OtroLunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Octubre 2009. Antilde;o tres. Número diez

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Datos de la revista, octubre 2009, año 3, número 10
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Redescubriendo a Teresa Wilms Montt

 

Laura García

La vida de Teresa Wilms Montt ha cautivado a los lectores chilenos tanto como su obra. Si bien su nombre no está prendido en la memoria colectiva como el de Pablo Neruda o Gabriela Mistral, el interés por esta escritora chilena ha crecido en los últimos tiempos gracias, en gran parte, a la reciente película basada en su vida, una realización de la directora chilena, Tatiana Gaviola, también marginada mucho tiempo, como la protagonista de su film.

Teresa Wilms Montt nació en 1893 en Viña del Mar en el seno de una familia acomodada. Fue educada con esmero por institutrices, y muy joven, a la edad de diecisiete años y en contra de la voluntad de su familia, contrajo matrimonio con Gustavo Balmaceda Valdés, con quien tuvo a sus dos hijas Elisa y Silvia Luz. Sin embargo, la relación de Teresa y Gustavo se deterioró debido que él no soportaba los intereses literarios de ella, ni que participara en las actividades culturales y tertulias de la época, sumado esto al hecho de que el innegable talento de Teresa la convertía en una mujer sobresaliente en cualquier circunstancia y lugar.

Durante la crisis matrimonial, Gustavo se refugió en el alcohol y Teresa tuvo una relación con el primo de su marido, Vicente Balmaceda Zañartu, conocido también como “El Vicho”. Esta fue la gota que rebalsó la copa, y en 1915 Gustavo Balmaceda convocó a un tribunal familiar en el que acusó a Teresa de adúltera y libertina, y consiguió que fuese enclaustrada en el convento de la Preciosa Sangre. De esta forma la alejaba no sólo de la vida artística y literaria que deseaba emprender Teresa y  de su amante Vicente, sino también de sus hijas.

En 1916 Teresa huyó a Buenos Aires, escapándose del convento con la ayuda de nada menos que Vicente Huidobro. Existen además rumores de que fueron amantes. Una vez en la capital argentina, Teresa pudo escribir libremente: publicó en la revista Nosotros y también, con mucho éxito en los círculos culturales de la gran ciudad, su primer libro: Inquietudes sentimentales. Ya en esta obra Teresa comienza a experimentar con visos de erotismo en sus versos, aludiendo siempre a la tan añorada libertad de la que ella se vio privada: «Detesto las prendas de vestir olvidadas sobre la cama; hay entre ellas y los muertos mucha analogía. Vi una vez, en un asilo, a una loca muerta; y era lo mismo que ver un trapo violáceo tirado dentro del ataúd».

La vida de Teresa nunca dejó de ser novelesca. Una vez en Buenos Aires cautivó al joven doctor y poeta Horacio Mejías, más conocido como Anuarí, quien inspiraría un libro homónimo de la poeta chilena. Anuarí amó como ninguno a Teresa, se atrevió a reconocerla como escritora en una sociedad que se negaba a darle credenciales, pero no soportó vivir con la certeza de que ella nunca sería suya y se suicidó, finalizando así trágicamente la relación.

Además de Buenos Aires, Teresa viajó a Nueva York, en donde intentó sin éxito ser enfermera voluntaria durante la Primera Guerra Mundial, y a Barcelona. Su vida intensa la llevó de peregrinaje también por Granada, Sevilla y Madrid, en donde conoció a otros connotados escritores de la época, entre ellos Ramón del Valle-Inclán, quien prologó sus tres libros publicados en España: En la inquietud del mármol, donde abordó con apasionamiento la muerte, Los tres cantos, donde exploró el erotismo y una suerte de mística poética y Anuarí.

Estos dos últimos, junto con Páginas de mi diario, Con las manos juntas  y Del Diario de Sylvia, se reunirían póstumamente, en 1921, en el volumen Lo que no se ha dicho...

De su prosa poética destaca ese diario de Sylvia, subtitulado “Apuntes para una novela”.

En esta obra, Teresa pone mucho de sí misma en Sylvia, la protagonista, especialmente la necesidad de comunión con la naturaleza y la necesidad constante de escapar de los hombres (la humanidad). Se distancia y observa que los demás están perdidos en una suerte de caos, mientras ella se entrega a la reflexión. El tono de la obra no está exento de misticismo desde su mismo comienzo:

«En el altar de mi Templo hay tres retratos, muchas flores marchitas, unos  zapatitos de niño y un libro cerrado.

En el altar de mi Templo hay una campana ronca que va señalando a mis pasos la eternidad; y un cofre de madera obscura donde encontró su lecho mi corazón.

En el altar de mi Templo hay tres nombres grabados, que son un suave milagro, que aflojan mis dedos apretados por la ira de un gesto de dádiva, que destierran de mi labio la maldición y hacen que una serena indulgencia consuele a 1os hombres en su miserable lucha por la vida.

En la cúspide de mi Templo están unidos en estrecho abrazo el Perdón y la Muerte».

En 1920, Teresa tuvo la oportunidad de reencontrarse en París con sus hijas, a quienes no veía desde que huyó de Chile. La partida de ellas, sin embargo, la sumió en una profunda depresión y enfermó gravemente. Murió a la edad de 28 años, debido a una sobredosis de Veronal, y dejando en las últimas páginas de su diario esta frase: «Morir, después de haber sentido todo y no ser nada...»


Laura García

(Colombia, 1985). Periodista de oficio, fundadora del blog ArcoLibris y el sitio digital Club de Artes y Letras. En su trabajo periodístico ha entrevistado a decenas de los más importante escritores latinoamericanos de la actualidad. Actualmente vive entre Buenos Aires y Santiago de Chile. Es corresponsal de Otrolunes para América Latina.

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Carlos Victoria

Foto: Pedro Portal

Sumario

Este Lunes

En Argentina, la crisis de 2001 no ha refrenado la creatividad

Eloïse Cohen-De Timary

Gloria Lorenzo: la magia de las pulsaciones imprevistas

Antonio Orlando RodrÍguez

El visionario Phillip K. Dick

Blanca Anderson

Crítica de la Razón Crítica

Ignacio T. Granados Herrera

Malara: la reconquista de un reino

Pedro A. Assef

Redescubriendo a Teresa Wills Montt

Laura García

De la luz y sus contrastes. El aura de la soledad

Rosa Marina González Y Manuel Gayol Mecías

La ley de Herodes: ¿retórica del poder o dialéctica cinematográfica?

Alfredo Antonio Fernández

Unos escriben

Carlos Victoria

Otros miran

Ariel Arias

OtroLunes conversa

con Gustavo Faverón

“Prefiero las novelas que colocan al lector en una encrucijada moral”

con Mari Pau Domínguez

“La novela histórica ha sido un grandísimo descubrimiento”

con Dora Varona

“Soy tremendamente cubana”

con Ronell González

“Confesiones de un grafómano”

con Emerio Medina

“Ser escritor era algo muy poco común en mi barrio”

con Luis García Jambrina

“El libro digital es el futuro que no aguarda a la vuelta de la esquina”

Punto de mira

Contar es un placer. Antología del cuento latinoamericano

Una antología singular

Prólogo

Botón de muestra

César Verduguez

Marco García Falcón

Carlos Oriel Wynter

Cuarto de visita

con el escritor chicano Rolando Hinojosa-Smith

Biografía

Capturados vivos. Entrevista

El mundo enterrado en el sur de Texas. Entrevista

Por esas cosas que pasan (fragmentos)

En la misma orilla

El Diván, de Narrativa

El martillo y la hoz

Emerio Medina

Relato

Historia de Juandormido

Luis Felipe Rojas Rosabal

Relato

Instrucciones para desobedecer al padre

Osvaldo Antonio Ramírez

Fragmento de Novela

Aún hay jueces en Berlín

Ricardo Bada

Waltz with Bashir

Laura García

La marmita, de Poesía

Marmita de octubre

Alberto García-Teresa

Final

Antonio Méndez Rubio

Poemas

Rafael Vilches

Poemas

Belén Artuñedo

Poemas

Ronell González

Otras voces hispanas

A cargo de Luis Rafael

Carlos Montenegro. Un escritor hijo del presidio

Junot Díaz y las rebeldías cotidianas

Eliseo Alberto y la espiral devoradora de la palabra

Rosa Montero y las leyendas esenciales

Recycle

La futura esclavitud

José Martí

El socialismo y el Estado

León Trotsky

De lunes a lunes

El venezolano Rafael Cadenas obtiene el premio FIL de Literatura 2009

Inicia editorial Iduna homenaje por el centenario del natalicio de José Lezama Lima (1910-2010)

Premio Latinoamericano de Primera Novela Sergio Galindo 2008 a la cubana Yamilet García Zamora

Iduna en la Feria Internacional del Libro Miami, 2009

Biblioteca de OtroLunes

Librario

A cargo de Recaredo Veredas

Última rumba en La Habana

Fernando Velázquez Medina

España, aparta de mí estos premios

Fernando Iwasaki

El único hombre

Rafael Vilches Proenza

La inutilidad de un beso

Javier Puebla

¿Qué les digo?

Varios Autores

Bajo un millón de sombras

Andrea Busfield

Deseo de ser punk

Belén Gopegui

A cargo de Alberto García-Teresa

No duerme el animal

Ada Salas

Animales animales

Xoán Abeleira

Cerval

Daniel Bellón

La aldea de sal

Lêdo Ivo

Vía Láctea

Kjell Epsmark

A cargo de Lorenzo Rodríguez

Los libros y los días

 

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