OtroLunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Octubre 2009. Antilde;o tres. Número diez

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Datos de la revista, octubre 2009, año 3, número 10
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Carlos Victoria, una travesía de 40 años

 

Antonio Desquirón

Vi por última vez a Carlos Victoria entre el 28 de febrero y el 1 de marzo de 2003 en mi casa de Cuabitas, Santiago de Cuba. Después de visitar a su familia en La Habana y Camagüey, tuvo la gentileza de llegar hasta mi ciudad y dormir en casa. Recuerdo que le di una novela japonesa que faltaba a su colección, y que me alabó -ignoro si de de corazón o por cortesía- el fricasé de pollo con que lo recibí y el emparedado tostado y con mucho queso que le preparé al día siguiente para su viaje de regreso a La Habana.

Era mi amigo desde 1969, cuando ingresó a la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana. En realidad cuando Carlos entró a primer año también lo hicieron, el también fallecido poeta Ignacio Vázquez, el hoy Ministro de Cultura cubano Abel Prieto, Iván Pérez, Rogelio Quintana y otros que no menciono para no extender demasiado esto; entonces ya yo cursaba el Segundo o Tercer año de Lengua y Literatura Francesas. Aquellos muchachos imponían respeto desde el primer día porque todos, absolutamente todos, en especial Carlos, Rogelio y Abel poseían un talento literario especial. Y que me perdone quien considere una miopía o un deshonor el afirmar que, por ser ahora lo que es, Abel Prieto posee real talento literario. Qué le voy a hacer, entonces no lo era y para mi también lo resultaba talentoso, lo mismo dije de Carlitos, Rogelio -genial dibujante y diseñador- y el no universitario pero infaltable Roger Salas. Como se diría en el lenguaje cubano callejero, una raya más, qué le importa al tigre.

Todos éramos poetas. Créanme que no había conocido uno, vivo, con la fuerza, autenticidad y elegancia de Carlos Victoria, zafante quizás Eliseo Diego y José Lezama Lima. Desgraciadamente, unos años más tarde -creo que cuando llegó a Miami- no sólo renunció sino que repudió toda su obra poética. Era su derecho, pero a mi me dolió mucho.

Sin ser un especialista en la narrativa victoriana, creo conocerla en lo esencial. Él y el tunero Guillermo Vidal elaboraron como nadie el tema de la búsqueda, más que de la propia identidad, de la propia individualidad, en medio de una historia plagada de hechos y procesos que tienden a disminuirnos e incluso a borrarnos como personas. Ignoro si ese tema existe en la narrativa cubana anterior a ellos, al menos con el mismo nivel de tratamiento. En la poesía cubana sí, pero recordemos que Carlitos no quiso ser poeta. Probablemente la literatura homoerótica, más allá de ilustrar una manera transgresora o cuando menos no tradicional de vivir en opuesto a una cultura tan rabiosamente patriarcal como la nuestra, también ande en busca del individuo, pero no me atrevería a afirmarlo, ya que lo central -la condición homosexual- viene resultando demasiado potente.

El hecho es que tengo derecho a contarme entre los pocos con que Carlos compartió ideas, creaciones y amistades durante sus años de estudios habaneros, tales como Benny Bola de Humo, Omar el Indio, Miguelito el Águila, el ajedrecista y físico Junior Fernández, los hermanos Espasande, el novelista José Hernández -Pepe El Loco-, el grabador Juan Boza, el pintor y diseñador Umberto Peña, así como buena parte de su mundo humano camagüeyano, como el poeta David Lago, el teatrista y escritor José Rodríguez Lastre, Elio Poblador, el actor Roberto Pérez de Ágreda, Carlos Alonso Victoria y otros que hoy sigo considerando mis amigos. No puedo decir que “viví mi juventud” cerca de él pero sí que compartí una parte importante de su formación como escritor cubano. O sea, que me asiste cierto derecho no profesional a opinar sobre su obra.

Días antes que Carlos fui expulsado de la misma universidad y aunque nunca he sido encarcelado, aún lamento la pérdida de mi ejemplar de La Fenomenología del Espíritu, de Enmanuel Kant, que se fue en esa ocupación de materiales -poéticos en su mayoría, pues entonces CV era poeta y eso escribía-que refiere él en su última voluntad. También viví años de eclipse, de los que no sé bien si estoy saliendo. Por supuesto que no me alegro de ello y creo que sería tonto pedir que lo olvidara -tanto a mí como Carlos o cualquiera que haya pasado por una experiencia similar-, pero también considero extremado mantenerlo como consigna de vida. Los “trabajos de amor perdidos” y ciertos azares hieren lo mismo y hay que pasar sobre ellos.

La mezcla de la vida literatura con la política y la delación forma parte de la manera de ser de nuestra literatura desde de José María Heredia y Domingo del Monte. Quizá ello favorezca ese intercambio entre lo circunstancial y lo que no lo es que da a lo cubano esa vibración tan especial. No lo sé. Tampoco quiero decir deba ser así, sino que objetivamente lo es. Por tanto descreo mucho de quienes colocan el acento en lo político, cualquiera que sea el mundo que se defienda y lo mismo si son los amigos y seguidores, que si es el propio autor.

Independientemente de a quién pueda beneficiar ahora, me siento muy orgulloso de ver un texto de mi amigo Carlos Victoria incluido en una antología de la cuentística cubana de todos los tiempos.

El hecho de ver unidos en el mismo corpus a los autores que no viven en la Isla, con lo que sí vivimos en ella, creo que durante muchos años será una ilusión. La política, el derecho y los sentimientos heridos en uno y otros sitios se opondrán durante mucho tiempo. A menos que se pase por encima, lo cual será siempre discutido y desautorizado.

Recuerdo ahora a un gran florentino expulsado, Dante Alighieri , y a un checo cuya última voluntad no se obedeció, Franz Kafka: el tiempo en el primero y la acción de los vivos en el segundo, torcieron los designios originales para mostrar lo endebles que -para bien y para mal- somos frente al Tiempo.

 

Santiago de Cuba, abril 6 de 2009


Antonio Desquirón

Nace en Santiago de Cuba el 12 de octubre de 1946. Realiza estudios de Lengua y Literatura Francesas en la Universidad de La Habana, interrumpidos por decisión del Decanato de Humanidades en 1971: algo similar ocurre cuatro años más tarde, en la Universidad de Oriente, con sus estudios de Arquitectura. En 1987 logra terminar estudios especializados de Museología en el Centro de Superación para la Cultura de Santiago de Cuba. Ha desempeñado varios oficios: oficinista, dibujante técnico mecánico, empleado de una galería de arte, fotógrafo, anticuario, especialista de artes plásticas. En la actualidad es comentarista de arte y escritor de radioteatros. Trabaja en una fundación que tiene su sede en Santiago de Cuba. Ha viajado por varios países, entre ellos Francia y Suiza. Reside en Cuba, donde se propone seguir escribiendo poesía. Ha publicado El Jugador (Ediciones Caserón, Santiago de Cuba, 1991. Poesía); El aceite y el vinagre (Ediciones Renacimiento, Santiago de Cuba, 1995. Poesía); Poemas de año y medio (Ediciones Timbalito, Madrid, 1999. Poesía); El lado humeante (Ediciones Timbalito, Madrid, 2000. Poesía); Vida del sábado (Ed. Santiago, Santiago de Cuba, 2001. Poesía); y Cómo criar un perro (Col. La rueda dentada. Ed. Unión, La Habana, 2003).

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Carlos Victoria

Foto: Pedro Portal

Sumario

Este Lunes

En Argentina, la crisis de 2001 no ha refrenado la creatividad

Eloïse Cohen-De Timary

Gloria Lorenzo: la magia de las pulsaciones imprevistas

Antonio Orlando RodrÍguez

El visionario Phillip K. Dick

Blanca Anderson

Crítica de la Razón Crítica

Ignacio T. Granados Herrera

Malara: la reconquista de un reino

Pedro A. Assef

Redescubriendo a Teresa Wills Montt

Laura García

De la luz y sus contrastes. El aura de la soledad

Rosa Marina González Y Manuel Gayol Mecías

La ley de Herodes: ¿retórica del poder o dialéctica cinematográfica?

Alfredo Antonio Fernández

Unos escriben

Carlos Victoria

Otros miran

Ariel Arias

OtroLunes conversa

con Gustavo Faverón

“Prefiero las novelas que colocan al lector en una encrucijada moral”

con Mari Pau Domínguez

“La novela histórica ha sido un grandísimo descubrimiento”

con Dora Varona

“Soy tremendamente cubana”

con Ronell González

“Confesiones de un grafómano”

con Emerio Medina

“Ser escritor era algo muy poco común en mi barrio”

con Luis García Jambrina

“El libro digital es el futuro que no aguarda a la vuelta de la esquina”

Punto de mira

Contar es un placer. Antología del cuento latinoamericano

Una antología singular

Prólogo

Botón de muestra

César Verduguez

Marco García Falcón

Carlos Oriel Wynter

Cuarto de visita

con el escritor chicano Rolando Hinojosa-Smith

Biografía

Capturados vivos. Entrevista

El mundo enterrado en el sur de Texas. Entrevista

Por esas cosas que pasan (fragmentos)

En la misma orilla

El Diván, de Narrativa

El martillo y la hoz

Emerio Medina

Relato

Historia de Juandormido

Luis Felipe Rojas Rosabal

Relato

Instrucciones para desobedecer al padre

Osvaldo Antonio Ramírez

Fragmento de Novela

Aún hay jueces en Berlín

Ricardo Bada

Waltz with Bashir

Laura García

La marmita, de Poesía

Marmita de octubre

Alberto García-Teresa

Final

Antonio Méndez Rubio

Poemas

Rafael Vilches

Poemas

Belén Artuñedo

Poemas

Ronell González

Otras voces hispanas

A cargo de Luis Rafael

Carlos Montenegro. Un escritor hijo del presidio

Junot Díaz y las rebeldías cotidianas

Eliseo Alberto y la espiral devoradora de la palabra

Rosa Montero y las leyendas esenciales

Recycle

La futura esclavitud

José Martí

El socialismo y el Estado

León Trotsky

De lunes a lunes

El venezolano Rafael Cadenas obtiene el premio FIL de Literatura 2009

Inicia editorial Iduna homenaje por el centenario del natalicio de José Lezama Lima (1910-2010)

Premio Latinoamericano de Primera Novela Sergio Galindo 2008 a la cubana Yamilet García Zamora

Iduna en la Feria Internacional del Libro Miami, 2009

Biblioteca de OtroLunes

Librario

A cargo de Recaredo Veredas

Última rumba en La Habana

Fernando Velázquez Medina

España, aparta de mí estos premios

Fernando Iwasaki

El único hombre

Rafael Vilches Proenza

La inutilidad de un beso

Javier Puebla

¿Qué les digo?

Varios Autores

Bajo un millón de sombras

Andrea Busfield

Deseo de ser punk

Belén Gopegui

A cargo de Alberto García-Teresa

No duerme el animal

Ada Salas

Animales animales

Xoán Abeleira

Cerval

Daniel Bellón

La aldea de sal

Lêdo Ivo

Vía Láctea

Kjell Epsmark

A cargo de Lorenzo Rodríguez

Los libros y los días

 

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