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Pero tampoco creo que, incluso salvando esa distancia, se deba suponer al escritor como alguien obligado a colocar su obra como una atalaya de observación para lo social. Yo creo que el escritor, el escritor en serio, el que aspira a algo más que el entretenimiento y la superficie, tiene un compromiso auto-impuesto que ya es bastante grande en sí mismo: el compromiso estético con su arte, el compromiso moral con su verdad, el compromisso intelectual con sus ideas o con la búsqueda de unas ideas.
Ser un artista es ya un compromiso suficiente: implica una serie de renuncias, establecerse en un universo paralelo, extraño a la mayoría del mundo social, y luego regresar a él. Entiendo, por ejemplo, que escribir para vender puede ser una traición al arte, que escribir para complacer es una traición moral, que escribir para reafirmar prejuicios es una traición a la inteligencia. No cometer esas traiciones es el compromiso que yo espero de todo escritor respetable en su oficio y que respete su vocación.
¿Alguna vez pensaste, como Zavalita, que el Perú está jodido?
El Perú está jodido, pues. El Perú es una máquina de joder y de joderse. Una fucking fucking machine de vida eterna. Nunca acaba de joderse, quizás, porque nunca acaba nada. Eso, claro, no quiere decir que no sea un lugar maravilloso, lleno de gente extraordinaria y creativa. El Perú está empezando a matar su sociedad postcolonial recién ahora, que comienza a descubrir que (como nos quiso decir Mariátegui, como nos quiso decir Arguedas) ser cholo no está nada mal, lo cholo es un motor de inventiva y nuestra única puerta abierta al futuro. Lo lamentable, claro, es que la sociedad está descubriendo estas cosas, lentamente, en un periodo en que políticamente el Perú es o un páramo o un infierno, lumpenizado, comido por la corrupción, sin alternativas partidarias más o menos confiables.
¿Detractor o seguidor de Alan García? ¿Qué opinas de su reelección teniendo en cuenta su anterior mandato?
Ser detractor de Alan García es un asunto ético: García tiene cadáveres por los cuales responder y millones por los que jamás respondió. Como líder, es un mal orador con talento para la mentira y la manipulación y sin aprecio por las ideas. Políticamente, es una veleta que apunta en la dirección en la que cree que puede ganar mayor gloria. García fue el peor presidente de nuestra historia y la máquina de vida eterna lo ha vuelto a poner allí para ver si puede hacernos todavía más daño. No dudo de que sea capaz. Cruzo los dedos porque no. Pero después de él, salvo que Alejandro Toledo regrese al gobierno, no nos parece esperar nada que sea mucho mejor. García y Fujimori, con su mutua complicidad en la desarticulación de todas las propuestas partidarias más o menos sólidas que el país hubiera podido jugar en las décadas anteriores, han pavimentado el camino para esta desgracia.
Y el bloque de izquierda que se ha armado en la región, entiéndase Chávez, Evo, Ortega, Kirchner, etc., ¿qué te parecen sus gobiernos?
Ni siquiera tengo claro que haya muchos motivos para llamarlos de izquierda. Chávez es un populista con inclinaciones más fascistoides que revolucionarias. Un tipo que vive del petróleo que le vende a Estados Unidos no puede tener ningún compromiso real con ninguna revolución. Bush invade Irak y sus tanques se mueven con petróleo de Hugo Chávez, curioso, ¿no? Evo Morales cree ser de izquierda, pero su discurso, enteramente construido dentro de la lógica racista de la que te hablé antes, no tiene nada de lo que la izquierda latinoamericana necesita: unidad, puentes, alianzas, apertura. Ortega es un bandido, como los dos presidentes de Honduras. Kirchner es puramente populista: qué otra cosa se puede esperar del peronismo si no es populismo: Argentina vive la paradoja de ser la sociedad latinoamericana más marcada por el intelectualismo y, al mismo tiempo, la más pobre productora de discursos políticos en el siglo veinte (que otra cosa distinta fue en el diecinueve). Bachelet es seguramente una buena presidenta para los chilenos, pero es una escopeta de dos cañones hacia afuera. Y Lula da Silva, un personaje extraordinario, es algo similar: me quedé impresionado hace poco, en unas semanas que pasé en Brasil, al descubrir que Lula es un aliado y un amigo y un defensor del régimen iraní y del presidente Ahmadineyad, quien a su vez es un tirano inmoral, un dictador, un asesino y, para redondear la figura, un antisemita, negacionista del Holocausto.
Chávez, Morales y Correa lo acompañan en esa postura. ¿Esa es una postura que la izquierda latinoamericana tiene que asumir? ¿Hay algo que deba vincular necesariamente a la izquierda con ese tipo de carroña? Yo no lo puedo aceptar. La izquierda tiene derecho a respirar aires más limpios.
Te diré algunos nombres y tú me dices la primera palabra sobre esas personalidades que se te venga a la cabeza.
Alejandro Toledo: Ojalá.
Alan García: Desgracia.
Mario Vargas Llosa: Maestro.
Alfredo Bryce Echenique: Amistad.
Laura Bozo: Asco
César Vallejo: Perú.
Perú: Sport Boys.
Si pudieras ser un escritor, serías…
Melville, Quevedo o María de Zayas.
Si pudieras ser un lugar de Perú, serías…
La Punta, Callao,
Si pudieras ser un libro, serías…
Inodoro Pereyra, edición completa.
Si pudieras ser un momento de tu vida, serías…
Los domingos por la mañana en la casa de mis abuelos, hace muchos años, frente al mar.