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Tienes seis libros publicados, tres novelas y tres colecciones de cuentos. Se publicó en España en el 2004 una compilación de todos tus cuentos escritos hasta esa fecha, las novelas se han traducido al francés y al inglés, Félix Lizárraga escribió para Encuentro en la Red que Puente en la oscuridad es uno de los libros más extraños y alucinantes de la literatura cubana, has ganado premios, becas y homenajes, hace mucho tiempo que no pagas por la publicación de tus libros, comienzas a ser un escritor reconocido y reconocible por el estilo, ya se pudiera hablar de un público lector interesado en tu obra, la crítica –tan tímida y poco sistémica, como siempre– comienza a dar señales de vida y se acerca, no paras de escribir y no cejas un segundo en el compromiso monacal para con los misterios de la literatura. ¿Cuál ha sido el momento más importante de tu vida como escritor?, ¿cómo respira un hombre cuando siente que ya es parte de la memoria cultural de su nación?
El momento más importante de mi vida como escritor ha ocurrido cada vez que he terminado la versión final de un libro, lo he releído y me he sentido satisfecho. Pero es un momento efímero. Luego vuelven las dudas, sobre todo cuando el libro está impreso. Entonces empiezo a escribir otro libro, con la ilusión de lograr algo mejor. Y aunque agradezco tus palabras, no me siento parte de la memoria cultural, no digamos de una nación, ni siquiera de un pequeño grupo. Me siento solamente como un tipo que escribe y que espera dejar alguna huella con lo que escribe, en el sentido de provocar en algunos lectores el gusto que siento al leer a tantos escritores que con su talento me han ayudado a vivir esa realidad paralela de la imaginación, que casi siempre resulta superior a la realidad que nos toca enfrentar cada día.
Repito ahora la última pregunta que te hizo Alejandro Armengol en una entrevista de 1995: “La travesía… y Puente… pueden verse como parte de una trilogía: el escritor en Cuba, el escritor en el exilio y una próxima novela que podría ser el regreso del escritor, o la visita del escritor a sus orígenes”. Esa “próxima novela” ya está siendo escrita, y de ella se publica un fragmento en este homenaje. ¿Crees que con esta nueva pieza se responde afirmativamente la pregunta profética de Armengol, que estás cerrando, sin proponértelo, una suerte de trilogía sobre los derroteros de la Isla y sus hijos en estos cincuenta años de castrismo? Háblanos un poco de esa novela en la que ahora trabajas.
Armengol terminó siendo profeta. Aunque después de esa entrevista publiqué otra novela, La ruta del mago, que transcurre en Camagüey, esta nueva novela en la que trabajo actualmente trata de un exiliado que regresa a Cuba. Es una novela larga, que me tomará varios años, pues apenas la estoy empezando. En realidad llevo más de tres años empezándola, pues he desechado montones de páginas que no me convencen. Esa es una de las ventajas, tal vez la única, de ganarme la vida en otro trabajo que no tiene nada que ver con mi escritura: puedo tomarme todo el tiempo del mundo en escribir mis libros, sin nada ni nadie que me presione para apurarme, o para escribir algo que no es lo que quiero y siento. La novela es casi una biografía de este exiliado, es una narración que va desde su infancia hasta el presente. Y su presente abarca un viaje, o tal vez varios, entre Estados Unidos y la isla. Este hombre, a causa de un accidente en Miami, ha sufrido un cambio en su rostro. Esto le da la oportunidad de regresar a Cuba sin que nadie pueda reconocerlo. Por supuesto, es una historia que ha sido contada antes, que tiene antecedentes conocidos: los más ilustres son Enoch Arden y El Conde de Montecristo, y dos o tres películas de cine negro. Pero como me propongo contar una mentira veraz, una mentira sobre mí y la gente y las cosas que conozco, espero que tenga mucho más que ver conmigo y con nuestra historia cubana de los últimos 50 años que con la de Dumas y todas las demás.
¿Te animaría publicar un libro en Cuba bajo las todavía actuales condiciones de totalitarismos y censuras, pero donde están nuestros lectores naturales, para quienes realmente escribes?, ¿qué condiciones exigirías como autor para que apareciera una novela tuya bajo el sello editorial de Letras Cubanas?
Deseo publicar en Cuba cuando no tenga que exigir condiciones. Ese momento no ha llegado.
Publicada en el número 44, Primavera 2007, de la Revista Encuentro de la Cultura Cubana
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(Guantánamo, 1966) Poeta y ensayista. Ha publicado Dos poemas (1998) y Metal (1998). De él ha escrito el poeta cubano Manuel Sosa: Germán Guerra es uno de los albaceas secretos de la ciudad que tanto vituperan huéspedes y anfitriones, casi más que aquellos que la sitian o la eluden. Germán sabe por experiencia propia lo necesario de un asidero, ya sea físico o inmaterial. Los poemas sostienen y salvan, literalmente. Los libros, cuando no aparecen, hay que conjurarlos. Así creó sus ediciones, su colección Strumento, donde han visto la luz cuadernos de Emilio de Armas y Juan Jennis, entre otros”. Reside en Miami desde 1992.