

1980. Suena el teléfono: soy Carlos Victoria, dice la voz.
Reinaldo le ha dado mi número.
Quedamos en vernos el domingo, único día libre. Carlos trabajaba en un almacen conduciendo un montacargas, yo en una factoría.
El domingo: puntual, menudo, tímido, dulcemente peinado.
Cargados de papeles, a la playa. Tardamos una eternidad porque Carlos conduce como si lo estuvieran torturando y no sobrepasa jamás las veinte millas.
Dos marielitos perdidos en la monstruosa luz de la ciudad.
Sobre la arena, nos tumbamos a leer. Sacó sus papeles como si de animales frágiles se tratara y luego de los garraspeos de rigor y un principio tartamudeante leyó el cuento. Uno de los que más tarde formarían Las sombras en la playa.
Comimos en algún timbiriche cercano. Luego vimos caer la tarde sobre el lomo del mar, felices de haber escapado.
El sol terminó por hundirse en medio de un algodonoso estruendo, un pájaro atravesó la esponjosa claridad y en silencio soñamos con libros.
Carlos Victoria se suicidó el lunes ocho de octubre, en Miami.
Que alguien lo encontrara inconsciente y el hospital y que lo obligaran contra su expresa voluntad a respirar otro poco no es más que un despreciable, espeluznante apéndice que nadie con un ápice de decencia tendrá en cuenta.
Yo miro ahora el jardín y te veo leyendo en aquella playa. Tienes la mirada limpia y la obstinación de los grandes marielitos.
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(La Habana, 1952). Escritor y pintor cubano, Salió de la isla a bordo de un bote en 1980, huyendo de la dictadura. Vivió exiliado en Miami, aunque actualmente reside en Barcelona. Abreu es crador de un mundo literario provocador y profundamente iconoclasta. Entre sus obras destacan su testimonio sobre la figura de Reinaldo Arenas, A la sobra del mar, (1998). Es su obra publicada: A la sombra de las exhortaciones (1985), Garbageland (2001), Gimnasio: emanaciones de una rutina (2002), Orlan Veinticinco (2003), Accidente (2004), Cinco Cervezas (2005) y Diosa (2006). Es, asimismo, autor de los libros de literatura infantil: El gigante Tragaceibas y El niño que quiso ser excremento (2008). En unión de sus hermanos, los también escritores José Abreu Felippe y Nicolás Abreu, escribieron ese homenaje a su madre, fallecida en accidente de tráfico, titulado Habanera fue (1999). Como compilador ha publicado Cuentos desde Miami (2004), donde recoge narraciones de autores cubanos en el exilio (Carlos Victoria, Lorenzo García Vega, Guillermo Rosales y Fernando Villaverde entre otros). Su novela Rebelión en Catanya, despertó, por su crítica inclemente del nacionalismo, amplias críticas y sorpresas en los medios escritos catalanes que vieron en ella un demoledor ataque contra el catalanismo independentista. Su obra pictórica ha sido expuesta en diversas ciudades del mundo, y se encuentra, actualmente, en importantes museos norteamericanos.