla sentimental

Jaime Bayly

Heinz Luning and Nazi Espionage in Latin America: Hitler’s Man in Havana

Thomas D. Schoonover

Poeficcionario. Antología

Edgar Allan Poe

Elementos de Teoría Constitucional. Una propuesta para Cuba

Ricardo Manuel Rojas

Cristo del alma

Alfredo Pérez Alencar

Stradivarius Rex

Román Piña

El jardín de ajenjo

Francisco Balbuena

Ensayos

Natalia Ginzburg

Qué bueno baila usted

Faisel Iglesias

Ojos de agua

Domingo Villar

A cargo de Lorenzo Rodríguez

Los libros y los días

 

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