

Mantener fresca la memoria de Carlos Victoria es un deber de todos los que de alguna manera tenemos un compromiso con la cultura cubana. Al menos hasta que las páginas de sus libros puedan acariciar a todos los lectores que en la isla están, todavía hoy, impedidos de leerlo.
Para mí fue un privilegio conocerlo pues Carlos era, además de uno de los mejores narradores cubanos, un gran ser humano. Amigo hasta el sacrificio por los que quería y también por los que hirieron su vida. Ahí su grandeza humana. Tuvo una vida difícil y la enfrentó distinguiéndose en Cuba y el exilio. Cuidaba cada renglón, cada palabra, de su obra. Tanto que Reinaldo Arenas dispuso antes de morir que sólo Carlos Victoria revisara y cuidara la edición de sus obras póstumas. Lo que hizo gustoso con El color del verano y Adiós a mamá.
Toda su obra es importante y un reflejo de la época terrible que vivió. Pero La travesía secreta es una obra fundamental para entender el sacrificio de su generación por un régimen despótico. Y de una perfección y belleza que la levantan sobre casi todas las otras escritas en su tiempo.
Hoy Carlos es un autor de culto pero estoy seguro que mañana tendrá el reconocimiento de todos los lectores inteligentes de una Cuba sin censuras.
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Es uno de los más prestigiosos editores cubanos. Su nombre se considera sinónimo de cultura, cubanía y respeto a la profesión de editor. Es propietario de Ediciones Universal, que vio la luz en la ciudad de Miami, hace ya 40 años. Ubicada en la emblemática Calle 8 de Miami, esta editorial se dedica a la distribución y edición de libros escritos en español, especialmente de autores y temas cubanos o latinoamericanos. Su record de publicaciones supera los 1.000 títulos, todos concentrados en la temática de cultura, historia y literatura cubana, y agrupados en las colecciones Arte, Diccionarios, Textos, Aprender y Varios, Temas Literarios, Históricos, Sociales y Políticos, Temas Afrocubanos, Libros de Referencia.